
Nivel de mar en Hokkaido
Por A o por B, al final no conté mucho por aquí de la semana que pasé el invierno pasado en Hokkaido...y es una pena, porque nos hizo bueno! Lo cual es una novedad a finales de enero en esta isla del norte de Japón. Acostumbrados a ver vídeos de nieve por las orejas, nevando sin parar, y preciosos bosques, fue una sorpresa y una oportunidad para explorar terreno al que habitualmente no se puede acceder en estas fechas. Mano a mano con mi amigo Nao, estuvimos un puñado de días entre Sapporo y Asahikawa, esquiando volcanes, bosques y hasta un par de días de estación.

Valle central de Hokkaido, con el Ashibetsu-dake en la esquina inferior izquierda
En la primera parte de esta serie esquiamos un par de volcanes “clásicos” de la isla: el Yotei cerca de Niseko y el Sandan-yama en la zona central de Hokkaido, cerca de Furano. Buenas condiciones, un mix de polvo en cotas altas y umbrías y condiciones de primavera en cotas bajas y soleadas. Aprovechando que estábamos en Asahikawa, nos liamos la manta a la cabeza para darle un tiento a una de las montañas más “imponentes” de la zona, el Ashibetsu-dake (1726m). Esta cima está situada cerca de Furano, muy visible desde la estación de esquí y toda la llanura central de Hokkaido, y debido a las condiciones predominantes en la zona hace que tanto su ascensión como esquí en invierno sea poco habitual.

Bosques del Ashibetsu-dake
Para esta aventura se nos une Tatsuki, aspirante guía y buen amigo de Nao. Para no variar, el despertador a una hora indecente, las 2 de la mañana si no recuerdo mal. Así se combate el jetlag, sin miserias. Un rato de coche hasta las afueras de Furano, konbini, -15ºC, lecciones rápidas de japonés, si esto del esquí no existiera habría que inventarlo.


Avanzando por el lomo mientras amanece, todo en silencio y dejando bien abajo el valle!
La ruta comienza en el valle, a 300m de altitud. De ahí para arriba siguiendo la mejor ruta posible por los “lomos” de la vertiente este de la montaña. Pese a ser un invierno por el momento tirando a seco en Hokkaido, está todo lleno de nieve, lo cual complica aparcar el coche. Encontramos una suerte de hueco para dejarlo y nos ponemos enseguida en marcha.
De noche, no se ve un pijo, seguimos una huella, y primera cagada. Teníamos que estar del otro lado del río, empezamos bien. Que no os engañen, Japón es la bomba, pero y el máster que te haces un cruzar todo tipo de ríos y arroyos haciendo equilibrios qué? Una delicia. En fin, tras un rato de hidari y migi (izquierda y derecha) a voces por el bosque encontramos un camino cómodo que nos permite quedarnos en uno de los lomos/crestas, la manera más eficaz de avanzar por estos bosques.

Nao subiendo por el lomo. En estos bosques es la manera más eficaz de avanzar

Saliendo del bosque...menudo pastel!
Se va haciendo de día, hay alguna huella de días previos, subimos tranquilamente por el bosque. Las vistas hacia el valle son espectaculares, y lo vamos dejando poco a poco bien abajo. Pasan las horas y el desnivel hasta que llegamos a una primera cima de la cresta (Hanmen-yama; 1377m). Al fin salimos del bosque y se descubre la cima del Ashibetsu-dake, aún unos pocos cientos de metros más arriba. Flipando es poco, hace un día espectacular, y las montañas que descubrimos recuerdan a Alaska en miniatura.

Las vistas hacia el valle no hacen más que mejorar

Un terreno algo diferente al que imaginamos en Hokkaido

Últimos metros antes de la cima, qué día!
Una bajadita, una larga pala y una diagonal nos llevan al pie de la cima. Poco a poco el plan que mis queridos japos llevan en la cabeza se empieza a materializar...la cara norte de la montaña consiste en una inmensa canal de varios kilómetros a la cual se puede acceder desde diferentes sitios de la cresta. La salida por esta es una misión de proporciones bíblicas, que implica cruzar un río varias veces (cruzar de verdad, agua por la rodilla), así que nos convencemos para hacer una especie de bucle: bajar por una de las canales, subir por otra de nuevo a la cima y volver por donde hemos venido.


Ashibetsu-dake (1726m). Arigato Nao-san!


Nieve allá donde mires, terreno alpino, volcanes, fuaaaaaa!

Cara norte del Ashibetsu, una garganta inmensa y perfecta
Los últimos metros hasta la cima (1726m) los hacemos a pie Nao y yo, Tatsuki nos espera al pie comiendo algo de los 12kg de mierdujas que compramos a diario en los 7Eleven y compañía. Las vistas desde arriba son grandiosas, esta isla es una maravilla. Todo blanco, bosques, llanuras, volcanes, se intuye el mar al fondo. Y qué día. Felices de estar aquí y de volver a hacer montaña juntos. El esquí en sí está genial, y si ya lo compartes es algo cojonudo.

Banzaaaai!


Bajamos los primeros metros hasta la entrada de una de las canales que acceden a la cara norte
Nos lo tomamos con calma al principio, encontramos nieve venteada en esta primera parte hasta una de las canales, pero con una base más dura, trabajada por el viento. A la entrada de la canal hacemos una pausa, un pequeño corte para ver qué tenemos bajo los pies y toma de decisiones. Parece bastante “sano”, no hay placas de viento, así que todos de acuerdo y para adentro. La canal es chula, no hay mucha pendiente pero la sensación de tobogán está presente, especialmente por una calidad de nieve tirando a durilla en estos primeros metros.

No existe la nieve dura para Nao


La canal es de esas que hacen afición: no mucha pendiente, amplia y a la vez bien encajada...una maravilla!


Ambientazo de cara norte

Enlazando con la canal principal

La canal es laaarga, y la calidad de nieve mejora según bajamos, especialmente una vez enganchamos con la inmensa garganta principal. Vaya sitio, fiiiiiu. Seguimos hasta que nos acordamos que ahora toca remontar, fácil 600-700m de bajada bien chula. Cambio de ropa, focas y para arriba de nuevo.


Empezando a subir, sin saber la que nos esperaba!

Campeonato mundial de zetas
La subida empieza bien hasta que la gran canal empieza a estrecharse y coger pendiente, cuando nos encontramos con el horror de todo esquiador de montaña: 15-20cm de nieve polvo sin consistencia traída por el viento y que cae por la propia canal (spin-drift) sobre una base de por sí con poca consistencia. Poco riesgo en sí (poca pendiente), pero de tres pasos para arriba, dos son para abajo. Jiji-jaja, menuda juerga, elegí buen día para dejar un juego extra de pieles en casa, abre tú, abro yo. Así 2h largas hasta que salimos al fin por arriba, menuda soba.


Saliendo al fin de la canal principal, vuelta a la antecima y para abajo!
Otra vez en la antecima, esto me suena! Parada para comer todo lo que tenemos: 2 dorayakis, 2 onigiris y alguna que otra cosa indescriptible pero con un envoltorio gracioso, seguidme para más consejos en nutrición. Ya atardeciendo, nos tiramos para abajo, primero en terreno más abierto que aprovechamos para esquiar rápido, y luego ya por el bosque, otro máster en hidari y migi para acabar saliendo al valle mientras anochece. 500m deslizando por la carretera totalmente blanca y al coche, aventura finiquitada. Felices, reventados (10h dando vueltas, +2100m de desnivel), pese a ser algo bastante simple, el esquí sigue siendo tremendamente divertido.

A rematar la aventura con la mejor nieve del día!

Hasta el valle 
El día acaba en un sitio de sushi el cual debimos dejar temblando, qué maravilla dejarse guiar por locales en sitios así, ni idea de lo que comimos y me da exactamente igual, estaba todo buenísimo. El final perfecto a un día cojonudo. En fín, tras unos meses, mientras escribo estas líneas, me doy cuenta de la suerte que tuvimos este día: ese combo buen tiempo y buena nieve en esas fechas debe ser poco menos que un unicornio, de largo el mejor souvenir del viaje. Otro gran día con los esquís en los pies, y un ejemplo de que Hokkaido con sol también puede ser divertido.
Buen invierno a todo el mundo, tened cuidadín ahí fuera y si todo va bien por estas montañas de Utah nos leeremos en este espacio!

