Cine de montaña: clasificación profesional

Cine de montaña: clasificación profesional
Durante meses, tendremos tiempo para disfrutar del calor del hogar, de la familia, del silencio, la paz y la harmonía que nos ofrece una experiencia tan inclasificable como es la cuarentena...Quienes disfrutamos del cine, y en parte nos dedicamos a ello, estamos aprovechando para repasar grandes títulos, incluyendo un género que nos apasiona: el cine de montaña.

Si hablamos de cine de montaña, tenemos que tener claro que se trata de un género con muchos subgéneros. Tal y como sucede con el cine de acción, la comedia, el western o el cine de terror, el cine de montaña se retroalimenta de muchos géneros, emocionando y sorprendiendo al espectador, pues, debido en gran parte a la espectacularidad de los paisajes donde tiene lugar la acción, el cine de montaña es uno de los géneros mas elegantes y bellos a nivel de estética, fotografía y plasticidad.

Análisis profesional

Dentro del apasionante mundo de la crítica cinematográfica y el análisis fílmico, hablar de películas de montaña a nivel global puede resultar una tarea harto complicada si no realizamos con antelación una clasificación detallada, que nos ayude a separar por grupos los títulos a analizar. Estamos hablando de un género realmente fascinante, que ha experimentado una evolución espectacular a lo largo de sus mas de cien años de existencia. Las películas y la mayoría de directores (no todos) han dejado atrás el cine convencional (35 o 70mm) y han dado el salto al cine digital, con los nuevos formatos que se imponen día a día, logrando una calidad de imagen impresionante, a la vez que facilitan el rodaje y la post-producción. Dicha evolución ha facilitado la aparición de varios subgéneros y variantes que amplían el espectro cinematográfico, aportando interesantes ideas que ayudan al cine de montaña a alcanzar nuevos horizontes. Para poder tener una visión panorámica sobre el tema, creo que puede ser muy útil tener en cuenta la diferencia entre una película 100% “de montaña” y una película “con montaña”, cuyo guión se apoya en elementos del cine de montaña mas purista, pero no durante todo su metraje. En ocasiones se confunden los términos y aunque ambas películas puedan entrar dentro de un mismo género, es importante tener muy claras las diferencias a nivel de temáticas, desarrollo de la acción y técnica de rodaje.



A nivel histórico, la definición mas clásica defendía que una película de montaña es una película donde la escalada o la práctica del alpinismo formaban parte de la práctica totalidad del argumento del filme, narrando con esmero la subida a una cumbre, la vida de un guía, los detalles de un rescate o como se organiza una expedición. Con el paso del tiempo, el cine de montaña ha demostrado que es capaz de ofrecernos una visión mucho mas amplia de un mismo concepto, un buen ejemplo lo encontramos en la prestigiosa revista francesa L´Alpe (Glenat), autora de un interesante estudio de catalogación que integró en su momento, dentro de lo que entendemos por cine de montaña, a las recreaciones de accidentes, expediciones polares, películas de ski, snow-board, free-ride, grandes travesías por entornos salvajes y cine naturalista rodado en zonas de montaña. El Museo Nazionale Della Montagna “Duca degli Abruzzi”, con sede en Turín (Italia), creo en el año 2004 una espectacular diccionario que se ha convertido en una de las mejores bases de datos de cine de montaña del mundo, con mas de 4000 títulos, donde se incluyen varios subgéneros a nivel profesional. Dicho diccionario es el resultado de una metódica investigación de varios años a nivel mundial, que ha permitido seleccionar películas donde, según el Museo Nazionale, la montaña tiene un rol relevante. Un trabajo que sigue activo día a día, corregido y actualizado constantemente en su versión on-line.

 

A la hora de analizar cine de montaña desde una perspectiva oficial o profesional, recomiendo tener muy clara la ubicación de los títulos, para ello, son muchos los críticos (y coincido con ellos) que clasifican las películas por grupos.

Tratándolas diferenciadamente por géneros y subgéneros conseguiremos una estructura didáctica, práctica y útil, que nos permitirá ordenar nuestros conocimientos, disfrutando de muchos títulos que sin lugar a dudas nos sorprenderán. 

 

Hasta la segunda mitad del siglo XX, a nivel de análisis histórico se clasificaban las películas de montaña de un modo muy abierto o generalizado. Solo existían dos grupos: películas de ficción y documentales. Con el paso del tiempo y debido a la aparición de nuevos géneros y grandes avances tecnológicos, la clasificación se amplió hasta cinco, incluso algunos críticos y expertos en cine de  montaña se atrevieron a hablar de varios subgéneros mas. Nosotros seguimos sus pasos para crear una clasificación selectiva mucho mas amplia que la que existía al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Para empezar, hablaremos de las películas de ficción.

 

FICCIÓN 1

Lo que entendemos como película de montaña clásica. Ficción donde la montaña participa activamente en la trama a lo largo de todo el metraje. En este caso: sin montaña, no hay película.

Desde que en 1901 un director suizo del que no se conservan datos, rodara un filme titulado Cervino, el cine de montaña de ficción es el que mas títulos ha ofrecido al espectador. Alemania fue pionera a la hora de realizar grandes producciones de ficción ambientadas en zonas de montaña. Antes de la II Guerra Mundial, la UFA de Berlín, con Arnold Fanck, Sepp Allgeier, Lenni Riefenstahl, Karl Hartl y Luis Trenker como grandes referentes, se convirtió en la gran fábrica de cine de montaña. El expresionismo alemán y su grandísima escuela de actores, fotógrafos y directores puso al servicio del Bergfilme un sinfín de facilidades para rodar grandes (y no tan grandes) obras, donde el esquí, el alpinismo, la escalada y la vida de los habitantes de los pueblos de alta montaña se convirtieron en protagonistas de historias cargadas de moralidad, romanticismo y en ocasiones, tragedia (recordando a las óperas de Wagner). La llegada de los nazis al poder convirtió al cine de montaña alemán en un perfecta máquina de propaganda, elaborando una serie de títulos de ficción y varios documentales donde Alemania brillaba con luz propia ante un público internacional que observaba intrigado, con una mezcla de miedo y fascinación.

Estados Unidos y Francia tomaron el relevo tras la guerra. Un buen ejemplo de cine de montaña de ficción lo encontramos en la producción norteamericana La Montaña Trágica (1950) dirigida por Ted Tetzlaf, basada en una novela de James Ramsey Ullman, con Glenn Ford de protagonista y en la magnífica película de Jacques Ertaud y Marcel Ichac Les Etoiles du Midi (1958) considerada como una de las mejores películas de montaña de todos los tiempos. Suiza, el valle de Chamonix, las Dolomitas y Austria, seguirían ofreciendo durante muchos años sus excelentes localizaciones, llegando incluso a convertir algunos títulos en auténticos anuncios de poblaciones de montaña de moda.

El cine de montaña francés nos ofrece puntos de vista realmente interesantes, donde la montaña al parecer, está dotada de un conocimiento de los seres humanos que la facultan para conocer sus verdaderas motivaciones a la hora de afrontar una ascensión.

 

Las películas de ficción han evolucionado desde sus inicios, donde en ocasiones se nos presentaba la montaña como un medio hostil que castigaba sin remisión a los hombres que osaban desafiarlas, hasta la actualidad donde la montaña es el objetivo de la pasión de los alpinistas que conocen los riesgos y los afrontan con disposición de aceptar las consecuencias de sus actos. Puede que haya desaparecido el halo de misterio y leyenda que envolvía las míticas películas de antaño, sin embargo este cambio no determina por si mismo que una obra actual no pueda contener las mismos estímulos poéticos, fantasiosos y tiernos, cargados de exaltación emocional, que logren provocar un cúmulo de sentimientos como lo hacían las películas antiguas. Dentro de este genero, la calidad cinéfila responde en parte al interes del director de plasmar sus ideas con realismo, pero sin dejar de lado los intereses comerciales de las productoras. La incorporación de las modernas tecnologías ayudó a la aparición de efectos especiales cuyo abuso puede producir subproductos totalmente ridículos y patéticos. Personalmente opino que en la actualidad se producen pocas películas de este genero que se puedan considerar de calidad.

Parece que la abundancia de medios hubiera cercenado la imaginación y la creatividad. La prueba mas fehaciente que poseo es la ausencia de este genero en los principales festivales de cine de montaña a nivel internacional, actualmente copados por documentales y en menor medida por recreaciones históricas. Dentro de este género de ficción podemos incluir a modo de ejemplo, junto con los títulos antes mencionados, varias películas como Der Heilige Berg  (La Montaña Sagrada, 1926), Berge in Flammen (Montañas en Llamas, 1931), Liebesbriefe aus dem Engandin (1938), The Mountain (La Montaña Siniestra, 1956),  El Descenso de la Muerte (1969), Grito de Piedra (1991), K2 (1991) o Himalaya (1999). A partir de la década de los años sesenta del siglo XX, Estados Unidos y Gran Bretaña rodaron en los Alpes varios thrillers de espionaje basados en novelas de éxito donde la escalada y el esquí formaban parte de unos guiones realmente interesantes como por ejemplo Mi Doble en los Alpes (1967) y Licencia para Matar (1975) donde Clint Eastwood se atrevía a colgarse de un arnés en la norte del Eiger (de joven había escalado durante varios años). Dentro de este apartado también encontramos películas menos valoradas por la crítica pero si por el público, como pueden ser Máximo Riesgo (1992) o la infumable Límite Vertical (2000).

 

FICCIÓN 2

Películas de ficción donde la montaña aparece durante parte del filme, pero que en ocasiones no interviene directamente en la trama.

Dentro de este segundo grupo, dedicado a la ficción, encontramos algo que en otros géneros resulta muy habitual: los géneros compartidos. En este caso podemos encontrar películas donde la montaña se convierte en el protagonista casi absoluto pero con un argumento y un desarrollo de la acción alejados de la definición clásica de lo que debe ser una película de montaña.

En este grupo podemos destacar un título de la serie Bond: 007 Al Servicio Secreto de su majestad (1969), casi una película de montaña al 100%. En ella George Lazenby subía hasta la base de su enemigo Bloefeld situada en lo alto del Schilthorn (Piz Gloria, 2.970m), por encima de Mürren, Suiza, justo delante del Eiger, el Mönch y la Jungfrau.

Dentro del grupo que nos implica, podríamos incluir miles de títulos  que por su popularidad forman parte de nuestros recuerdos. La montaña nos ofrece un marco incomparable a la hora de filmar escenas de acción donde los protagonistas deben escalar, esquiar o superar peligrosos obstáculos a gran altitud. Funiculares, teleféricos, telesillas y telecabinas se han utilizado para crear auténticas situaciones de riesgo exprimiendo al máximo el trabajo de los especialistas. En muchas películas encontramos escenas donde el cine de montaña se convierte en protagonista durante unos minutos, aunque el resto del filme discurra por otros derroteros. Como ejemplos tenemos películas como “My Side of the Mountain” (1969) de James B. Clark, “Cooper Mountain” (1983) de David Mitchell, la surrealista Fuego, Nieve y Dinamita (1990) o “Extreme Ops” (“Riesgo Extremo”,2002) de Christian Duguay.

 

DOCUMENTALES

El documental es uno de los grandes iconos del cine de montaña. Una película de montaña documental es esencialmente un testimonio visual de algo que sucede o que ha sucedido, realizado a base de recopilar la documentación necesaria para desarrollar el proyecto. En ocasiones, las películas contienen entrevistas detalladas con los personajes implicados realizadas con la intención de ayudar al desarrollo de la trama  y facilitar su comprensión. En estos casos, los documentales reciben el sobre-nombre de “testimoniales”.

Cuando el suceso a documentar se produce en la montaña, el entorno condiciona en gran manera la noble labor de conseguir imágenes. En primer lugar debe trasladarse el equipo de filmación, el material sensible (si trabajamos con película) y todos los complementos necesarios hasta lo alto de una cumbre o un glaciar, lo que en los inicios del cine significaba cargar con muchísimo peso. También hay que tener cuidado por la fragilidad de los equipos, a lo que hemos de añadir los problemas que la meteorología, tan variable e imprevisible en la montaña, nos pueda causar. En muchos casos la nieve o la lluvia pueden deteriorar todos o parte del material de rodaje y no seria la primera vez que un documental no ve la luz por culpa de las inclemencias del tiempo. Las condiciones de iluminación son difíciles de modificar, en ocasiones no hay focos, ni reflectores, y durante décadas resultaba técnicamente imposible, dotar la imagen de un sonido simultaneo.

Las referencias que poseemos, en ningún caso absolutamente completas, nos descubren auténticas rarezas que en algunos casos, no entrarían dentro de la categoría documental de montaña, pero por su interés histórico y por estar filmadas en los albores del cine, tienen todo el derecho de ocupar un lugar en nuestra clasificación. Muchos de los cortometrajes que aparecen en esta obra se filmaron utilizando decorados en el interior de diversos estudios o en el mejor de los casos, aprovechando el paisaje que se divisa desde algún valle alpino. Entre 1900 y 1920, destacan títulos como “La Expedición del Duque de los Abruzzos al K2” (1909) de Vittorio Sella y “4628 Meter Hoch auf Skiem - Besteigung des Monte Rosa” (1913) obra de Sepp Allgeier. El primer documental con estructura propia se filmó utilizando los recursos de la época. El hecho que el material sensible, en blanco y negro por supuesto, fuera ortocromático o sea muy sensible al color azul y desequilibradamente insensible a los amarillos y verdes, nos ofrece unas pobres imágenes de un cielo liso sin nubes y unos bosques rabiosamente repletos de  blancos y negros sin gama de grises. La película se titula “Das Lauterbrunnental” y dura 10 minutos. Fue realizada en 1911.

La incorporación del material sensible pancromático, aunque seguía con un desequilibrio en la sensibilidad del color azul, permitía el uso de filtros que mejoraba la calidad de las imágenes y empezó a usarse en el año 1920. En los 15 años siguientes registramos 6 documentales que destaquen y quede constancia. Destacamos por su valor y calidad las filmaciones del capitán Norton que acompaño a Mallory en sus expediciones al Everest. A partir de 1936 se produce el verdadero despegue del cine documental de montaña. Dos títulos brillan por encima del resto y poseen un extraordinario valor: “Karakoram” de Marcel Ichac, y “Die Eiger Norwand” de Max Hermann que nos muestra el rescate del cadáver de Toni Kurtz, colgado al extremo de una cuerda desde el año anterior en la pared norte del Eiger. El Tercer Reich organizó diversas expediciones a la cordillera del Himalaya con la intención de recopilar datos pseduo-científicos que lograran demostrar la superioridad de la raza aria. A partir estos viajes, Ernst Schäfer dirigió el documental Geheimnis Tibet (1943), donde narraba, desde su particular punto de vista, sus experiéncias en el Tibet.

La mejora del material acompañada de un mayor mercado para los filmes, el inicio de los festivales de cine de montaña (Trento 1952), las expediciones financiadas por gobiernos y clubes alpinos nacionales y el progreso general después de la Segunda Guerra Mundial, propiciaron el crecimiento de la producción de una manera gradual.

Con el paso de los años, gracias a la aparición de las cámaras de video y la multiplicación de canales de televisión, el crecimiento del documental se convirtió en exponencial los últimos 30 años. Teniendo en cuenta que la cantidad casi siempre diluye la calidad, nosotros mantenemos el criterio de que un buen documental debe ser algo mas que bellas imágenes y maniobras arriesgadas, debe despertar al máximo nuestras emociones, hacernos participes de lo que estamos viendo, y desgraciadamente este tipo de documental no abunda.  Un buen ejemplo de documental paradigmático lo encontramos en 1950, fecha en la que la expedición francesa al Himalaya (Nepal), filmó en condiciones verdaderamente dramáticas las imágenes de la odisea que alpinistas franceses y sherpas vivieron para salvar la vida de dos compañeros con gravísimas congelaciones. En 1954 se estreno el montaje realizado por Marcel Ichac con el titulo Victoire sur l’Annapurna en la tercera edición del festival de Trento. Nos reservamos la opinión sobre el veredicto del jurado corriendo un tupido velo. Pero la fuerza de este documental no ha sido superada hasta la fecha y creemos que el listón establecido será difícil de superar. Junto con Les Etoiles du Midi (1958, otra obra maestra de Marcel Ichac), la labor del cineasta francés se ha convertido con el paso del tiempo en obra de estudio a la hora de entender la particular filosofía que mueve al ser humano a lograr hitos cada vez más difíciles. Otro excelente documental es Eiger Solo, (1984) de Leo Dickinson, auténtico homenaje al Eiger y a sus heroes.

En la actualidad, el documental de montaña se encuentra en un buen momento gracias al formato IMAX y a la aparición de grandes profesionales capaces de esquiar, escalar o lanzarse en parapente equipados con los últimos avances en tecnología. A mediados de la década de los sesenta, Willy Bogner abrió la puerta al documental-espectáculo, un tipo de película filmada con la intención de sorprender al espectador con imágenes únicas filmadas por auténticos temerários. Documentales tan interesantes como “Steep” (2007) o “Los Alpes, gigantes de la naturaleza” (2007), nos sirven de ejemplo para demostrar que el cine documental, si nos ofrece un buen guión y un buen equipo, puede llegar a resultar igual o más espectacular que un filme convencional, siendo su visionado en ocasiones, mucho más gratificante.

Es importante diferenciar un documental de una recreación histórica. En ocasiones los documentales pueden estar basados en la vida de un personaje o en un hecho histórico determinado, pero en el momento en el que la película se apoya en el trabajo interpretativo de un grupo de actores que recrean un hecho (sea una ascensión, una expedición, una travesía etc…) con detalle y con elementos cinematográficos de apoyo como pueden ser efectos especiales, grandes medios de logística y figuración o con localizaciones que no obligatoriamente se corresponden con la reales,  la película deja de ser un documental y se convierte en una recreación histórica. Títulos como "Meru" o "Eiger Solo" (2018, con Oscar incluido), demuestra que el documental de montaña atraviesa uno de sus mejores momentos.

 

RECREACIONES HISTÓRICAS

Este genero se caracteriza por la narración de unos hechos acontecidos con la puesta en escena, mediante actores, del desarrollo del hecho. La narración se realiza generalmente con una o varias voces en off descriptivas que actúan como hilo conductor. Los actores representan los hechos acaecidos, y cuando es posible los protagonistas reales aportan su descripción narrativa. El conjunto resulta francamente espectacular, siempre que la trama dramática este adecuadamente concebida. Se podría decir que es un híbrido entre el documental y el cine de ficción con el aprovechamiento optimo de los recursos de ambos géneros y los resultados acostumbran a ser de calidad por lo general. El género nació en Alemania durante los años 20 del siglo XX, casi siempre de la mano de expertos documentalistas y grandes directores de fotografía, que vieron en las recreaciones la posibilidad de rodar buenas películas de acción en alta montaña, basadas en hechos reales. Destacan como pioneros del genero dos nombres emblemáticos: Gerhard Baur de Alemania y Leo Dickinson, británico.

En España se realizo una obra maestra en 1998 por parte de  Guillermo Campo y Jesús Bosque. Se trata de: Montañas de Ayer. La Conquista del Puro, que se desarrolla en los Mallos de Riglos en Huesca. Esta obra arrasó en todos los festivales de cine de montaña del mundo incluidos los de mas prestigio, y también en alguno generalista. Creemos que onstituye la mejor aportación española a la historia del cine de montaña. Dentro de la recreaciones históricas encontramos algunas de las mejores películas de montaña de la historia del cine. Grandes ejemplos pueden ser Der Berg Ruft (La Gran Conquista), una auténtica obra maestra del género dirigida e interpretada por Luis Trenker en 1937, The Climb (1986) con Bruce Greenwood interpretando a Hermann Buhl en el Nanga Parbat. También resulta interesante la irregular ¡Viven! (1993), de Frank Marshall, donde se recrea la épica historia que conmocionó al mundo tras el accidente de un avión en los Andes en1972.  Norwand (2008) magnífica película alemana que retrata con detalle la tragedia de 1936 en la norte del Eiger y la excelente Nanga Parbat (2010) de Joseph Vilsmaier, con los hermanos Messner de protagonistas. Sin olvidar la magnífica 127 Horas (2010), de Danny Boyle, basada en la odisea personal de Aron Ralston.

Las tres versiones (dos alemanas 1928, 1937 y una inglesa 1938) que se rodaron en Zermatt con Luis Trenker interpretando a Carrel, narrando la conquista del Matterhorn (Cervino), han pasado a la historia como excelentes ejemplos de recreación histórica, únicos, míticos e inolvidables, destacando Der Kampf ums Matterhorn (1928). Pero a fecha de hoy y bajo nuestro criterio, el mejor ejemplo del genero que nos implica es Tocando el Vacío (Touching  the Void, 2003), una excelente película editada en nuestro país en DVD que narra la historia real vivida por Simon Yates i Joe Simpson durante la primera ascensión a la cara oeste del Siula Grande.

 

SUBGÉNEROS

Dentro del cine de montaña, encontramos tres subgéneros y un apartado especial que engloba película de ficción con elementos de cine de montaña. Dentro de los subgéneros, destaca el cine de montaña bélico, cuyo catálogo es realmente impresionante. El cine de montaña de terror es un género en auge y el cine polar, puede que sea uno de los subgéneros mas espectaculares a nivel de imágenes y de dificultad técnica.

 

Cine de montaña bélico

En este apartado podríamos incorporar títulos como Los Héroes de Telemark (1965) y El Desafío de las Águilas (1968) como máximos exponentes de un subgénero que arrasó en taquilla durante la década de los años sesenta. Muchos de los títulos que se han catalogado como cine de montaña bélico, son en realidad recreaciones históricas basadas en hazañas bélicas reales, protagonizadas en su momento por soldados esquiadores y escaladores que dieron su vida en los Alpes y en otras cordilleras del planeta, pero debido a la temática y a la cantidad de licencias que Hollywood se tomó en su momento, muchos títulos pasaron a formar parte por méritos propios de este interesante subgénero.

También podríamos hablar de películas como Los Cañones de Navarone (1961) donde se muestra una escalada un tanto surrealista, contando con que el objetivo final a destruir se levanta en lo alto de un acantilado vertical. Otro buen ejemplo lo encontramos en la La Batalla del Río Neretva (1969) donde los Balcanes se convierten en el epicentro de una de las persecuciones mas implacables en la antigua Yugoslavia entre alemanes y partisanos.

 

Cine de montaña de terror

Dentro del cine de montaña se está observando la proliferación de títulos donde la escalada, el esquí o el alpinismo actúan a modo de catalizador, para adentrarnos sin tapujos en un mundo de terror visceral lleno de suspense y detalles gore no aptos para todos los públicos. Con el paso del tiempo muchas películas de montaña dejaron a un lado los tecnicismos y pasaron a convertirse en thrillers de acción y espionaje, pero con la llegada del nuevo milenio, las cosas cambiaron. Por vez primera veíamos en una pantalla a escaladores perseguidos por psicópatas, a científicos atacados por Trolls en Noruega, a esquiadores devorados por lobos y a comisarios investigando asesinatos en el interior de la grieta de un enorme glaciar alpino.

Los Ríos de Color Púrpura (2000), es una auténtica obra maestra del suspense y el terror psicológico ambientada en lo Alpes franceses. Rodada entre Grenoble y Chamonix, la película nos descubría los siniestros experimentos que tenían lugar en una Universidad de montaña, con Jean Reno y Vincent Cassel investigando crímenes atroces en compañía de una joven escaladora que esconde un impactante secreto. Mathieu Kassovitz, el director,  introduce al espectador en lo mas profundo de una grieta dentro de un glaciar (una escena realmente impactante) y crea un clímax final en el glaciar de les Grands Montets, con el Mont Blanc y el Dru de fondo, mostrándonos lo peligrosos que pueden llegar a ser los piolets. Otro título interesante dentro de este subgénero es Vertige (2010), donde se mezcla de un modo totalmente natural elementos del cine de montaña clásico, con elementos del cine de terror mas visceral, en la línea de Las Colinas tienen Ojos o La Matanza de Texas, pero a la francesa. Es en este sentido donde se nota el toque personal del director Abel Ferry.

La nieve, los lobos y el frío son los protagonistas de Bajo Cero (Frozen), donde tres amigos que se pasan de listos, acabaran colgados de un telesilla en lo alto de una montaña rodeados de lobos hambrientos.

Una auténtica rareza dentro del sub-género la encontramos en Troll Hunter, un falso documental de terror noruego dirigido por A. Ovredal y O. Jespersen, donde un grupo de jóvenes que investigan extraños sucesos acontecidos en las cumbres del sur de Noruega, se toparan de bruces con un grupo de Trolls totalmente reales.

 

Cine polar

Dentro de este subgénero encontramos títulos realmente interesantes, algunos auténticas joyas históricas donde las expediciones polares y la aventura extrema son los protagonistas de grandes historias humanas. La primera película polar de la historia del cine es How I Cook-ed Peary´s Record, un cortometraje fantástico rodado por la Urban Trading Company en 1909 y donde el Barón de Munchhausen se embarcaba a la conquista de Polo Norte. En 1922 Nanuk, el esquimal, de Robert J. Flaherty, se convirtió en todo un hito cinematográfico y en 1994, Claude Massot realizó un sentido homenaje al filme mudo rodando una especie de documental con Charles Dance, titulado Mis aventuras con Nanuk el esquimal, donde se detallaba el rodaje del filme de 1922. La llegada de grandes expediciones y las mejoras técnicas ayudaron a rodar películas en zonas de difícil acceso, con actores de renombre y guiones elaborados. Un buen ejemplo lo encontramos en Scott of the Antarctic (1948), protagonizada por John Mills. La película recreaba la expedición donde Robert Falcon Scott falleció intentando conquistar el Polo Sur en 1912.

Solo se utilizaron imágenes de recurso filmadas en la Graham Land (Antártida), el resto se rodó en Noruega, Inglaterra y en el Jungfraujoch (Suiza). El filme podría aparecer también dentro del apartado dedicado a las recreaciones históricas. Otras magníficas películas polares son Antarctic Voyage (1956), Los Dientes del Diablo (1960) de Nicholas Ray con Anhony Quinn, Antarctic Pioneers (1962) y la sensacional Antartica (1983) de Koreyoshi Kurahara, con música de Vangelis, realmente interesante. Aunque no sea una zona polar propiamente dicha, la tundra siberiana adquirió un protagonismo realmemente relevante cuando Akira Kurosawa rodó Dersu Uzala (El Cazador, 1983) una auténtica obra maestra, un canto a la amistad y a la fuerza de la naturaleza y los grandes espacios. Dentro de este apartado no podemos olvidar los excelentes documentales Con Bird en el Polo Sur (1930), protagonizado por el propio Almirante y explorador Richard E. Byrd, Voyage au bout du monde (1976), Cousteau: Alaska, Outrage at Valdez (1989) y The Endurance: Schackleton´s Legendary Antarctic Expedition (2000) que también podríamos incluir dentro del apartado dedicado al documental. Los documentales de Cousteau filmados en zonas polares son realmente espectaculares y algunos incluso se han llegado a estudiar en escuelas de cine documental. Rodar en el Ártico o en la Antártida es harto complicado y normalmente se utiliza Canadá, Islandia o Groenlandia como escenario natural. Títulos como Artic Blue (1993) o la familiar Bajo Cero (2006) se rodaron en Canadá, aprovechando al máximo sus grandes plataformas glaciares. Otros títulos polares que ha pasado a la historia podría ser las dos versiones de la La Cosa, destacando la que John Carpenter rodó en 1982). Ambas comparten estatus con el dedicado al cine de terror.

También destacamos el telefilme rodado para ser emitido como serie The Last Place on Earth (1985), La Sombra del Lobo (1992) con música de Maurice Jarre y la mas que interesante, El Último Cazador (2004). El inicio de El Día de Mañana (2004) entraría dentro de este subgénero, y bien pensado, y por su temática, toda la película podría entrar perfectamente dentro del apartado en si. Escandinavia tiene varias películas polares muy interesantes como pueden ser Zero Kelvin (1995),  Mas allá de la frontera (2011) o Perdidos en la nieve (2012). Nadie quiere la noche (2016) de Isabel Coixet o Arctic (2019), que es una maravilla, son grandes ejemplos actuales de cine polar estrenado en cines. 

 

Películas de ficción con elementos de cine de montaña

En ocasiones, algunos críticos ha llegado a aceptar que algunos westerns muy concretos podrían llegar a ser considerados películas de montaña, debido a la importancia de la montaña en el desarrollo de la acción y a la belleza de la fotografía. Incluso se han llegado a aceptar películas donde la montaña es vital para definir el desenlace de un filme, tal y como sucede con La Montaña Embrujada (1975) o la mítica Encuentros en la Tercera Fase (1977) de Steven Spielberg. La lista de títulos que cuentan con claros elementos de cine de montaña es enorme, pero como en ningún caso dichos elementos aparecen a lo largo de todo el metraje, tal es el caso de muchos westerns y del filme de Spielberg (cuyo final se rodó en la Torre del Diablo en Wyoming), no podemos integrarlos dentro del género. Algunas películas de ficción con elementos de cine de montaña nos han regalado escenas verdaderamente memorables, como por ejemplo: “Star Trek V The Final Frontier” (“Star Trek V, la Última Frontera”, 1989) de William Shatner, con una escena inicial de escalada rodada en el Capitán (Yosemite) protagonizada por el Capitán Kirk y el señor Spock. No podemos pasar por alto el inicio de Mission Impossible 2 (2000) con un Tom Cruise escalador dirigido por John Woo, que protagoniza una de las escenas de escalada mas inverosímiles de la historia del cine o “On Deadly Ground” (“En Tierra Peligrosa”, 1994) de Steven Seagal. Un inicio espectacular lo encontramos en  la excepcional El Imperio Contraataca (Star Wars Episode V, The Empire Strikes Back, 1980). El glaciar de Finse (Noruega) se utilizó para rodar las escenas que tienen lugar en Hoth, el planeta helado que sirve de base a los rebelde. Interesantes ejemplos de películas de ficción con elementos de cine de montaña los encontramos en varios títulos míticos de la serie Bond. Destacamos Goldfinger (1964), La Espia que me Amó (1977), Panorama para Matar (1985), Alta Tensión (1987), El Mundo no es suficiente (1999) y Muere otro Día (2002).

10 Comentarios Escribe tu comentario

  • #1
    Fecha comentario:
    12/04/2020 18:06
    #1
    :oh!: :oh!: :oh!:

    Pedazo documento sólo para expertos !!! :+:

    Gracias !!!

    karma del mensaje: 18 - Votos positivos: 1 - Votos negativos: 0

    • Gracias!
  • #2
    Fecha comentario:
    12/04/2020 18:21
    #2
    Para que todos lo puedan tener. ;)
    #1

    karma del mensaje: 43 - Votos positivos: 3 - Votos negativos: 0

    • Gracias!
  • #3
    Fecha comentario:
    15/04/2020 10:48
    #3
    :+: :+:

    karma del mensaje: 18 - Votos positivos: 1 - Votos negativos: 0

    • Gracias!
  • Coe
    Coe
    #4
    Fecha comentario:
    15/04/2020 19:45
    #4
    Espectacular!!!
    Hay un documental en Netflix sobre la escalada del Capitán en Yosemite, desde los años 50 hasta ahora, que os lo recomiendo a todos.
    Creo que se llama The Dawn Wall.
    Es buenísimo

    karma del mensaje: 18 - Votos positivos: 1 - Votos negativos: 0

    • Gracias!
  • #5
    Fecha comentario:
    16/04/2020 20:19
    #5
    ¡Qué buenas ideas para mi lista de pelis para ver! Gracias Víctor ...eso sí, imperdonable que no hayas hecho una sección con el subgénero frivolón de comedias ambientadas en el esquí :lol2:

    karma del mensaje: 31 - Votos positivos: 2 - Votos negativos: 0

    • Gracias!
  • #6
    Fecha comentario:
    18/04/2020 14:07
    #6
    Es una obra maestra, igual que Free Solo. #4

    karma del mensaje: 0 - Votos positivos: 0 - Votos negativos: 0

    • Gracias!
  • #7
    Fecha comentario:
    18/04/2020 14:09
    #7
    Ostras!! Hot Dog!! y compañía...Tomo nota, tiene usted toda la razón. La Academia de Hollywood no suele integrar las comedias de adolescentes como subgénero dentro del cine de montaña, pero es un error. Considero que hay muchas películas ("Disparatad patrulla de esquí") etc... que entrarían dentro del subgénero dedicado a las comedias disparatadas en la nieve.

    Lo voy a trabajar un poco... #5

    karma del mensaje: 18 - Votos positivos: 1 - Votos negativos: 0

    • Gracias!
  • Coe
    Coe
    #8
    Fecha comentario:
    18/04/2020 18:26
    #8
    #6 totalmente de acuerdo

    karma del mensaje: 0 - Votos positivos: 0 - Votos negativos: 0

    • Gracias!
  • #9
    Fecha comentario:
    18/04/2020 22:41
    #9
    #7 :lol2: las añadiré también a mi lista Víctor

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    • Gracias!
  • #10
    Fecha comentario:
    22/04/2020 18:19
    #10
    #7 Muy buen artículo, coincido con que falta la comedia. "Disparatada patrulla de esquí" la tenía yo en VHS y la pude ver 20 ó 30 veces...

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