EL CINE DE MONTAÑA: Un género lleno de subgéneros

EL CINE DE MONTAÑA: Un género lleno de subgéneros
Dentro del apasionante mundo de la crítica cinematográfica y el análisis fílmico, hablar de películas de montaña a nivel global puede resultar una tarea harto complicada si no realizamos con antelación una clasificación detallada, que nos ayude a separar por grupos los títulos a analizar.  El cine de montaña es un género realmente fascinante, que ha experimentado una evolución espectacular a lo largo de sus mas de cien años de existencia.

Hoy en día, el mundo del cine (la mayoría de directores, pero no todos) ha dejado atrás el cine convencional (35 o 70mm) y ha dado el salto al cine digital, con los nuevos formatos que se imponen día a día, logrando una calidad de imagen impresionante, a la vez que facilitan el rodaje y la post-producción. Dicha evolución ha facilitado la aparición de varios subgéneros y variantes que amplían el espectro cinematográfico, aportando interesantes ideas que ayudan al cine de montaña a alcanzar nuevos horizontes. Para poder tener una visión panorámica sobre el tema, creo que puede ser muy útil tener en cuenta la diferencia entre una película 100% “de montaña” y una película “con montaña”, cuyo guión se apoya en elementos del cine de montaña mas purista, pero no durante todo su metraje. En ocasiones se confunden los términos y aunque ambas películas puedan entrar dentro de un mismo género, es importante tener muy claras las diferencias a nivel de temáticas, desarrollo de la acción y técnica de rodaje.

A nivel histórico, la definición mas clásica defendía que una película de montaña es una película donde la escalada o la práctica del alpinismo formaban parte de la práctica totalidad del argumento del filme, narrando con esmero la subida a una cumbre, la vida de un guía, los detalles de un rescate o como se organiza una expedición. Con el paso del tiempo, el cine de montaña ha demostrado que es capaz de ofrecernos una visión mucho mas amplia de un mismo concepto, un buen ejemplo lo encontramos en la prestigiosa revista francesa L´Alpe (Glenat), autora de un interesante estudio de catalogación que integró en su momento, dentro de lo que entendemos por cine de montaña, a las recreaciones de accidentes, expediciones polares, películas de ski, snow-board, free-ride, grandes travesías por entornos salvajes y cine naturalista rodado en zonas de montaña.

El Museo Nazionale Della Montagna “Duca degli Abruzzi”, con sede en Turín (Italia), creo en el año 2004 una espectacular diccionario que se ha convertido en una de las mejores bases de datos de cine de montaña del mundo, con mas de 4000 títulos, donde se incluyen varios subgéneros a nivel profesional. Dicho diccionario es el resultado de una metódica investigación de varios años a nivel mundial, que ha permitido seleccionar películas donde, según el Museo Nazionale, la montaña tiene un rol relevante. Un trabajo que sigue activo día a día, corregido y actualizado constantemente en su versión on-line.

A la hora de analizar cine de montaña desde una perspectiva oficial o profesional, recomiendo tener muy clara la ubicación de los títulos, para ello, son muchos los críticos (y coincido con ellos) que clasifican las películas por grupos.

Tratándolas diferenciadamente por géneros y subgéneros conseguiremos una estructura didáctica, práctica y útil, que nos permitirá ordenar nuestros conocimientos, disfrutando de muchos títulos que sin lugar a dudas nos sorprenderán. 

 

Hasta la segunda mitad del siglo XX, a nivel de análisis histórico se clasificaban las películas de montaña de un modo muy abierto o generalizado. Solo existían dos grupos: películas de ficción y documentales. Con el paso del tiempo y debido a la aparición de nuevos géneros y grandes avances tecnológicos, la clasificación se amplió hasta cinco, incluso algunos críticos y expertos en cine de  montaña se atrevieron a hablar de varios subgéneros mas. Nosotros seguimos sus pasos para crear una clasificación selectiva mucho mas amplia que la que existía al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Para empezar, hablaremos de las películas de ficción.

 

FICCIÓN 1

Lo que entendemos como película de montaña clásica. Ficción donde la montaña participa activamente en la trama a lo largo de todo el metraje; sin montaña, no hay película.

Desde que en 1901 un director suizo del que no se conservan datos, rodara un filme titulado Cervino, el cine de montaña de ficción es el que mas títulos ha ofrecido al espectador. Alemania fue pionera a la hora de realizar grandes producciones de ficción ambientadas en zonas de montaña. Antes de la II Guerra Mundial, la UFA de Berlín, con Arnold Fanck, Sepp Allgeier, Lenni Riefenstahl, Karl Hartl y Luis Trenker como grandes referentes, se convirtió en la gran fábrica de cine de montaña. El expresionismo alemán y su grandísima escuela de actores, fotógrafos y directores puso al servicio del Bergfilme un sinfín de facilidades para rodar grandes (y no tan grandes) obras, donde el esquí, el alpinismo, la escalada y la vida de los habitantes de los pueblos de alta montaña se convirtieron en protagonistas de historias cargadas de moralidad, romanticismo y en ocasiones, tragedia (recordando a las óperas de Wagner). La llegada de los nazis al poder convirtió al cine de montaña alemán en un perfecta máquina de propaganda, elaborando una serie de títulos de ficción y varios documentales donde Alemania brillaba con luz propia ante un público internacional que observaba intrigado, con una mezcla de miedo y fascinación.

Estados Unidos y Francia tomaron el relevo tras la guerra. Un buen ejemplo de cine de montaña de ficción lo encontramos en la producción norteamericana La Montaña Trágica (1950) dirigida por Ted Tetzlaf, basada en una novela de James Ramsey Ullman, con Glenn Ford de protagonista y en la magnífica película de Jacques Ertaud y Marcel Ichac Les Etoiles du Midi (1958) considerada como una de las mejores películas de montaña de todos los tiempos. Suiza, el valle de Chamonix, las Dolomitas y Austria, seguirían ofreciendo durante muchos años sus excelentes localizaciones, llegando incluso a convertir algunos títulos en auténticos anuncios de poblaciones de montaña de moda. El cine de montaña francés nos ofrece puntos de vista realmente interesantes, donde la montaña al parecer, está dotada de un conocimiento de los seres humanos que la facultan para conocer sus verdaderas motivaciones a la hora de afrontar una ascensión.

Las películas de ficción han evolucionado desde sus inicios, donde en ocasiones se nos presentaba la montaña como un medio hostil que castigaba sin remisión a los hombres que osaban desafiarlas, hasta la actualidad donde la montaña es el objetivo de la pasión de los alpinistas que conocen los riesgos y los afrontan con disposición de aceptar las consecuencias de sus actos. Puede que haya desaparecido el halo de misterio y leyenda que envolvía las míticas películas de antaño, sin embargo este cambio no determina por si mismo que una obra actual no pueda contener las mismos estímulos poéticos, fantasiosos y tiernos, cargados de exaltación emocional, que logren provocar un cúmulo de sentimientos como lo hacían las películas antiguas. Dentro de este genero, la calidad cinéfila responde en parte al interes del director de plasmar sus ideas con realismo, pero sin dejar de lado los intereses comerciales de las productoras. La incorporación de las modernas tecnologías ayudó a la aparición de efectos especiales cuyo abuso puede producir subproductos totalmente ridículos y patéticos. Personalmente opino que en la actualidad se producen pocas películas de este genero que se puedan considerar de calidad.

Parece que la abundancia de medios hubiera cercenado la imaginación y la creatividad. La prueba mas fehaciente que poseo es la ausencia de este genero en los principales festivales de cine de montaña a nivel internacional, actualmente copados por documentales y en menor medida por recreaciones históricas. Dentro de este género de ficción podemos incluir a modo de ejemplo, junto con los títulos antes mencionados, varias películas como Der Heilige Berg  (La Montaña Sagrada, 1926), Berge in Flammen (Montañas en Llamas, 1931), Liebesbriefe aus dem Engandin (1938), The Mountain (La Montaña Siniestra, 1956),  El Descenso de la Muerte (1969), Grito de Piedra (1991), K2 (1991) o Himalaya (1999). A partir de la década de los años sesenta del siglo XX, Estados Unidos y Gran Bretaña rodaron en los Alpes varios thrillers de espionaje basados en novelas de éxito donde la escalada y el esquí formaban parte de unos guiones realmente interesantes como por ejemplo Mi Doble en los Alpes (1967) y Licencia para Matar (1975) donde Clint Eastwood se atrevía a colgarse de un arnés en la norte del Eiger (de joven había escalado durante varios años). Dentro de este apartado también encontramos películas menos valoradas por la crítica pero si por el público, como pueden ser Máximo Riesgo (1992) o la infumable Límite Vertical (2000).

 

FICCIÓN 2

Películas de ficción donde la montaña aparece durante parte del filme, pero que en ocasiones no interviene directamente en la trama.

Dentro de este segundo grupo, dedicado a la ficción, encontramos algo que en otros géneros resulta muy habitual: los géneros compartidos. En este caso podemos encontrar películas donde la montaña se convierte en el protagonista casi absoluto pero con un argumento y un desarrollo de la acción alejados de la definición clásica de lo que debe ser una película de montaña.

En este grupo podemos destacar un título de la serie Bond: 007 Al Servicio Secreto de su majestad (1969), casi una película de montaña al 100%. En ella George Lazenby subía hasta la base de su enemigo Bloefeld situada en lo alto del Schilthorn (Piz Gloria, 2.970m), por encima de Mürren, Suiza, justo delante del Eiger, el Mönch y la Jungfrau.

La montaña nos ofrece un marco incomparable a la hora de filmar escenas de acción donde los protagonistas deben escalar, esquiar o superar peligrosos obstáculos a gran altitud. Funiculares, teleféricos, telesillas y telecabinas se han utilizado para crear auténticas situaciones de riesgo exprimiendo al máximo el trabajo de los especialistas. En muchas películas encontramos escenas donde el cine de montaña se convierte en protagonista durante unos minutos, aunque el resto del filme discurra por otros derroteros. Como ejemplos tenemos películas como My Side of the Mountain (1969) de James B. Clark, Cooper Mountain (1983) de David Mitchell, la surrealista Fuego, Nieve y Dinamita (1990) o Extreme Ops (Riesgo Extremo,2002) de Christian Duguay.

 

DOCUMENTAL DE MONTAÑA

El documental es uno de los subgéneros mas interesantes dentro del cine de montaña.

Como puede deducirse de su nombre, una película de montaña documental es esencialmente un testimonio visual de algo que sucede o que ha sucedido, realizado a base de recopilar la documentación necesaria para desarrollar el proyecto. La temática puede variar, en ocasiones nos encontramos delante de documentales 100% deportivos sobre la historia que envuelve la conquista de una cumbre a través del tiempo, y en otras el cine naturalista se convierte en el protagonista absoluto. Las películas suelen ofrecer al espectador entrevistas detalladas con personajes implicados en el argumento del documental, realizadas con la intención de ayudar al desarrollo de la trama  y facilitar su comprensión. En estos casos, los documentales reciben el sobre-nombre de “testimoniales”. Cuando el suceso a documentar se produce en la montaña, el entorno condiciona en gran manera la noble labor de conseguir imágenes. En primer lugar debe trasladarse el equipo de filmación, el material sensible (si trabajamos con película) y todos los complementos necesarios hasta lo alto de una cumbre o un glaciar, lo que en los inicios del cine significaba cargar con muchísimo peso. También hay que tener cuidado por la fragilidad de los equipos, a lo que hemos de añadir los problemas que la meteorología, tan variable e imprevisible en la montaña, nos pueda causar. En muchos casos la nieve o la lluvia pueden deteriorar todos o parte del material de rodaje y no seria la primera vez que un documental no ve la luz por culpa de las inclemencias del tiempo. Las condiciones de iluminación son difíciles de modificar, en ocasiones no hay focos, ni reflectores, y durante décadas resultaba técnicamente imposible, dotar la imagen de un sonido simultaneo.

Las referencias que poseemos, en ningún caso absolutamente completas, nos descubren auténticas rarezas que en algunos casos, no entrarían dentro de la categoría documental de montaña, pero por su interés histórico y por estar filmadas en los albores del cine, tienen todo el derecho de ocupar un lugar en nuestra clasificación. Muchos de los cortometrajes que aparecen en esta obra se filmaron utilizando decorados en el interior de diversos estudios o en el mejor de los casos, aprovechando el paisaje que se divisa desde algún valle alpino. Entre 1900 y 1920, destacan títulos como La Expedición del Duque de los Abruzzos al K2 (1909) de Vittorio Sella y 4628 Meter Hoch auf Skiem - Besteigung des Monte Rosa (1913) obra de Sepp Allgeier. El primer documental con estructura propia se filmó utilizando los recursos de la época. El hecho que el material sensible, en blanco y negro por supuesto, fuera ortocromático o sea muy sensible al color azul y desequilibradamente insensible a los amarillos y verdes, nos ofrece unas pobres imágenes de un cielo liso sin nubes y unos bosques rabiosamente repletos de  blancos y negros sin gama de grises. La película se titula Das Lauterbrunnental y dura 10 minutos. Fue realizada en 1911.

La incorporación del material sensible pancromático, aunque seguía con un desequilibrio en la sensibilidad del color azul, permitía el uso de filtros que mejoraba la calidad de las imágenes y empezó a usarse en el año 1920. En los 15 años siguientes registramos 6 documentales que destaquen y quede constancia. Destacamos por su valor y calidad las filmaciones del capitán Norton que acompaño a Mallory en sus expediciones al Everest. A partir de 1936 se produce el verdadero despegue del cine documental de montaña. Dos títulos brillan por encima del resto y poseen un extraordinario valor: Karakoram de Marcel Ichac, y Die Eiger Norwand de Max Hermann que nos muestra el rescate del cadáver de Toni Kurtz, colgado al extremo de una cuerda desde el año anterior en la pared norte del Eiger.

La mejora del material acompañada de un mayor mercado para los filmes, el inicio de los festivales de cine de montaña (Trento 1952), las expediciones financiadas por gobiernos y clubes alpinos nacionales y el progreso general después de la Segunda Guerra Mundial, propiciaron el crecimiento de la producción de una manera gradual. El Tercer Reich organizó diversas expediciones a la cordillera del Himalaya con la intención de recopilar datos pseduo-científicos que lograran demostrar la superioridad de la raza aria. A partir estos viajes, Ernst Schäfer dirigió el documental Geheimnis Tibet (1943), donde narraba, desde su particular punto de vista, sus experiéncias en el Tibet. La película de Schäfer se estrenó en Alemania con el sub-título de Lhasa-Lo - Die verbotene Stadt y sin lugar a dudas, se convirtió en tido un referente para el partido nazi a la hora de publicitar sus logros y sus ideas. Claro ejemplo de documental político, Geheimnis Tibet nos demuestra el poder y la utilidad del cine a la hora de convecer a las masas.

Con el paso de los años, gracias a la aparición de las cámaras de video y la multiplicación de canales de televisión, el crecimiento del documental se convirtió en exponencial los últimos 30 años. Teniendo en cuenta que la cantidad casi siempre diluye la calidad, nosotros mantenemos el criterio de que un buen documental debe ser algo mas que bellas imágenes y maniobras arriesgadas, debe despertar al máximo nuestras emociones, hacernos participes de lo que estamos viendo, y desgraciadamente este tipo de documental no abunda.

Un buen ejemplo de documental paradigmático lo encontramos en 1950, fecha en la que la expedición francesa al Himalaya (Nepal), filmó en condiciones verdaderamente dramáticas las imágenes de la odisea que alpinistas franceses y sherpas vivieron para salvar la vida de dos compañeros con gravísimas congelaciones. En 1954 se estreno el montaje realizado por Marcel Ichac con el titulo Victoire sur l’Annapurna en la tercera edición del festival de Trento. Nos reservamos la opinión sobre el veredicto del jurado corriendo un tupido velo. Pero la fuerza de este documental no ha sido superada hasta la fecha y creemos que el listón establecido será difícil de superar. Junto con Les Etoiles du Midi (1958), la labor del cineasta francés Marcel Ichac se ha convertido con el paso del tiempo en obra de estudio a la hora de entender la particular filosofía que mueve al ser humano a lograr hitos cada vez más difíciles.

En la actualidad, el documental de montaña se encuentra en un buen momento gracias al formato IMAX, a las nuevas cámaras 4K, los drones de alto nivel y a la aparición de grandes profesionales capaces de esquiar, escalar o lanzarse en parapente equipados con los últimos avances en tecnología. A mediados de la década de los sesenta, Willy Bogner abrió la puerta al documental-espectáculo, un tipo de película filmada con la intención de sorprender al espectador con imágenes únicas filmadas por auténticos temerários. Documentales tan interesantes como Steep (2007), Los Alpes, gigantes de la naturaleza (2007), The Art of Flight (2012) o Free Solo (2018, ganador del Oscar al mejor documental), nos sirven de ejemplo para demostrar que el cine documental, si nos ofrece un buen guión y un buen equipo, puede llegar a resultar igual o más espectacular que un filme convencional, siendo su visionado en ocasiones, mucho más gratificante.

 

RECREACIONES

Este genero se caracteriza por la narración de unos hechos acontecidos con la puesta en escena, mediante actores, del desarrollo del hecho. La narración se realiza generalmente con una o varias voces en off descriptivas que actúan como hilo conductor. Los actores representan los hechos acaecidos, y cuando es posible los protagonistas reales aportan su descripción narrativa.

El conjunto resulta francamente espectacular, siempre que la trama dramática este adecuadamente concebida. Se podría decir que es un híbrido entre el documental y el cine de ficción con el aprovechamiento optimo de los recursos de ambos géneros y los resultados acostumbran a ser de calidad por lo general. El género nació en Alemania durante los años 20 del siglo XX, casi siempre de la mano de expertos documentalistas y grandes directores de fotografía, que vieron en las recreaciones la posibilidad de rodar buenas películas de acción en alta montaña, basadas en hechos reales. Destacan como pioneros del genero dos nombres emblemáticos: Gerhard Baur de Alemania y Leo Dickinson, británico.

En España se realizo una obra maestra en 1998 por parte de  Guillermo Campo y Jesús Bosque. Se trata de: Montañas de Ayer. La Conquista del Puro, que se desarrolla en los Mallos de Riglos en Huesca. Esta obra arrasó en todos los festivales de cine de montaña del mundo incluidos los de mas prestigio, y también en alguno generalista. Creemos que onstituye la mejor aportación española a la historia del cine de montaña. Dentro de la recreaciones históricas encontramos algunas de las mejores películas de montaña de la historia del cine. Grandes ejemplos pueden ser Der Berg Ruft (La Gran Conquista), una auténtica obra maestra del género dirigida e interpretada por Luis Trenker en 1937, The Climb (1986) con Bruce Greenwood interpretando a Hermann Buhl en el Nanga Parbat. También resulta interesante la irregular ¡Viven! (1993), de Frank Marshall, donde se recrea la épica historia que conmocionó al mundo tras el accidente de un avión en los Andes en 1972.  Norwand (2008) magnífica película alemana que retrata con detalle la tragedia de 1936 en la norte del Eiger y la excelente Nanga Parbat (2010) de Joseph Vilsmaier, con los hermanos Messner de protagonistas. Sin olvidar la magnífica 127 Horas (2010), de Danny Boyle, basada en la odisea personal de Aron Ralston.

Las tres versiones (dos alemanas 1928, 1937 y una inglesa 1938) que se rodaron en Zermatt con Luis Trenker interpretando a Carrel, narrando la conquista del Matterhorn (Cervino), han pasado a la historia como excelentes ejemplos de recreación histórica, únicos, míticos e inolvidables, destacando Der Kampf ums Matterhorn (1928). Pero a fecha de hoy y bajo nuestro criterio, el mejor ejemplo del genero que nos implica es Tocando el Vacío (Touching  the Void, 2003), una excelente película editada en nuestro país en DVD que narra la historia real vivida por Simon Yates i Joe Simpson durante la primera ascensión a la cara oeste del Siula Grande. Recientemente se ha estrenado en Noruega la película dedicada a recrear la vida y obra del explorador y conquistador del Polo Sur, Amundsen (2018), siendo otro buen ejemplo de recreación histórica de alto nivel.

 

1 Comentarios Escribe tu comentario

  • #1
    Fecha comentario:
    02/04/2019 17:53
    #1
    Que interesante!!! Gracias!

    ostras creo que ya hiciste un post con pelis de montaña que no perderse no?

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    • Gracias!

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