Era ya la tercera ronda de cervezas para Jose, Juan y Pepe, después de un inolvidable día de powder contra todo pronóstico. Esa nevada de más de cinco horas por la noche les había regalado un día de sol con treinta centímetros de nueva nieve en el mes de abril. Un regalazo de los dioses.
Jose estaba enfrascado en una larga y compleja explicación.
-No lo tengo nada claro. Despues de la nevada de esta noche estoy todavia más confundido. Si son estrechos, con nieve recién caída me agarran más. Me siento más seguro y puedo dar mas caña sin miedo a hacerme daño. Por contra, si los llevo más gordos, más derrapo.. tal como entro en la curva ya noto que las cosas no van como deben ir... es como si flotaran en la nieve y es una sensación de descontrol. No tengo feeling y noto que en cualquier momento puedo salir despedido de la trayectoria... me da miedo perder el control o que cada giro sea una loteria, por lo que para la próxima temporada no se bien que hacer, si pillar nuevos con diferentes medidas, o si seguir con los mismos y adaptarme poco a poco, pero creo que esta segunda opción me hará perder tiempo y no tengo claro que acierte por lo que...
En ese momento Javi se acercó a la mesa, pillando la conversación a medias y pregunto a bocajarro:
- Estas hablando de tus mierdas de esquís, ¿verdad? - soltó a saco.
- ¡No, capullo! ¡De mis neumáticos para nieve!- contestó Jose riendo.
- ¡Jajajajajajajaja! está bien, pringado.... ¡la siguiente la pago yo! - dijo Javi.
- Jajajajajajajaja
