CINE DE MONTAÑA: Clasificación profesional

CINE DE MONTAÑA: Clasificación profesional
Dentro del apasionante mundo de la crítica cinematográfica y el análisis fílmico, hablar de películas de montaña a nivel global puede resultar una tarea harto complicada si no realizamos con antelación una clasificación detallada, que nos ayude a separar por grupos los títulos a analizar.

Estamos hablando de un género cinematográfico realmente fascinante, que ha experimentado una evolución espectacular a lo largo de sus mas de cien años de existencia, llegando hasta el presente en muy buen estado de forma (Oscar incluido al mejor documental por Free Solo). Hoy en día, las películas de montaña y la mayoría de directores (no todos) han dejado atrás el cine convencional (35 o 70mm) y han dado el salto al cine digital, con los nuevos formatos que se imponen día a día, logrando una calidad de imagen impresionante, a la vez que facilitan el rodaje y la post-producción.

Dicha evolución ha facilitado la aparición de varios subgéneros y variantes que amplían el espectro cinematográfico, aportando interesantes ideas que ayudan al cine de montaña a alcanzar nuevos horizontes. Para poder tener una visión panorámica sobre el tema, creo que puede ser muy útil tener en cuenta la diferencia entre una película 100% “de montaña” y una película “con montaña”, cuyo guión se apoya en elementos del cine de montaña mas purista, pero no durante todo su metraje. En ocasiones se confunden los términos y aunque ambas películas puedan entrar dentro de un mismo género, es importante tener muy claras las diferencias a nivel de temáticas, desarrollo de la acción y técnica de rodaje.

A nivel histórico, la definición mas clásica defendía que una película de montaña es una película donde la escalada o la práctica del alpinismo formaban parte de la práctica totalidad del argumento del filme, narrando con esmero la subida a una cumbre, la vida de un guía, los detalles de un rescate o como se organiza una expedición. Con el paso del tiempo, el cine de montaña ha demostrado que es capaz de ofrecernos una visión mucho mas amplia de un mismo concepto, un buen ejemplo lo encontramos en la prestigiosa revista francesa L´Alpe (Glenat), autora de un interesante estudio de catalogación que integró en su momento, dentro de lo que entendemos por cine de montaña, a las recreaciones de accidentes, expediciones polares, películas de ski, snow-board, free-ride, grandes travesías por entornos salvajes y cine naturalista rodado en zonas de montaña.

El Museo Nazionale Della Montagna “Duca degli Abruzzi”, con sede en Turín (Italia), creo en el año 2004 una espectacular diccionario que se ha convertido en una de las mejores bases de datos de cine de montaña del mundo, con mas de 4000 títulos, donde se incluyen todos los subgéneros que podemos analizar a nivel profesional. Dicho diccionario es el resultado de una metódica investigación de varios años a nivel mundial, que ha permitido seleccionar películas donde, según el Museo Nazionale la montaña tiene un rol relevante. Un trabajo que sigue activo día a día, corregido y actualizado constantemente en su versión on-line. Recomendamos visitar el museo (situado en lo alto de una colina) si pasais por Turín, así como el espectacular museo del cine en el centro de la ciudad.

A la hora de analizar cine de montaña desde una perspectiva oficial o profesional, recomiendo tener muy clara la ubicación de los títulos, para ello, son muchos los críticos (coincidimos con ellos) que clasifican las películas por grupos. Tratándolas diferenciadamente por géneros y subgéneros conseguiremos una estructura didáctica, práctica y útil, que nos permitirá ordenar nuestros conocimientos, disfrutando de muchos títulos que sin lugar a dudas nos sorprenderán. El cine de montaña abarca desde la ficción al documental y la recreación histórica, pasando por películas de esquí, snowboard, bélicas con trasfondo alpino, terror en alta montaña y cine polar.

Hasta la segunda mitad del siglo XX, a nivel de análisis histórico se clasificaban las películas de montaña de un modo muy abierto o generalizado. Solo existían dos grupos: películas de ficción y documentales. Con el paso del tiempo y debido a la aparición de nuevos géneros y grandes avances tecnológicos, la clasificación se amplió hasta cinco, incluso algunos críticos, directores, productores y expertos en cine de  montaña se atreven a hablar de varios subgéneros mas. Nosotros seguimos sus pasos para crear una clasificación selectiva mucho mas amplia que la que existía al finalizar la Segunda Guerra Mundial.

Para empezar, hablaremos de las películas de montaña de ficción.

FICCIÓN 1

Lo que entendemos como película de montaña clásica. Ficción donde la montaña participa activamente en la trama a lo largo de todo el metraje. Son películas que se desarrollan en entornos de montaña, con un guión original y unos actores que realizan actividades en alta montaña. En este caso, podemos afirmar que sin montaña, no hay película

Desde que a finales del siglo XIX los hermanos Meliés rodaron unos metros de película narrando una ascensión al Mont Blanc, y en 1901 un director suizo (del que no se conservan datos) rodara un filme titulado Cervino... el cine de montaña de ficción se ha convertido en el más prolífico, siendo el que mas títulos ha ofrecido al espectador. Cervino (1901), está considerada la primera película de montaña de la historia, no obstante, hay varias voces que defienden la obra de los Meliés sobre el Mont Blanc, aunque es cierto que los metros que se conservan de Cervino se han restaurado y proyectado en muchos festivales, incluido el Festival Internacional de Cine de Montaña de Torelló.

Alemania fue pionera a la hora de realizar grandes producciones de ficción ambientadas en zonas de montaña. Antes de la II Guerra Mundial, la UFA de Berlín, con Arnold Fanck, Sepp Allgeier, Lenni Riefenstahl, Karl Hartl y Luis Trenker como grandes referentes, se convirtió en la gran fábrica de cine de montaña. El expresionismo alemán y su grandísima escuela de actores, fotógrafos y directores puso al servicio del Bergfilme un sinfín de facilidades para rodar grandes (y no tan grandes) obras, donde el esquí, el alpinismo, la escalada y la vida de los habitantes de los pueblos de alta montaña se convirtieron en protagonistas de historias cargadas de moralidad, romanticismo y en ocasiones, tragedia (recordando a las óperas de Wagner). La llegada de los nazis al poder convirtió al cine de montaña alemán en un perfecta máquina de propaganda, elaborando una serie de títulos de ficción y varios documentales donde Alemania brillaba con luz propia ante un público internacional que observaba intrigado, con una mezcla de miedo y fascinación.


Al término de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y Francia tomaron el relevo tras la guerra. Un buen ejemplo de cine de montaña de ficción lo encontramos en la producción norteamericana La Montaña Trágica (1950) dirigida por Ted Tetzlaf, basada en una novela de James Ramsey Ullman, con Glenn Ford de protagonista y en la magnífica película de Jacques Ertaud y Marcel Ichac Les Etoiles du Midi (1958) considerada como una de las mejores películas de montaña de todos los tiempos. A mediados del siglo XX, Suiza, el valle de Chamonix, las Dolomitas y el Tirol, seguirían ofreciendo durante muchos años sus excelentes localizaciones, llegando incluso a convertir algunos títulos en auténticos anuncios de poblaciones de montaña de moda.

El cine de montaña francés nos ofrece puntos de vista realmente interesantes, donde la montaña al parecer, está dotada de un conocimiento de los seres humanos que la facultan para conocer sus verdaderas motivaciones a la hora de afrontar una ascensión.Las películas de ficción han evolucionado desde sus inicios, donde en ocasiones se nos presentaba la montaña como un medio hostil que castigaba sin remisión a los hombres que osaban desafiarlas, hasta la actualidad donde la montaña es el objetivo de la pasión de los alpinistas que conocen los riesgos y los afrontan con disposición de aceptar las consecuencias de sus actos. Puede que haya desaparecido el halo de misterio y leyenda que envolvía las míticas películas de antaño, sin embargo este cambio no determina por si mismo que una obra actual no pueda contener las mismos estímulos poéticos, fantasiosos y tiernos, cargados de exaltación emocional, que logren provocar el cúmulo de sentimientos que nos ofrecía el cine de comienzos y mediados del siglo XX.

Hoy en día, la abundancia de medios ha cercenado la imaginación y la creatividad de antaño. La prueba mas fehaciente que poseemos es la ausencia de esta variante del género en los principales festivales de cine de montaña a nivel internacional, actualmente copados por documentales y en menor medida por recreaciones históricas. Dentro de este subgénero de ficción podemos incluir a modo de ejemplo, junto con los títulos antes mencionados, varias películas como Der Heilige Berg  (La Montaña Sagrada, 1926), Berge in Flammen (Montañas en Llamas, 1931), Liebesbriefe aus dem Engandin (1938), The Mountain (La Montaña Siniestra, (The Mountain, 1956),  Mi doble en los Alpes (1969), Grito de Piedra (1991), K2 (1991) o Himalaya (1999).

La calidad cinéfila responde en parte al interes del director de plasmar sus ideas con realismo, pero sin dejar de lado los intereses comerciales de las productoras. La incorporación de las modernas tecnologías ayudó a la aparición de efectos especiales cuyo abuso puede producir subproductos totalmente ridículos y patéticos. Personalmente opino que en la actualidad se producen pocas películas de este genero que se puedan considerar realmente de calidad. 

A partir de la década de los años sesenta del siglo XX, Estados Unidos y Gran Bretaña rodaron en los Alpes varios thrillers de espionaje basados en novelas de éxito donde la escalada y el esquí formaban parte de unos guiones realmente interesantes como por ejemplo la enteriormente mencionada Mi Doble en los Alpes (1967) o la excelente Licencia para Matar (1975) donde Clint Eastwood se atrevía a colgarse de un arnés en la norte del Eiger (de joven había escalado durante varios años). Hoy en día, la ficción de montaña llega a las grandes pantallas con cuentagotas, no obstante, de vez en cuando podemos disfrutar de algún que otro título interesante, basado en un guión original o en alguna adaptación teatral, como es el caso de K2 (1991). Dentro de este apartado también encontramos películas menos valoradas por la crítica pero si por el gran público, como pueden ser la interesante Máximo Riesgo (1992) o la surrealista Límite Vertical (2000).

 

FICCIÓN 2

Películas de ficción donde la montaña aparece durante parte del filme, pero que en la mayoría de ocasiones no interviene directamente en la trama.

Dentro de este segundo grupo dedicado a la ficción, encontramos algo que en otros géneros resulta muy habitual: los géneros compartidos. En este caso podemos encontrar películas donde la montaña se convierte en el protagonista casi absoluto pero con un argumento y un desarrollo de la acción alejados de la definición clásica de lo que debe ser una película de montaña. En este grupo podemos destacar un título de la serie Bond: 007 Al Servicio Secreto de su majestad (1969), casi una película de montaña al 100%. En ella George Lazenby subía hasta la base de su enemigo Bloefeld situada en lo alto del Schilthorn (Piz Gloria, 2.970m), por encima de Mürren, Suiza, justo delante del Eiger, el Mönch y la Jungfrau.


Dentro del grupo que nos implica, podríamos incluir miles de títulos  que por su popularidad forman parte de nuestros recuerdos. La montaña nos ofrece un marco incomparable a la hora de filmar escenas de acción donde los protagonistas deben escalar, esquiar o superar peligrosos obstáculos a gran altitud. Funiculares, teleféricos, telesillas y telecabinas se han utilizado para crear auténticas situaciones de riesgo exprimiendo al máximo el trabajo de los especialistas. En muchas películas encontramos escenas donde el cine de montaña se convierte en protagonista durante unos minutos, aunque el resto del filme discurra por otros derroteros. Como ejemplos tenemos películas como My Side of the Mountain (1969) de James B. Clark o Copper Mountain (1983) de David Mitchell, protagonizada por Jim Carrey.

 

DOCUMENTALES

El documental es uno de los grandes iconos del cine de montaña. Una película de montaña documental es esencialmente un testimonio visual de algo que sucede o que ha sucedido, realizado a base de recopilar la documentación necesaria para desarrollar el proyecto. En ocasiones, las películas contienen entrevistas detalladas con los personajes implicados realizadas con la intención de ayudar al desarrollo de la trama  y facilitar su comprensión. En estos casos, los documentales reciben el sobre-nombre de “testimoniales”. Cuando el suceso a documentar se produce en la montaña, el entorno condiciona en gran manera la noble labor de conseguir imágenes. En primer lugar debe trasladarse el equipo de filmación, el material sensible (si trabajamos con película) y todos los complementos necesarios hasta lo alto de una cumbre o un glaciar, lo que en los inicios del cine significaba cargar con muchísimo peso.

También hay que tener cuidado por la fragilidad de los equipos, a lo que hemos de añadir los problemas que la meteorología, tan variable e imprevisible en la montaña, nos pueda causar. En muchos casos la nieve o la lluvia pueden deteriorar todos o parte del material de rodaje y no seria la primera vez que un documental no ve la luz por culpa de las inclemencias del tiempo. Las condiciones de iluminación son difíciles de modificar, en ocasiones no hay focos, ni reflectores, y durante décadas resultaba técnicamente imposible, dotar la imagen de un sonido simultaneo.

Las referencias que poseemos, en ningún caso absolutamente completas, nos descubren auténticas rarezas que en algunos casos, no entrarían dentro de la categoría documental de montaña, pero por su interés histórico y por estar filmadas en los albores del cine, tienen todo el derecho de ocupar un lugar en nuestra clasificación. Muchos de los cortometrajes que aparecen en esta obra se filmaron utilizando decorados en el interior de diversos estudios o en el mejor de los casos, aprovechando el paisaje que se divisa desde algún valle alpino. Entre 1900 y 1920, destacan títulos como La Expedición del Duque de los Abruzzos al K2 (1909) de Vittorio Sella y 4628 Meter Hoch auf Skiem - Besteigung des Monte Rosa (1913) obra de Sepp Allgeier.

El primer documental con estructura propia se filmó utilizando los recursos de la época. El hecho que el material sensible, en blanco y negro por supuesto, fuera ortocromático o sea muy sensible al color azul y desequilibradamente insensible a los amarillos y verdes, nos ofrece unas pobres imágenes de un cielo liso sin nubes y unos bosques rabiosamente repletos de  blancos y negros sin gama de grises. La película se titula Das Lauterbrunnental y dura 10 minutos. Fue realizada en 1911 y en Suiza se ha convertido en un auténtico tesoro nacional a nivel cinematográfico.
 

La incorporación del material sensible pancromático, aunque seguía con un desequilibrio en la sensibilidad del color azul, permitía el uso de filtros que mejoraba la calidad de las imágenes y empezó a usarse en el año 1920. En los 15 años siguientes registramos 6 documentales que destaquen y quede constancia. Destacamos por su valor y calidad las filmaciones del capitán Norton que acompaño a Mallory en sus expediciones al Everest. A partir de 1936 se produce el verdadero despegue del cine documental de montaña. Dos títulos brillan por encima del resto y poseen un extraordinario valor: Karakoram (1936)  de Marcel Ichac, y Die Eiger Norwand de Max Hermann que nos muestra el rescate del cadáver de Toni Kurtz, colgado al extremo de una cuerda desde el año anterior en la pared norte del Eiger. El Tercer Reich organizó diversas expediciones a la cordillera del Himalaya con la intención de recopilar datos pseduo-científicos que lograran demostrar la superioridad de la raza aria. A partir estos viajes, Ernst Schäfer dirigió el documental Geheimnis Tibet (1943), donde narraba, desde su particular punto de vista, sus experiéncias en el Tibet.

La mejora del material acompañada de un mayor mercado para los filmes, el inicio de los festivales de cine de montaña (Trento 1952), las expediciones financiadas por gobiernos y clubes alpinos nacionales y el progreso general después de la Segunda Guerra Mundial, propiciaron el crecimiento de la producción de una manera gradual. Con el paso de los años, gracias a la aparición de las cámaras de video y la multiplicación de canales de televisión, el crecimiento del documental se convirtió en exponencial los últimos 30 años. Teniendo en cuenta que la cantidad casi siempre diluye la calidad, nosotros mantenemos el criterio de que un buen documental debe ser algo mas que bellas imágenes y maniobras arriesgadas, debe despertar al máximo nuestras emociones, hacernos participes de lo que estamos viendo, y desgraciadamente este tipo de documental no abunda. Un buen ejemplo de documental paradigmático lo encontramos en 1950, fecha en la que la expedición francesa al Himalaya (Nepal), filmó en condiciones verdaderamente dramáticas las imágenes de la odisea que alpinistas franceses y sherpas vivieron para salvar la vida de dos compañeros con gravísimas congelaciones.

 

En 1954 se estreno el montaje realizado por Marcel Ichac con el titulo Victoire sur l’Annapurna en la tercera edición del festival de Trento. Nos reservamos la opinión sobre el veredicto del jurado corriendo un tupido velo. Pero la fuerza de este documental no ha sido superada hasta la fecha y creemos que el listón establecido será difícil de superar. Junto con Les Etoiles du Midi (1958, otra obra maestra de Marcel Ichac), la labor del cineasta francés se ha convertido con el paso del tiempo en obra de estudio a la hora de entender la particular filosofía que mueve al ser humano a lograr hitos cada vez más difíciles. Otro excelente documental es Eiger Solo, (1984) de Leo Dickinson, auténtico homenaje al Eiger y a sus heroes narrado por Ian Holm (Bilbo Bolsón).

En la actualidad, el documental de montaña se encuentra en un buen momento gracias al formato IMAX y a la aparición de grandes profesionales capaces de esquiar, escalar o lanzarse en parapente equipados con los últimos avances en tecnología. A mediados de la década de los sesenta, Willy Bogner abrió la puerta al documental-espectáculo, un tipo de película filmada con la intención de sorprender al espectador con imágenes únicas filmadas por auténticos temerários. Bogner, cámara de ski en varios filmes de 007 y en los JJOO de Grenoble, se convirtió en los años 60 del pasado siglo XX en todo un referente del cine de esquí.

Alastair Lee se ha convertido en uno de los directores de documentales de montaña mas prolífico e interesante, The Asgard Project (2009), The Last Great Climb (2014) o Citadel (2018) son un buen ejemplo de su savoir faire. Documentales tan interesantes como Steep (2007) o Los Alpes, gigantes de la naturaleza (2007), nos sirven de ejemplo para demostrar que el cine documental, si nos ofrece un buen guión y un buen equipo, puede llegar a resultar igual o más espectacular que un filme convencional, siendo su visionado en ocasiones, mucho más gratificante. Recientemente, los documentales de Jimmy Chin (con producción de su esposa), Meru (2015) y Free Solo (2018) (ganador del Oscar) han dado la vuelta al mundo, demostrando el excelente momento por el que atraviesa el documental de montaña a nivel mundial.

Es importante diferenciar un documental de una recreación histórica. En ocasiones los documentales pueden estar basados en la vida de un personaje o en un hecho histórico determinado, pero en el momento en el que la película se apoya en el trabajo interpretativo de un grupo de actores que recrean un hecho (sea una ascensión, una expedición, una travesía etc…) con detalle y con elementos cinematográficos de apoyo como pueden ser efectos especiales, grandes medios de logística y figuración o con localizaciones que no obligatoriamente se corresponden con la reales,  la película deja de ser un documental y se convierte en una recreación histórica.

 

RECREACIONES HISTÓRICAS

Este subgénero se caracteriza por la narración de unos hechos acontecidos con la puesta en escena, mediante actores, del desarrollo del hecho. La narración se realiza generalmente con una o varias voces en off descriptivas que actúan como hilo conductor. Los actores representan los hechos acaecidos, y cuando es posible los protagonistas reales aportan su descripción narrativa. El conjunto resulto suele ser espectacular, siempre que la trama dramática este adecuadamente concebida. Se podría decir que es un híbrido entre el documental y el cine de ficción con el aprovechamiento optimo de los recursos de ambos géneros y los resultados acostumbran a ser de calidad por lo general. El género nació en Alemania durante los años 20 del siglo XX, casi siempre de la mano de expertos documentalistas y grandes directores de fotografía, que vieron en las recreaciones la posibilidad de rodar buenas películas de acción en alta montaña, basadas en hechos reales. Destacan como pioneros del genero dos nombres emblemáticos: Gerhard Baur de Alemania y Leo Dickinson, británico.


Grandes ejemplos pueden ser Der Berg Ruft (La Gran Conquista), una auténtica obra maestra del género dirigida e interpretada por Luis Trenker en 1937. Las tres versiones (dos alemanas 1928, 1937 y una inglesa 1938) del filme que se rodaron en Zermatt con Luis Trenker interpretando a Carrel, narrando la conquista del Matterhorn (Cervino), han pasado a la historia como excelentes ejemplos de recreación histórica, únicos, míticos e inolvidables, destacando Der Kampf ums Matterhorn (1928). En España se realizo una obra maestra en 1998 por parte de  Guillermo Campo y Jesús Bosque. Se trata de: Montañas de Ayer. La Conquista del Puro, que se desarrolla en los Mallos de Riglos en Huesca. Esta obra arrasó en todos los festivales de cine de montaña del mundo incluidos los de mas prestigio, y también en alguno generalista.

Creemos que constituye la mejor aportación española a la historia del cine de montaña. Dentro de la recreaciones históricas encontramos algunas de las mejores películas de montaña de la historia del cine. A nivel internacional, The Climb (1986) con Bruce Greenwood interpretando a Hermann Buhl en el Nanga Parbat, es sencillamente perfecta. También resulta interesante la irregular ¡Viven! (1993), de Frank Marshall, donde se recrea la épica historia que conmocionó al mundo tras el accidente de un avión en los Andes en1972.  

Norwand (2008) magnífica película alemana que retrata con detalle la tragedia de 1936 en la norte del Eiger y la excelente Nanga Parbat (2010) de Joseph Vilsmaier, con los hermanos Messner de protagonistas. Sin olvidar la magnífica 127 Horas (2010), nominada en los Oscars en las principales categoríras. Dirigida por Danny Boyle, el filme está basado en la odisea personal de Aron Ralston, interpretado en la película por James Franco. 

Pero a fecha de hoy y bajo nuestro criterio, el mejor ejemplo del genero que nos implica es Tocando el Vacío (Touching  the Void, 2003), una excelente película editada en nuestro país en DVD que narra la historia real vivida por Simon Yates i Joe Simpson durante la primera ascensión a la cara oeste del Siula Grande. Everest (2015), de Baltasar Kormakur, sería otra recreación histórica interesante, de irregular resultado, el filme narra la tragedía acontecida en el techo del mundo en 1996.

 

SUBGÉNEROS DENTRO DEL CINE DE MONTAÑA DE FICCIÓN 

Cine de montaña bélico

 En este apartado podríamos incorporar títulos como Los Héroes de Telemark (1965) y El Desafío de las Águilas (1968) como máximos exponentes de un subgénero que arrasó en taquilla durante la década de los años sesenta. Muchos de los títulos que se han catalogado como cine de montaña bélico, son en realidad recreaciones históricas basadas en hazañas bélicas reales, protagonizadas en su momento por soldaos esquiadores y escaladores que dieron su vida en los Alpes y en otras cordilleras del planeta, pero debido a la temática y a la cantidad de licencias que Hollywood se tomó en su momento, muchos títulos pasaron a formar parte por méritos propios de este interesante subgénero.

También podríamos hablar de películas como Los Cañones de Navarone (1961) donde se muestra una escalada de cierto nivel o La Batalla del Río Neretva (1969) donde los Balcanes se convierten en el epicentro de una de las persecuciones mas implacables en la antigua Yugoslavia entre alemanes y partisanos.

 

Cine de montaña de terror

Dentro del cine de montaña se está observando la proliferación de títulos donde la escalada, el esquí o el alpinismo actúan a modo de catalizador, para adentrarnos sin tapujos en un mundo de terror visceral lleno de suspense y detalles gore no aptos para todos los públicos. Con el paso del tiempo muchas películas de montaña dejaron a un lado los tecnicismos y pasaron a convertirse en thrillers de acción y espionaje, pero con la llegada del nuevo milenio, las cosas cambiaron. Por vez primera veíamos en una pantalla a escaladores perseguidos por psicópatas, a científicos atacados por Trolls en Noruega, a esquiadores devorados por lobos y a comisarios investigando asesinatos en el interior de la grieta de un enorme glaciar alpino. La nieve, los lobos y el frío son los protagonistas de Bajo Cero (Frozen, 2011), donde tres amigos que se pasan de listos, acabaran colgados de un telesilla en lo alto de una montaña rodeados de lobos hambrientos.

Los Ríos de Color Púrpura (2000), es una auténtica obra maestra del suspense y el terror psicológico ambientada en lo Alpes franceses. Rodada entre Grenoble y Chamonix, la película nos descubría los siniestros experimentos que tenían lugar en una Universidad de montaña, con Jean Reno y Vincent Cassel investigando crímenes atroces en compañía de una joven escaladora que esconde un impactante secreto. Mathieu Kassovitz, el director,  introduce al espectador en lo mas profundo de una grieta dentro de un glaciar (una escena realmente impactante) y crea un clímax final en el glaciar de les Grands Montets, con el Mont Blanc y el Dru de fondo, mostrándonos lo peligrosos que pueden llegar a ser los piolets. Otro título interesante dentro de este subgénero es Vertige (2010), donde se mezcla de un modo totalmente natural elementos del cine de montaña clásico, con elementos del cine de terror mas visceral, en la línea de Las Colinas tienen Ojos o La Matanza de Texas, pero a la francesa. Es en este sentido donde se nota el toque personal del director Abel Ferry.

Una auténtica rareza dentro del sub-género la encontramos en Troll Hunter (2010), un falso documental de terror noruego dirigido por A. Ovredal y O. Jespersen, donde un grupo de jóvenes que investigan extraños sucesos acontecidos en las cumbres del sur de Noruega, se toparan de bruces con un grupo de Trolls totalmente reales.

 

Cine polar

Dentro de este subgénero encontramos títulos realmente interesantes, algunos auténticas joyas históricas donde las expediciones polares y la aventura extrema son los protagonistas de grandes historias humanas. La primera película polar de la historia del cine es How I Cook-ed Peary´s Record, un cortometraje fantástico rodado por la Urban Trading Company en 1909 y donde el Barón de Munchhausen se embarcaba a la conquista de Polo Norte. En 1922 Nanuk, el esquimal, de Robert J. Flaherty, se convirtió en todo un hito cinematográfico y en 1994, Claude Massot realizó un sentido homenaje al filme mudo rodando una especie de documental con Charles Dance, titulado Mis aventuras con Nanuk el esquimal, donde se detallaba el rodaje del filme de 1922. La llegada de grandes expediciones y las mejoras técnicas ayudaron a rodar películas en zonas de difícil acceso, con actores de renombre y guiones elaborados. Un buen ejemplo lo encontramos en Scott of the Antarctic (1948), protagonizada por John Mills. La película recreaba la expedición donde Robert Falcon Scott falleció intentando conquistar el Polo Sur en 1912.

Solo se utilizaron imágenes de recurso filmadas en la Graham Land (Antártida), el resto se rodó en Noruega, Inglaterra y en el Jungfraujoch (Suiza). El filme podría aparecer también dentro del apartado dedicado a las recreaciones históricas. Otras magníficas películas polares son Antarctic Voyage (1956), Los Dientes del Diablo (1960) de Nicholas Ray con Anhony Quinn, Antarctic Pioneers (1962) y la sensacional Antartica (1983) de Koreyoshi Kurahara, con música de Vangelis, realmente interesante. Aunque no sea una zona polar propiamente dicha, la tundra siberiana adquirió un protagonismo realmemente relevante cuando Akira Kurosawa rodó Dersu Uzala (El Cazador, 1983) una auténtica obra maestra, un canto a la amistad y a la fuerza de la naturaleza y los grandes espacios. Dentro de este apartado no podemos olvidar los excelentes documentales Con Bird en el Polo Sur (1930), protagonizado por el propio Almirante y explorador Richard E. Byrd, Voyage au bout du monde (1976), Cousteau: Alaska, Outrage at Valdez (1989) y The Endurance: Schackleton´s Legendary Antarctic Expedition (2000) que también podríamos incluir dentro del apartado dedicado al documental. Sin olvidar Amundsen (2018), la superproducción noruega sobre el conquistador del polo sur que no llegó a estrenarse en España...

Los documentales de Cousteau filmados en zonas polares son realmente espectaculares y algunos incluso se han llegado a estudiar en escuelas de cine documental. Rodar en el Ártico o en la Antártida es harto complicado y normalmente se utiliza Noruega, Canadá, Islandia o Groenlandia como escenario natural. Títulos como Arctic Blue (1993), protagonizada por Rutger Hauer, o la familiar Bajo Cero (2006) se rodaron en Canadá, aprovechando al máximo sus grandes plataformas glaciares. Otros títulos polares que ha pasado a la historia podría ser las dos versiones de la La Cosa, destacando la que John Carpenter rodó en 1982). Ambas comparten estatus con el dedicado al cine de terror, pudiendo considerarse como cine polar de terror (un nuevo subgénero).

También destacamos el telefilme rodado para ser emitido como serie The Last Place on Earth (1985), La Sombra del Lobo (1992) con música de Maurice Jarre y la mas que interesante, El Último Cazador (2004). El inicio de El Día de Mañana (2004) entraría dentro de este subgénero, y bien pensado, y por su temática, toda la película podría entrar perfectamente dentro del apartado en si. Nadie quiere la noche (2015) de Isabel Coixet, sería un buen ejemplo de cine polar patrio, siendo una de las mejores películas de la directora catalana, que contó con la colaboración como asesor del antropólogo Francesc Bailón, experto en cultura inuit. Escandinavia tiene varias películas polares muy interesantes como pueden ser Zero Kelvin (1995),  Mas allá de la frontera (2011) o Perdidos en la nieve (2012), llegando a mezclar cine bélico y cine histórico con cine de montaña polar. 

 

Películas de ficción con elementos de cine de montaña

En ocasiones, algunos críticos ha llegado a aceptar que algunos westerns muy concretos podrían llegar a ser considerados películas de montaña, debido a la importancia de la montaña en el desarrollo de la acción y a la belleza de la fotografía. Incluso se han llegado a aceptar películas donde la montaña es vital para definir el desenlace de un filme, tal y como sucede con La Montaña Embrujada (1975) o la mítica Encuentros en la Tercera Fase (1977) de Steven Spielberg. La lista de títulos que cuentan con claros elementos de cine de montaña es enorme, pero como en ningún caso dichos elementos aparecen a lo largo de todo el metraje, tal es el caso de muchos westerns y del filme de Spielberg (cuyo final se rodó en la Torre del Diablo en Wyoming), no podemos integrarlos dentro del género.

Algunas películas de ficción con elementos de cine de montaña nos han regalado escenas verdaderamente memorables, como por ejemplo: Star Trek V The Final Frontier (Star Trek V, la Última Frontera, 1989) de William Shatner, con una escena inicial de escalada rodada en el Capitán (Yosemite) protagonizada por el Capitán Kirk y el señor Spock. No podemos pasar por alto el inicio de Mission Impossible 2 (2000) con un Tom Cruise escalador dirigido por John Woo, que protagoniza una de las escenas de escalada mas inverosímiles de la historia del cine o la ecologista On Deadly Ground (En Tierra Peligrosa, 1994) la única película que ha dirigido hasta la fecha Steven Seagal (y que no está nada mal).

Un inicio espectacular lo encontramos en  la excepcional El Imperio Contraataca (Star Wars Episode V, The Empire Strikes Back, 1980). El enorme glaciar de Finse (Noruega) se utilizó para rodar las escenas que tienen lugar en Hoth, el planeta helado que sirve de base a los rebelde. Actualmente, si realizamos el viaje en tren desde Oslo a Bergen, podemos parar en Finse y descubrir el hotel y las localizaciones donde Irvin Keshner y su equipo rodaron en 1979. Interesantes ejemplos de películas de ficción con elementos de cine de montaña también podemos encontrarlos en varios títulos míticos de la serie Bond, pues según su creadir, Ian Fleming, 007 esquiaba y escalaba con mucha soltura, pues estudiío durante varios años en los Alpes austriacos (ver Spectre, 2015). De la serie Bond destacamos Goldfinger (1964) y Muere otro Día (2002, con toques de cine polar). En todas ellas, la montaña adquiere un protagonismo especial en algunas partes del filme. 

 

Cine de esquí y snowboard

El Bergfilme alemán fué pionero en este subgénero, destacando las primeras obras de Arnold Fanck con Leni Riefenstahl. El gran Luis Trenker también rodaría varias películas de montaña donde el esquí tenía bastante protagonismo, pero no sería hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX cuando el esquí se pondría de moda en el cine.El cine de esquí alcanzó cotas mayores a finales de los años 60 con un filme protagonizado por Roberd Redford y Gene Hackman, El Descenso de la Muerte (1969). Siendo un filme de ficción, como el 100% de la historia se mueve dentro del esquí (a nivel profesional) no la consideramos una película de ficción, sino una película de esquí, entrando en el subgénero que nos ocupa por la puerta grande.  

Con la llegada de las películas de Roger Moore interpretando a James Bond, el agente 007 esquía (Sean Connery no era muy amigo de la nieve) y Willy Bogner entra en escena rodando planos espectaculares en Al Servicio secreto de su Majestad (1969), La espia que me amó (1977), Solo para sus ojos (1981) y Panorama para Matar (1985). En Alta Tensión (1987), El Mundo no es suficiente (1999) y Spectre (2015) también aparecen estaciones de esquí y escenas con esquís, destacando la tercera película de Pierce Brosnan como 007.

La moda de las películas cachondas como Porky´s (1981), donde grupos de jóvenes se divertían de día y de noche (precursoras de la saga American Pie), alguién pensó que el mundo de la nieve podría ser un filón a nivel de fiestas, chicos y chicas guapos y escenas divertidas y poco a poco las carteleras fueron llenándose de películas de esquí protagonizadas por adolescentes salidos y en general...por una fauna humana realmente asombrosa. Ski Party (1965), Disparatada patrulla de esquí (1990), la surrealista Fuego, Nieve y Dinamita (1990) o la mítica Hot Dog (1984) son un buen ejemplo de ello. 

Fuego y Hielo (1986) de Willy Bogner, puede que sera la mejor película de esquí de los años ochenta, llegando a rodar escenas de una plasticidad y un lirismo realmente impresionantes. En Extreme Ops (Riesgo Extremo, 2002) de Christian Duguay, el thriller se mezcla con el esquí de forma un tanto irregular, llegando hasta el presente.


Recientemente, Red Bull ha presentado dos documentales de snowboard con Travis Rice al frente realmente espectaculares. Puede que sean las mejores películas de esquí/snowboard que se han estrenado hasta la fecha en un cine. The Art of Flight (2011) y The Fourth Phase (2016) son realmente impresionantes, tanto por la calidad de la imagen y el sonido, como por la forma de rodar, la espectacularidad de las acrobacias que realizan los riders y el buen gusto en el montaje. 

 

Víctor Riverola i Morera  

18 Comentarios Escribe tu comentario

  • #1
    Fecha comentario:
    20/09/2019 11:49
    #1
    JODER :oh!: :oh!:

    Pedazo de reportaje/documento !! :+:

    Impresionante !! :+: :+:

    Me lo tengo que leer con mucha calma para aprovecharlo al máximo.

    Gracias !

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    • Gracias!
  • #2
    Fecha comentario:
    20/09/2019 12:36
    #2
    Es usted muy amable#1

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    • Gracias!
  • #3
    Fecha comentario:
    20/09/2019 17:20
    #3
    #2 Coño, qué lujo llamarme de usted !! :lol2:

    Aunque eso igual es por hacerme mayor :crying: :crying:

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    • Gracias!
  • JAO
    JAO
    #4
    Fecha comentario:
    20/09/2019 19:22
    #4
    Que pasada de currada!!!!
    Muchas gracias :+: :+: :+:

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    • Gracias!
  • #5
    Fecha comentario:
    20/09/2019 20:25
    #5
    Artíulo superinteresante, increíblemente bien expuesto y desarrollado. FELICIDADES por este magníico trabajo y muchas gracias por compartirlo!!

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  • #6
    Fecha comentario:
    21/09/2019 13:26
    #6
    A usted por leerlo #4

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    • Gracias!
  • #7
    Fecha comentario:
    21/09/2019 13:27
    #7
    Me crié de niño viendo cine inglés, a todo el mundo le hablo de usted. #3

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    • Gracias!
  • #8
    Fecha comentario:
    21/09/2019 13:27
    #8
    Es usted caballero. Le deseo un próspero otoño e invierno. #5

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    • Gracias!
  • #9
    Fecha comentario:
    21/09/2019 16:04
    #9
    Menudo dosier!!!. Fantástico. Enhorabuena y gracias.

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    • Gracias!
  • #10
    Fecha comentario:
    21/09/2019 21:01
    #10
    Gracias a usted por leerlo.#9

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    • Gracias!
  • #11
    Fecha comentario:
    22/09/2019 11:23
    #11
    Muy interesante. He visto unas cuantas de las que aquí salen... y he tomado nota de muchas otras, jejeje. Gracias!
    Ninguna película podrá supersr nunca a Hot Dog :diable:

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    • Gracias!
  • #12
    Fecha comentario:
    22/09/2019 11:34
    #12
    Que buena es Hot Dog y su chinese downhill :+:

    karma del mensaje: 18 - Votos positivos: 1 - Votos negativos: 0

  • #13
    Fecha comentario:
    23/09/2019 00:00
    #13
    No he visto una película que se llama GOLD la historia de Bill Johnson, el primer ganador Olimpico estadounidense de descenso. Consiguió la medalla de oro en los JJOO de Sarajevo. Trata la historia que gracias al ski se libró de la cárcel por robos...

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    • Gracias!
  • #14
    Fecha comentario:
    23/09/2019 10:46
    #14
    Excelente reportaje, gracias por compartirlo. :+:

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    • Gracias!
  • #15
    Fecha comentario:
    23/09/2019 10:53
    #15
    Pedazo de report!!!

    Me has dado mucho trabajo para ver tanta película!! ;) ;) ;)

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    • Gracias!
  • #16
    Fecha comentario:
    27/09/2019 20:05
    #16
    He puesto solo unos cuantos ejemplos...no puedo poner todo lo que me gustaría pues no acabaría nunca... ;) Tengo una buena colección de cine de montaña, con unas 300 películas...y cada mes, voy comprando mas material, ya no se donde meterlo...El filme que comentas lo conozco, pero no lo tengo. Gracias por la info, lo buscaré. #13

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    • Gracias!
  • #17
    Fecha comentario:
    05/10/2019 20:39
    #17
    gracias por compartir este reportaje.. es impresionante ;)

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    • Gracias!
  • #18
    Fecha comentario:
    14/10/2019 21:07
    #18
    WOW, no he podido terminarlo, lleva abierto dias en el navegador, pero se que tendré tiempo de sobre y me lo pongo como BASICO para preparar mis noches en la AC!!!!

    GRACIAS increible el conocimiento expuesto!

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    • Gracias!

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