Los peludo de Alaska, imprescindible

Los peludo de Alaska, imprescindible
Una obra preciosa, ideal para compartir con niños en familia. En medio del horror de la Primera Guerra Mundial, un capitán del ejército francés, un hombre con un destino realmente inusitado, decidirá enfrentarse a las fatalidades que le rodean y traer desde la ruta del oro de Alaska a 400 perros y 60 trineos para crear con ellos unidades de combate y avituallamiento especializadas en sobrevivir en zonas de montaña en condiciones extremas.

Para empezar a situarnos, debemos trasladarnos hasta la Primera Guerra Mundial, contienda que está fracturando Europa de un modo vil y atroz. El invierno de 1914 fue realmente duro y el frío, la nieve y las privaciones matan más soldados que las balas y las bombas. En medio del horror, un capitán del ejército francés, un hombre con un destino realmente inusitado, decidirá enfrentarse a las fatalidades que le rodean y traer desde la ruta del oro de Alaska a 400 perros y 60 trineos para crear con ellos unidades de combate y avituallamiento especializadas en sobrevivir en zonas de montaña en condiciones extremas. La gran epopeya real que vivieron los perros esquimales durante la Primera Guerra Mundial se inició bajo el frío y la nieve, donde los buscadores de oro se dejaban la piel, justo cuando Scotty Allan, el musher con mayor fama mundial, ganaba su segundo Sweepstake de Alaska, la carrera más larga y difícil del mundo en aquel momento. (Como detalle histórico, llegados a este punto es importante mencionar que Scotty Allan, de origen escocés, inspiró a Jack London a la hora de escribir su magnífica novela La llamada de la selva pues ambos se conocieron en la Carrera del Oro del Klondike en 1897).

Entre la multitud que rodeó al héroe en la meta encontramos a dos franceses, Louis Moufflet y Rene Hass, que están allí como muchos curiosos mas, para ver la carrera y apostar algunos dólares. Solo tienen ojos para Scotty y su reata de malamutes. Los dos franceses se lanzan sobre Scotty, felicitándole por su victoria y le invitan a cenar. Quieren saberlo todo acerca de él, de sus perros, los trineos, el frío de Alaska, el bosque, las montañas, el Gran Norte….Desgraciadamente, el permiso de Moufflet está a punto de expirar y el capitán debe volver a Francia. En Europa, a principios de julio de 1914 y tras el asesinato en Sarajevo del archiduque de Austria, se escucha cada vez con mayor intensidad el retumbar de las botas; la guerra está muy cerca, demasiado cerca. Al regresar a Francia con su batallón de cazadores alpinos en Altberville, Louis Moufflet solicita al Estado Mayor que las tropas de montaña utilicen perros de tiro, destacando su utilidad y resistencia en zonas muy frías; pero todo esfuerzo resulta inútil, pues el ejército sigue anclado en sus tradiciones, sin ánimo de evolucionar.

Al mismo tiempo, en el otro extremo del planeta, en la fría y helada Alaska, René Hass prepara el petate para volver enseguida a Francia. Sus pensamientos son dispersos y confusos: si hay guerra, quiere estar en casa sin esperar una orden de movilización que tardaría meses en llegarle hasta donde está. Además, no es el único que piensa de este modo, hay otros compatriotas, que también emigraron a Alaska debido a la “fiebre del oro”, que han decidido volver a su país sin perder tiempo. Franceses, belgas e ingleses se reúnen en el salón de Front Street. Todos son buscadores de oro, mushers, leñadores…hombres fuertes, rudos, muy preparados para soportar el frío y la nieve, incluso entre ellos encontramos a un sacerdote, un jesuita francés llamado Bernard, que vive evangelizando a los Inuits, viajando de campamento en campamento con su trineo y sus perros. Todos han afrontado invierno de sesenta grados bajo cero, tormentas de nieve, el hambre, los lobos, los osos, los indios y los ladrones que se esconden en lo mas crudo del crudo invierno. Al regresar a Francia, los acontecimientos se precipitarán, y gracias a la tenacidad y la capacidad de lucha de Moufflet, dará comienzo una de las mayores aventuras protagonizadas por el hombre y el perro durante una guerra. La hazaña histórica de los peludos de Alaska es una historia real, clasificada en su momento como un secreto bélico por el ejército francés.


Del documental a la novela gráfica

La historia real de los perros traídos desde los hielos de Alaska hasta las cumbres de los Vosgos inspiró a Daniel Duhand, Michael Pitiot y a Marc Jampolski para embarcarse en una aventura pareja en el año 2011: realizar un tremendo documental sobre tan sorprendente aventura. Dirigido por Marc Jampolsky, el filme contó con la producción de Bonne Pioche Productions y las secciones canadienses de Ideacom, fue emitido por la cadena de televisión Arte y por Radio Canada. Grabado en Francia, Canadá y Alaska a lo largo de todo 2011, su difusión en 2012 en los citados canales les valió a sus autores una agradecida audiencia de más de 655.000 espectadores. Gracias al éxito de esta aventura cinematográfica y por el número de seguidores en Internet que aplaudieron el tremendo relato real, Daniel Duhand  fue contactado directamente por la editorial francesa Casterman para tratar de repetir el mismo sentimiento y sabor a aventuras, junto al éxito de público, transformando esta vez la historia en un cómic. Así, a la rigurosa pasión por los detalles históricos de Duhand se unieron la inventiva de Michael Delbosco como segundo guionista y la pericia de Félix Brune como hábil dibujante, capaz de triunfar de pleno con la que además es su primera novela gráfica.

El resultado es un libro pequeño en tamaño que contiene una de las más grandes hazañas logradas en la que sigue conociéndose como La Gran Guerra, probada con fuentes y pruebas documentales que se añaden además al final de este primer tomo de la que se prevé como posible gran saga del cómic europeo contemporáneo. Gracias a la pericia narrativa de Michael Delbosco, las páginas de Los Peludos de Alaska se nos escapan entre las manos desde el primer momento, y es que la suma de los tres autores conduce el tiempo de los eventos reales a la dinámica narración de un cómic que se disfruta como lo que es: la capacidad de superación humana ante la adversidad transformado en situaciones ante las que sus protagonistas no se amedrentan ni dan un paso atrás. Aquí entra en juego la numerosa y bien lograda de personajes principales y secundarios salidos de los libros de historia por méritos propios.

 

¿Quién era Louis Joseph Moufflet?

Originario de Menton, en los Alpes marítimos, donde nació en 1869, Moufflet habla con fluidez el inglés y el italiano, y tras aprobar el bachillerato de ciencias y de letras, en 1890 se enrola como soldado raso en el 12 batallón de infantería. Veinte años después, es capitán del 22 batallón de cazadores alpinos con base en Altbertville, Saboya, enamorándose de las cumbres que le rodean. Lleva trece años casado con Anne Martín, una inglesa encantadora, con la que tiene dos hijos. En 1911, durante un permiso en la Costa Azul, se deja convencer por unos norteamericanos de que en su país, concretamente en el Gran Norte, en Alaska, podría hacer una fortuna impresionante gracias a una máquina refinadora de oro que han inventado. Impulsivo, ambicioso, aventurero, el oficial se entusiasma con tamaña idea. Ni corto ni perezoso, solicita un permiso sin sueldo, arregla algunos asuntos de familia y aborda el paquebote Savoie con sus nuevos socios con destino Nueva York, desde donde viajarán a Seattle, en la costa oeste, para embarcar rumbo a Nome, en la costa del mar de Bering, su verdadero destino, el nuevo Eldorado desde el que se desató la fiebre del oro del Klondike, unos quince años antes.

Una vez instalada, la maquina funciona y no les falta mineral para refinar. La región es durísima, está lejos de todo y de todos, los americanos la consideran la última frontera y Louis descubre que no puede fiarse de nadie. Poco a poco la mala fe de sus socios va calando en Moufflet quien no tardará en abandonar la sociedad, aunque ello le suponga perder la inversión realizada. Pero el soldado el voluntarioso y meses después crea una pequeña empresa y le encomienda la dirección a un compatriota: René Haas, de 30 años, ingeniero y antiguo militar. Este desciende de un largo linaje de fabricantes de pipas de madera del Jura, habla alemán, sueco e inglés y también ha llegado atraído por la fiebre del oro. Instalado en Nome, ansía el puesto de cónsul honorario, que lleva tiempo vacante. Moufflet lo apoya en todo y juntos descubren el mayor acontecimiento deportivo de Alaska, algo nuevo para ellos: ¡las carreras de trineos de perros esquimales!. Dicho descubrimiento le cambió la vida y le convirtió en toda una leyenda. En agosto de 1914 fue herido cinco veces por el enemigo y fue dado por muerto por su propio ejército en la batalla de Saint-Dié. Desaparecido durante una semana, sobrevivió a sus heridas y trató de volver a filas como si el deber con su patria estuviese por encima de cualquier otra consideración. Junto a él, escribieron más páginas grabadas en la Historia los tenientes René Robert Haas y Gaston Joseph Hérodier.


 Edición original: Les Poilus d´Alaska (Francia)

Fecha de edición original: Abril 2015

Guión: Daniel Duhand, Michael Delbosco.

Dibujo: Daniel Duhand

Color: Albertine Ralenti.

Formato: Libro Cartoné, 64. Páginas color. Precio recomendado: 14 euros.

 

 

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