Lo reconozco, soy un romántico y un nostálgico. Todo lo que rezuma a Navidad me encanta. En casa la Navidad siempre nos ha invitado a viajar al pasado, recordando diferentes etapas de nuestras vidas. Nos encanta el frío y la nieve y a nivel personal, reconozco que disfruto mucho más en otoño y en invierno, que durante la primavera o el verano, incluso me atrevería a añadir que soy mucho más productivo en entornos fríos...En casa siempre hemos sido muy navideños, desde los tiempos en los que descubrimos los especiales de Walt Disney en TV, leyendo el Don Miki, Asterix, Tintín y Los Pitufos, jugando con los muñecos y las naves de Star Wars. Aquellos maravillosos años...

Una joya de los años 70. Asterix, Tintin y el tío Gilito nos contagiaron la pasión por los viajes.
©Knight Books
En casa no fallan por Navidad las dos partes de "Solo en Casa", "Navidades Blancas", "La Jungla de Cristal", "Cuento de Navidad" y "Que Bello es Vivir", estas dos últimas auténticas joyas navideñas. La llegada de la Navidad es sinónimo de luz, color, música alegre, esperanza, generosidad...y mercados navideños. Recuerdo con mucho cariño la Fira de l´Avet d´Espilelves y en Barcelona, la Fira de Nadal de Santa Llucia en la Catedral y la de la Sagrada Familia, justo delante de la Basílica, sin olvidar el mercado de Reyes de la Gran Vía. Año tras año hemos vivido en familia la magia de los mercados y las ferias de Navidad, descubriendo a partir de 2006 varios mercados centro-europeos, en Alemania, la República Checa, Austria y Francia. Pero...nos faltaba SUIZA.

La Aiguille de Bionassay, el Mont Blanc, el Mont Maudit, el Mont Blanc de Tacul
y la Aiguille du Midi desde un Airbus A320 Neo de Swiss rumbo a Zurich.
©Víctor Riverola i Morera
La idea de los mercados navideños es reunir bajo un mismo techo o dentro de un mismo espacio, artesania, tradición, productos típicos de Navidad y una buena muestra de la gastronomía local, ofreciendo un abanico de entretenimiento y ocio cultural que nos permita disfrutar de las fiestas de un modo único, con ínfulas de Dickens y Capra (que no pueden faltar por Navidad). En SUIZA encontramos mercados de Navidad en muchas poblaciones, siendo Berna, una de las ciudades que reune más mercados y más ambiente de todo el país. Nos faltaba vivir la magia de la Navidad en Berna, la capital helvética.

Tierras de penumbra, nieblas...la magia del otoño nos da la bienvenida en Zurich.
©Víctor Riverola i Morera
Tal y como escribió Charles Dickens: - "Celebraré la Navidad de todo corazón y procuraré hacer lo mismo durante todo el año. Viviré en el pasado, en el presente y en el futuro". Y esa era la idea general cuando empezamos nuestra aventura en Suiza, vivir la Navidad de un modo único. Nuestra aventura comenzó en Barcelona el viernes 28 de noviembre, despegando puntuales a las 06:45 de la mañana para sobrevolar los Alpes disfrutando de unas vistas espectaculares. Tras un vuelo magnífico con Swiss, compañía que te trata como una persona y no como a una oveja en un camión, llegamos a Zurich.

La conexión entre la terminal A y la B del aeropuerto de Zurich es espectacular.
©Víctor Riverola i Morera
Bajamos a la estación de la SBB (en los países avanzados los aeropuertos importantes tienen una estación de ferrocarril como Dios manda con conexiones directas a grandes ciudades) y en 12 minutos nos plantamos en el centro de Zurich donde desayunamos junto al lago. En una media hora regresamos a la estación y a bordo del nuevo IC 1 (rápido y comodísimo) en 56 minutos clavados, nos plantamos en Berna.

El IC 1 Liestal, una joya de la SBB que conecta Zurich con Ginebra, pasando por Berna.
©Víctor Riverola i Morera
Es impresionante observar la cantidad de gente que trabaja en Zurich y vive en Berna (y viceversa)...que cada día utilizan el tren para ir a trabajar. También observamos a muchos esquiadores, pues era viernes, y muchos habitantes de Zurich se desplazan en tren hasta Berna, Interlaken e incluso Visp y Brig, esquiando en la Jungfrau Region, Crans-Montana, Zermatt, Saas-Fee y el Aletsh Arena.

Pareja de surferos de buena mañana en Berna, preparándose para viajar a Interlaken.
©Víctor Riverola i Morera
Los nuevos trenes IC (Inter City) y los EC (Euro City) de la SBB (ferrocarriles estatales suizos), son una auténtica joya. En una de las imágenes superior podeis ver una de las nueva unidades del IC 1 fabricadas por Bombardier, que parte de Zurich (foto) y pasando por el aeropuerto de Zurich sigue hasta Ginebra y su aeropuerto, con paradas en Berna, Friburgo y Lausanne.
Este es uno de los grandes activos de Suiza, junto al esquí, el chocolate, los quesos y los relojes. La puntualidad, eficiencia, practicidad y comodidad de los trenes suizos es espectacular.

La estación de Berna, con sol, mucho frío y algo de nieve en las zonas altas de la ciudad.
©Víctor Riverola i Morera
Al llegar a Berna, fuimos caminando tranquilamente hasta el Hotel Kreuz, que se convirtiría por unos días en nuestro campo base. Si vamos muy cargados, ekl tranvia número 9 nos deja muy cerca del hotel. Desde la estación de la SBB son dos paradas. El Kreuz es un hotel con mucha história situado en el corazón de la ciudad, a pocos metros del mítico reloj Zytglogge. El hotel cuenta con varias salas de conferencias, el restaurante "Bärenhöfli", que ofrece menús muy interesantes a precios muy correctos, un bar y un pequeño gimnasio. Un hotel acogedor, con un desayuno perfecto que descubriríamos el sábado 25 por la mañana.

El Hotel Kreuz, señorial, elegante, con un toque clásico que nos encanta.
Dejamos las mochilas en el hotel y bien abrigados, disfrutamos de una interesante visita al Zytglogge, uno de los principales activos arquitectónicos e históricos de Berna, una ciudad que, personalmente, me encanta, y que visité por vez primera en 2003. En Berna contamos con la inestimable ayuda de Jürg Meichle, guía y experto en história de la ciudad. Con él nos reunimos a media mañana del pasado viernes 28, justo delante del Zytglogge, en la calle Kramgasse, frente a la Farmacia Bären. Jürg nos enseñó el interior de esta joya, que alberga un reloj medieval espectacular.

El impresionante Zytglogge. Tuvimos la fortuna y el honor de poder visitar su interior,
y podemos afirmar que es de película. Guillermo del Toro y Tim Burton fliparían.
©Víctor Riverola i Morera
El casco antiguo de Berna (Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1983) es una maravilla. La península que forman las callejuelas, el aroma medieval que se respira (Berna se fundó en 1191), los edificios barrocos, iglesias y residencias de personajes célebres en el corazón de la ciudad medieval, a orillas del rio Aare, nos transmiten historias fascinantes como la de la construcción de la torre del reloj (Zytglogge).

Vista de Berna desde lo alto de la torre del reloj. Al fondo, el Eiger, el Mönch y la Jungfrau.
©Víctor Riverola i Morera
La torre del reloj fué la primera puerta occidental de la ciudad (1218-1256) y forma parte de la primera fase de expansión de la ciudad. La tecnología medieval que mantiene en marcha su característico reloj, se ha mantenido casi intacta a lo largo de los siglos, ofreciendo al visitante un espectáculo muy interesante cada hora. Es importante mencionar que el reloj astronómico no fue construido por un relojero, sino por un armero, Kasper Brunner, en el siglo XVI.

Antaño, antes de la inveción del micro-chip y el reloj de cuarzo, las cosas se hacian...de otro modo.
©Víctor Riverola i Morera
Actualmente el reloj medieval del Zytglogge sigue siendo todo un ejemplo de orfebrería técnica, dando fama a la perfección relojera suiza. Es realmente curioso y espectacular a al vez, observar en directo como funciona el complicado artilugio, donde unos ositos, un bufón (que juega con las horas) y muchos personajes más, cumplen con su labor...mantiendo espectantes a los visitantes que a pie de calle.

La maquinaria medieval de Kasper Brunne sigue funcionando tal que ayer...
©Víctor Riverola i Morera
El Zytglogge ha experimentado muchos cambios. Originalmente (1218-1220), era más baja que en la actualidad. Entre 1344 y 1346 se le añaden unos metros y un pequeño tejado. En 1405 se cierran una serie de ventanales (era una cárcel de mujeres) y entre 1467 y 1483 se añaden elementos que elevan la torre hasta la altura actual, con pequeñas torres en cada esquina junto al tejado, y una aguja que se eleva hacia el cielo, donde encontramos una figura muy interesante que marca las horas golpeando una campana en lo alto.

La firma de Kasper Bruner en el reloj del Zytglogge
©Víctor Riverola i Morera
Entre 1770 y 1771 la torre elimina los elementos decorativos del siglo XV y aunque mantiene la altura y la aguja, el tejado es más parco en detalles. El reloj medieval y el astrolabio se convierten en el gran elemento característico que se mantendrá intacto hasta el presente.

Cada hora, una serie de simpáticos personajes desfilan ante los ojos atónitos de los visitantes.
©Víctor Riverola i Morera
Como podéis comprobar, la capital de Suiza rebosa encanto por sus cuatro costados. Destacan el pintoresco casco antiguo, enmarcado por el río Aar, que nos ofrece bucólicas vistas de los Alpes y en el centro, tenemos unos 6 kilómetros de arcadas de arenisca, coloridas fuentes renacentistas o la impresionante Catedral de Berna, rodeada de pintorescos tejados. Berna, fundada en 1191, es una auténtica joya de la arquitectura medieval europea. Recomendamos pasear por la orilla del río Aar, (foto inferior), al atardecer, escuchando "Until September" de John Barry, mientras caminamos...

Berna en otoño, nostalgia, romanticismo...La policromía es maravillosa.
©Víctor Riverola i Morera
Otro detalle o activo importante que nos ofece Berna es la casa del célebre físico Albert Einstein, que se encuentra ubicada en el centro del casco antiguo, a unos 200 metros por debajo de la Zytglogge (Torre del Reloj). Las fotografías del apartamento —el hogar de Einstein entre 1903 y 1905— nos ofrecen una interesante perspectiva de sus años en Berna, junto a familiares y amigos. Fue en Berna donde Einstein inició la publicación de su famosa teoría de la relatividad, en este caso primera parte (1905-1916) teoria de la relativitat especial.

Interior de la casa de Albert Einstein en Berna.
©Víctor Riverola i Morera
Copias de documentos y algunos de sus escritos aportan información sobre su trabajo científico. Fue aquí donde Einstein desarrolló su teoría especial de la relatividad. Al salir, recomendamos visitar dos establecimientos: una tienda especializada en quesos y una pastelería. Son realmente alucinantes. La Chäsbueb - Käse- und Feinkostgeschäft es una de las mejores tiendas de quesos de Berna, y una de las más potentes de Suiza. La pastelería es la Confiserie Tschirren, todo un espectáculo para los amantes de los bombones i la pastelería de alto nivel.

El festival está asegurado si os gusta el queso...en el interior de la La Chäsbueb - Käse- und Feinkostgeschäft
©Víctor Riverola i Morera
Por cierto...aquí teneis un pequeño regalo a nivel cultural de la mano de nuestro guía en Berna, Jürg Meichle, hablando de chocolate...
MERCADOS DE NAVIDAD
Tras descubrir las principales maravillas de Berna, (ya hablaremos de restaurantes y funiculares...) vamos a introducir el tema principal de este reportaje, descubriendo los principales mercados de Navidad de la capital helvética.
El pequeño pueblecito de Navidad de Berner Sternenmarkt

El principal mercado de Navidad de Berna tiene varias entradas, una de ellas, con osos, como debe ser.
©Víctor Riverola i Morera
El mercado navideño se encuentra situado en Kleine Schanze, a pocos metros del rio y relativamente cerca del corazón de la ciudad. Decorado con motivos navideños, nos recuerda a un pequeño pueblo, con calles, subidas y bajadas, numerosos chalets que ofrecen exquisiteces de temporada, bebidas calientes y productos de diseñadores locales que invitan a quedarse y a curiosear hasta la noche. Es un mercado enorme, precioso, lleno de vida y con un ambiente espectacular.

La Navidad en todo su esplendor en el Berner Sternenmarkt, con sus calles, sus casitas y paradas...
©Víctor Riverola i Morera

El ambiente es espectacular cuando cae la noche.
©Víctor Riverola i Morera

En todo el mercado no se acepta efectivo; se puede pagar con tarjeta o con Twint
(una aplicación suiza de pago móvil).
©Víctor Riverola i Morera

Artesanos de todo tipo ofrecen sus productos, siempre con una sonrisa.
©Víctor Riverola i Morera

Nos gustaría destcar el respeto y el amor que sienten en Berna por su gastronomía tradicional y por su história.
©Víctor Riverola i Morera

En el corazón del mercado encontramos un gran chalet de fondue, tiendas de artesanias, tumbonas resistentes a la intemperie, una zona infantil con tiovivo y una fabulosa vista del Bundeshaus (edificio del Parlamento).

Me encanta la mezcla de olor a queso, madera y abeto...en el corazón de un pequeño pueblecito en Berna.
©Víctor Riverola i Morera

El mercado navideño de Waisenhausplatz
Lo teníamos casi delante del hotel Kreuz, justo al girar la esquina. Es un mercado precioso, que cuenta con una tradición de más de 20 años. En su interior podemos encontrar más de 50 casetas y paradas preciosas de madera, todo decorado con motivos navideños y diseñados individualmente, donde encontraremos una amplia variedad de productos. Todo el mercado está enmarcado por una valla de ramas de abeto.

Los visitantes encontrarán una gran selección de artículos típicos navideños, así como artículos de uso diario, destacando las creaciones de artesanos locales. Seguro que aquí encontraremos el regalo perfecto o algo para añadir a nuestra lista de deseos (o de la de nuestros hijos). Todas las fotos ©Víctor Riverola i Morera



Los puestos decorados festivamente en Waisenhausplatz nos ofrecen almendras garrapiñadas, pastelería, adornos para el árbol de Navidad, estrellas, cortadores de galletas , cestos, velas y muchas otras ideas para preparar regalos.


Estos son los princiapales mercados de Navidad de Berna, con sus fechas de apertura. La mayoría cierran el 31 de diciembre.
Berner Sternenmarkt
20.11.2025
Waisenhausplatz Christmas market
28.11.2025
Münsterplatz Christmas market
29.11.2025
Minster terrace artisan’s market
30.11.2025
Oscar Elch, Ringgenpärkli park
15.11.2025

Los mercadillos al aire libre
Flores, repostería, frutas, verduras, queso, carne y miel: productos frescos y locales de Berna y sus alrededores. Los puestos del mercado están gestionados por pequeños comercios berneses y agricultores locales. Los mercados agrícolas berneses tienen lugar todos los martes y sábados del año en la Bundesplatz (Plaza del Parlamento), la Bärenplatz (Plaza del Oso) y la Waisenhausplatz (Plaza del Orfanato), así como en las callejuelas Gurtegasse, Bundesgasse, Schauplatzgasse y Münstergasse.

NO SE VAYAN TODAVIA, AÚN HAY MAS...(super ratón dixit)
En breve ampliaremos la información con una segunda parte en la que decubriremos la carrera de Papas Noël, la SANTA RUN...más mercados, una selección de restaurantes donde comimos divinamente y una excursión en funicular a una pequeña estación de esquí en Berna...a tan solo 838m de altitud.

Y gracias al rodaje de una parte de la sección "cinema de neu" en Suiza, para el programa de TV3 "Temps de Neu" (que esta temporada celebra su 40 aniversario) os decubriremos el teleférico más vertical del mundo (entre Stechelberg y Mürren)...

Y subiremos hasta Birg y la cumbre del SChilthorn en el nuevo funifor, donde comeremos con James Bond y Blofeld...

