Jose estaba esquiando solo por esa apartada pala fuera pistas esa soleada tarde de finales de marzo.. había sido una buena nevada, pero el sol estaba ya transformando el paquetón. Decidió hacer un par de bajadas más por la cara sombreada para aprovechar al máximo.
Estaba a media pala cuando divisó un bulto en la nieve. Llegó hasta ahí y bajo los estridentes colores de un anorak, se escondía un chico que se quejaba de haberse hecho daño. Jose le preguntó y el chico resultó ser francés. Con su macarrónico francés de bachillerato y por los gestos de dolor del chico, pronto se dio cuenta que se debía haber roto la clavícula.
Jose sacó provecho de sus conocimientos de primeros auxilios y pacientemente y con algo de francés pero sobre todo con mucho cariño, poco a poco estabilizó al chico. Le sacó el único esquí que aun llevaba puesto, le incorporó y logró que sin mucho dolor, se acomodara en nieve medio sentado para que la lesión dejara de doler tanto y estuviera más cómodo mientras esperaba a ser evacuado... ¿Evacuado? ¿Pero como? Desde esa posición no había posibilidad de ver las pistas y llamar a nadie, pero pronto se le ocurrió que si llamaba a Pepe con el móvil, este podía salir del bar donde le estaba esperando e ir a dar a alerta a los secouristes.
Una corta llamada de móvil después, Jose se puso a distraer al chico hasta que llegara ayuda... montó un asiento con sus equÍs y palos al lado del chico, quien no tendría más de quince años y le empezó a dar conversación. Un rato después el chico se quejó con una gran sonrisa de que Jose no le hiciera reír más pues le dolía la lesión.
Jose le dió solo un poco de agua, pues tenía claro que el chico probablemente pasaría por quirófano y se lo explicó. El chico meneaba levemente la cabeza con tristeza.
Los secouristes estaban tardando lo suyo y Jose se empezó a preocupar. Llamó de nuevo a Pepe.
- Si, hace ya rato que he avisado y los he visto salir, pero no llevaban camilla
- ¿Como? ¿Pero les has dicho que era una clavícula?
- Si claro, todo lo que me has dicho lo he trasladado.
- Ostias, que raro... bueno a lo mejor tienen alguna arriba.
- Seguro... estoy viniendo yo también, llegaré en diez minutos.
- Oks. Gracias Pepe.
Jose se volvió al chico con una sonrisa.
- Tout Bien? - preguntó él.
- Tout perfect - mintió Jose - Les secouristes arrivaran tout suit.
- Merci beaocoup ami!.
Mientras seguía dándole cuerda al chico, quien estaba ya un poco azul de frío a pesar de tener por encima el anorak de Jose, este se preguntaba donde andaban los secouristes, pues pronto sería la hora de cierre de la parte alta de la estación y no quería quedarse ahí colgado...
Al cabo de unos cinco minutos, oyeron unos gritos por la parte de arriba y Jose gritó de vuelta - Ici! Cest ici!!
La sonrisa del chico fue franca pero Jose, cuando vio bajar a los dos secouristes sin camilla, flipó en colores... no se lo podía creer. Por un momento dudó de Pepe, pero si algo tenía Pepe era una grandiosa experiencia en montaña y rescates. Había sido socorrista muchas temporadas y era imposible que no hubiera transmitido bien la información.
Cuando llegaron los dos secouristes abajo, uno de ellos, el más mayor, de uos treinta años, preguntó de mala manera que había pasado. Jose le explicó pacientemente lo que había visto y hecho y la contestación del secouriste le dejó atónito.
- ¿Y quien eres tú para tocar a un herido? (traducido simultaneo del Francés)
Jose no supo que contestar... se quedó tan noqueado por la absurda respuesa que se quedó sin habla. El segundo secouriste estaba callado y detrás, cohibido y sin atreverse a intervenir y el chico herido miraba alucinado a ellos y a Jose alternativamente...
El secouriste se envalentonó aun más al ver que Jose permanecía callado y le empezó a soltar un rápido chorreo... Jose se lo miró de arriba abajo, se levanto lentamente, cogió el móvil mientras el otro seguía dando la barrila y llamó a Pepe.
- Tío, ni bajes aquí, nos vemos en el coche. Luego te explico.
- Oks. Nos vemos - contestó Pepe escuetamente.
Jose reogió sus cosas, se puso los esquís, miró a los aterrados ojos del chico y le dijo:
- Que tengas mucha suerte, yo aquí ya no hago nada - Se giró y empezó a bajar por la larga pala a la vez que oía los gritos del chico pidiéndole que no le dejara solo.
FrikiNota: Todo y que nunca digo si las historias son reales, ficción o medio medio, pues eso lo dejo a la imaginación del lector, por una vez rompo este silencio (Primera y última vez).
Esta historia es un hecho real desde la A a la Z, ocurrida tal y como se ha contado, si bien los nombres de las personas son inventados y la estación donde ocurrió no se menciona.
Nos vemos la próxima tempo, en septiembre!! Buen verano!!
