Andrzej Bargiel: "Me llevó alrededor de 14 horas pasar de 8.000 metros a la cumbre del Everest"

Andrzej Bargiel: "Me llevó alrededor de 14 horas pasar de 8.000 metros a la cumbre del Everest"
Es capaz de hacer lo imposible. En 2018 se convirtió en la primera, y todavía única, persona en descender esquiando el K2, la segunda montaña más alta del mundo, sin oxígeno suplementario. Y el pasado 22 de septiembre hizo historia logrando lo que, de nuevo, nadie ha conseguido: escalar y completar el descenso desde la cima del Everest hasta el campamento base esquiando, de nuevo sin utilizar oxígeno suplementario.

Ya lo había intentado en otras ocasiones, pero como él mismo dice, la paciencia es esencial en lo que hace y, por fin, en 2025 logró conquistar su desafío. Tras casi 16 horas de escalada en la famosa "zona de la muerte" del Everest, por encima de los 8.000 m, donde los niveles de oxígeno son peligrosamente bajos, el alpinista polaco Andrzej Bargiel, de 37 años, se puso los esquís justo en la cumbre (8.849 metros) e inició el descenso por la ruta del Collado Sur. Llegó al Campo II esa noche y no pudo seguir avanzando: el empuje hacia la cumbre había durado más de lo previsto, por lo que la oscuridad hacía peligroso y difícil continuar ese día. El Glaciar del Khumbu se vuelve extremadamente frágil y peligroso por la tarde, después de una jornada completa de exposición al sol, por lo que, por motivos de seguridad, era necesario atravesarlo en las primeras horas de la mañana, cuando el riesgo fuera menor.

Al día siguiente esquió a través de esa traicionera cascada de hielo del Khumbu, uno de los tramos más técnicos y expuestos de toda la ruta, antes de llegar al Campo Base, a 5.364 metros, y convertirse en la primera persona que ascendía y descendía el Everest sin oxígeno embotellado.

Has conseguido esquiar el Monte Everest, tu séptimo ochomil. ¿Qué se siente al lograr una hazaña tan extraordinaria?

Fue sin duda un momento muy especial. Tenía curiosidad por saber cómo reaccionaría mi cuerpo a una altitud tan elevada y si sería capaz de funcionar y escalar allí sin oxígeno adicional. Muchas cosas influyen en tu imaginación: por ejemplo, los libros y la información de otros alpinistas sobre lugares como el Escalón Hillary o la Cascada de Hielo.

Creo que el descenso en sí fue un gran desafío, especialmente al atravesar la Cascada de Hielo. Había estado allí muchas veces antes, la había cruzado unas 30 veces, y en expediciones anteriores nunca tuve realmente una idea clara de cómo podría hacerse esquiando. Fue definitivamente muy emocionante.

Los primeros metros del descenso desde la cumbre fueron realmente especiales, porque ya era bastante tarde, estaba oscureciendo, y el sol se estaba poniendo. Eso añadía una sensación de solemnidad. Fue una experiencia visualmente espectacular.

¿En qué momento decidiste que querías esquiar desde las cumbres más altas de la Tierra, y hacerlo sin oxígeno?

Competí en esquí de montaña durante muchos años pero como no era disciplina olímpica, tuve que terminar mi carrera competitiva bastante pronto. En el deporte logré alcanzar el nivel de los mejores atletas de la Copa del Mundo. Subí varias veces al podio en las categorías junior y Espoir, así que mi capacidad física se desarrolló desde muy joven.

También competí en pruebas como la carrera del Elbrus, donde sentí que mi cuerpo manejaba muy bien la altitud. Ese fue uno de los momentos en los que me di cuenta de que valía la pena intentarlo.

Coincidió con el momento en que dejé de competir. Quería aprovechar mi potencial deportivo y no perderlo. Las montañas más altas resultaron ser un buen espacio para ello: un lugar donde podía seguir desarrollándome, mantenerme en el deporte, y hacer cosas interesantes.

¿Cómo describirías la experiencia de este último descenso desde el Everest?

Había muchas incógnitas. Ya había estado allí varias veces antes, así que sabía que no sería un desafío fácil. Intenté sacar conclusiones de mis expediciones anteriores, y mejorar mi plan y mi estrategia, así que tuve que mantenerme muy concentrado para integrar todos los elementos en un conjunto coherente.

Allí arriba la altitud es realmente extrema, y hay que gestionar la energía con mucha inteligencia solo para poder hacerlo y aún tener fuerzas suficientes para el descenso.

Había un riesgo significativo de avalanchas, así que tuvimos que asegurarnos, y ese aseguramiento (fijar cuerdas y proteger la ruta) llevaba mucho tiempo.

Creo que nunca he estado físicamente tan agotado como durante la expedición al Everest.

¿Cómo te preparaste física y mentalmente para un desafío tan extremo?

He estado entrenando durante muchos años y, gracias a eso, mi cuerpo ha desarrollado una gran resistencia. Es fundamental pasar mucho tiempo en terreno técnico, y esquiar en canales expuestas para sentirse cómodo en esas condiciones.

También se necesita mucha experiencia en glaciar para poder “leer” el terreno, entender las grietas, y saber cómo moverse con seguridad.

Creo que es algo a lo que hay que dedicar mucho tiempo para poder hacerlo bien: convertirse en un alpinista y en un esquiador, de manera independiente, capaz de moverse por terrenos tan exigentes, donde existen muchos riesgos objetivos.

¿Hubo algún momento en que el miedo te hiciera dudar? ¿Cómo lo gestionaste?

Hubo un momento durante el primer intento de descenso en el que el riesgo de avalanchas era demasiado alto y caían avalanchas de nieve polvo. Siempre intento mantenerme racional. En ese momento, regresamos desde el Collado Sur. Montamos las tiendas bajo una fuerte nevada y con mala visibilidad. Por la mañana decidí que teníamos que retirarnos porque, simplemente, era demasiado peligroso. Creo que hay que mantenerse racional para tomar las decisiones correctas y conservar la cabeza fría para no meterse en problemas en la montaña.

También hubo un momento en que el ataque a la cumbre nos llevó muchísimo tiempo: duró 16 horas. Normalmente, a veces soy capaz de ir del campo base a los 8.000 metros en unas 10 horas. Esta vez me llevó alrededor de 14 horas pasar de 8.000 metros a la cumbre. Me preocupaba que se estuviera haciendo demasiado tarde. Era consciente de que no teníamos mucho tiempo y que, si no alcanzaba cierto punto a una hora determinada, tendría que dar la vuelta, incluso si estaba a solo unos cientos de metros de la cumbre.

Siempre intento analizar la situación, sopesar los pros y los contras, y comprobar si está ocurriendo algo objetivamente peligroso con el tiempo, o las condiciones, que podría afectar a mi seguridad. También cuento con personas en el campo base y muy buena comunicación, lo que me da acceso a información actualizada, e intento tomar decisiones en tiempo real.

En una expedición así siempre surgen situaciones inesperadas. ¿Cuál fue el mayor obstáculo que tuviste que superar?

El glaciar fue sin duda el mayor desafío. Tras dos incursiones en la Cascada de Hielo, los “Icefall Doctors” decidieron que era demasiado peligroso. Dijeron que llevaban muchos años haciendo ese trabajo y que nunca habían visto un glaciar tan complicado y peligroso. Ese fue el primer y mayor obstáculo, porque sin una ruta preparada a través de la Cascada de Hielo no podíamos avanzar hacia zonas más altas de la montaña.

Basándome en mi experiencia previa, decidí que cuanto antes empezara a trabajar en ello, mayores serían las posibilidades de que funcionara. Y al final logramos establecer la ruta. En otoño el hielo es muy frágil: hace demasiado calor, se rompe con facilidad, casi como azúcar. Así que hay que utilizar técnicas diferentes para colocar anclajes y proteger la ruta. Requiere un enfoque muy específico.

Fue un éxito muy importante que influyó en todo lo que vino después, incluido el descenso. Como trabajé en ello de manera independiente, pude estudiar el glaciar con mucho detalle y trazar una línea de descenso que no seguía la ruta de ascenso. Creo que ese fue un momento clave.

¿Qué equipo técnico consideras esencial para un descenso como el del Everest?

Una expedición así requiere mucho equipo de vivac y de respaldo. A veces hay que asumir que tu campamento puede ser arrasado por una avalancha, por lo que es importante tener material de repuesto. Utilizo piolets, crampones, tornillos de hielo, y el sistema de anclaje Abalakov para los aseguramientos. También usamos estacas de nieve y bolsas especiales que se pueden rellenar con nieve para construir anclajes en nieve profunda.

Por supuesto, se necesitan cuerdas. Hoy en día tenemos la suerte de contar con cuerdas de Dyneema, sintéticas, muy finas y ligeras. Siempre llevo varios cientos de metros en la mochila. Si me encuentro en terreno difícil, puedo montar un anclaje y superar los tramos técnicos. Y, por supuesto, también llevo esquís, botas y sobrebotas aislantes que permiten funcionar con temperaturas muy bajas. Estas botas deben servir tanto para escalar como para esquiar.

¿Cómo gestionas la aclimatación sin oxígeno suplementario?

Esa facilidad se ha construido durante muchos años de actividad en alta montaña. Aclimato bien y relativamente rápido. Antes de una expedición intento estar en la mejor forma física posible, con buena condición y resistencia, así la aclimatación es más rápida. Es una especie de habilidad que tengo, y es una gran ventaja, porque la velocidad de movimiento en altura es clave para la seguridad.

En expediciones anteriores, tras una semana en el campo base, pude escalar un ochomil, incluido el Manaslu, donde alcancé la cumbre y descendí esquiando en un solo día. Eso demuestra que ese potencial está en mi cuerpo y que realmente es posible hacer las cosas de una manera completamente distinta.

¿Cuál es la decisión más crítica antes de iniciar un descenso así?

Tomo esas decisiones durante el ascenso. Si no siento en la subida que soy capaz de hacerlo, simplemente me doy la vuelta. No subo a la cumbre solo para alcanzarla y bajar a pie: voy allí para descender esquiando, así que esas decisiones se toman durante el ascenso.

Necesito conocer y entender las respuestas a todas las preguntas que me preocupan, especialmente las relacionadas con el descenso. Cuando tengo esas respuestas, el miedo desaparece. Tengo una comprensión profunda de lo que quiero hacer y un plan claro.

Hay que estar seguro de que la línea elegida realmente te llevará de regreso al campo base y al valle. Si entras en un glaciar y abandonas la ruta preparada, en un terreno con muchas grietas, seracs inestables y pendientes pronunciadas, tienes que saber que la línea elegida te conducirá con seguridad a tu objetivo. Dar la vuelta de forma independiente en un terreno así sería muy difícil.

¿Qué aprendiste de esta experiencia que no hubieras vivido en tus anteriores ochomiles?

Tuve que mantener la calma, porque en realidad todo llevó mucho tiempo. Requirió mucha paciencia. Ya había estado allí tres veces antes, y lo había intentado en el Everest, así que la paciencia es esencial en lo que hago.

Hay que mantener la calma y adaptar tu estilo de actuación a las condiciones, y estar abierto a ello. Las condiciones eran tan difíciles que no podíamos operar de otra manera.

Idealmente me habría gustado salir del campo base, ir directamente a la cumbre y regresar. Pero físicamente no fue posible.

Cada expedición requiere un enfoque distinto, y aquí tuve que ajustar la estrategia, incluido el descenso, a las condiciones encontradas.

¿Qué te gustaría que la gente entendiera sobre este tipo de expedición?

Creo que esta expedición fue especial porque tuvo lugar en otoño, porque teníamos la montaña para nosotros solos, y éramos el único equipo allí. Formamos un equipo autosuficiente desde el principio, y eso fue crucial para mí: ser independiente y estar seguro.

También había un gran equipo de filmación, porque trabajábamos en un proyecto cinematográfico, así que todos los cámaras tenían que estar asegurados, y por eso todo fue como fue.

Fue un gran privilegio poder descender esquiando sin otros alpinistas alrededor. El otoño ofrece esa oportunidad: hay mucha nieve reciente y el terreno parece completamente virgen.

Creo que en otoño nunca ha habido una ascensión al Everest sin oxígeno. Eso muestra lo difícil que es este proyecto. Incluso Kilian Jornet Burgada lo ha intentado casi diez veces en otoño y nunca lo ha logrado. Y no creo que sea por falta de forma física: escalar sin oxígeno es extremadamente difícil cuando tienes que abrir huella en nieve profunda y afrontar las condiciones que nosotros tuvimos.

También creo que lo que hizo verdaderamente especial esta expedición fue que logré esquiar a través de la Cascada de Hielo. Es una de las cosas más excepcionales que he hecho. Cuando caminas por esa zona y miras el glaciar, simplemente no te imaginas bajándolo esquiando. Parece increíblemente complejo e intimidante.

Mirando atrás, ¿qué recuerdo será verdaderamente inolvidable para ti?

Uno de los momentos más especiales fue iniciar el descenso desde la cumbre, en condiciones meteorológicas únicas: nubes que llegaban desde el lado tibetano y chino, nubes oscuras y el sol poniéndose. Ese fue el momento en que comencé a esquiar.

La nieve estaba en buenas condiciones y sentí que todo funcionaba, que realmente estaba esquiando. Era casi a 9.000 metros. Creo que eso permanecerá conmigo durante mucho tiempo.

La parte final a través del glaciar también fue muy importante, cuando sentí un enorme alivio.

Después de conquistar el Everest de una manera tan única, ¿hay otra montaña que te motive especialmente?

Hay muchos picos y muchos lugares que me gustaría visitar, y no se trata solo del Himalaya o el Karakórum. Hay muchas montañas que me gustaría ascender y descender esquiando, y son verdaderamente especiales. Muchas de ellas son muy difíciles, aunque algunas tengan solo 5.000 o 6.000 metros, o incluso menos.

Lo que me motiva es la exploración. Para mí, la exploración es la forma más interesante de actividad en la montaña. Y espero poder seguir haciéndolo durante muchos años.

¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

Estamos haciendo una película sobre la última expedición al Everest, y creo que valdrá la pena verla. Permitirá comprender más detalles y ver cómo ocurrió todo durante ese descenso. Es en lo que estamos trabajando ahora mismo. Creo que la película se estrenará en otoño de 2026.

En cuanto a las montañas, tengo muchas ideas. Pero también tengo familia, así que debo abordarlo con equilibrio. No puedo estar fuera demasiado a menudo.

En cuanto a proyectos concretos, no diré exactamente en qué estoy trabajando. Normalmente prefiero hablar de ello el día de la partida o el día anterior, para no generar ruido innecesario.

¿Con qué sueña hoy Andrzej Bargiel?

Sueño con mantenerme sano para poder estar en la montaña durante muchos años, independientemente del nivel, incluso de manera más recreativa. Simplemente descanso en la montaña.

Sería maravilloso mantenerme sano y poder hacer esto hasta la vejez, y que todo salga bien.

Me gustaría ver crecer a mis hijos, poder hacer actividades deportivas con ellos, pasar tiempo de calidad juntos, y transmitirles mi pasión por la montaña y el esquí. 

 


 
 

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15 Comentarios Escribe tu comentario

  • #1
    Fecha comentario:
    05/03/2026 20:49
    #1
    Aconsejo ver el documental. Poco mas de 30 minutos.
    Una pasada!!!.

    karma del mensaje: 14 - Votos positivos: 1 - Votos negativos: 0

    • Gracias!
  • #2
    Fecha comentario:
    06/03/2026 07:40
    #2
    Impresionante!

    karma del mensaje: 0 - Votos positivos: 0 - Votos negativos: 0

    • Gracias!
  • #3
    Fecha comentario:
    06/03/2026 23:21
    #3
    Hay que documentarse mejor. En 1978 ya hizo el ascenso y descenso sin oxígeno Reinhold Meisner

    karma del mensaje: -10 - Votos positivos: 0 - Votos negativos: 1

  • #4
    Fecha comentario:
    07/03/2026 05:23
    #4
    #3 Estamos hablando de esquiando... Algo que se menciona continuamente. Que yo sepa Reinhold Andreas Messner lo hizo sin esquís... Antes de criticar y menospreciar el trabajo ajeno, conviene leer bien. ;)

    karma del mensaje: 32 - Votos positivos: 2 - Votos negativos: 0

    • Gracias!
  • #5
    Fecha comentario:
    07/03/2026 13:27
    #5
    Calama, calma, no enfadarse. En 1978 fueron Reinhod Messner y Peter Habeler (casi siempre olvidado) los primeros en subir y bajar sin oxígeno. En 1980 Messner dobló la apuesta y subió y bajó en solitario (una pasada) en temporada monzónica, donde más nieve hay. Lo que ha realizado Bargiel es impresionante y el vídeo espectacular.

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  • #6
    Fecha comentario:
    07/03/2026 19:07
    #6
    #5 yo estoy calmadísima. Creo que “anónimo” 🤨 no se hace una idea de el tiempo y esfuerzo que dedico a cada artículo que escribo. Vuelvo a reiterarme. Estamos hablando de esquí.

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    • Gracias!
  • #7
    Fecha comentario:
    08/03/2026 09:23
    #7
    Tienes razón estamos hablando de esquí, esquí-himalayismo sin oxígeno, por eso creo que salen a colacción esos grandes pioneros a los que se incorpora Bargiel. Y felicidades por el artículo que está muy bien realizado

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  • #8
    Fecha comentario:
    08/03/2026 09:44
    #8
    #6 Impresionante la gesta de este hombre, que reúne las mejores cualidades del esquiador-alpinista y del himalayista. En cuanto al artículo, está perfecto. No hay que dar mayor importancia a los comentarios de los "sabios" que siempre aparecen cuando se escribe sobre alpinismo, intentando desmostrar sus profundos conocimientos sin molestarse en leer lo que escriben otros.

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    • Gracias!
  • #9
    Fecha comentario:
    09/03/2026 09:55
    #9
    Que algo
    así se te ocurra en serio... es que se te va la olla. Que pretendas hacerlo en serio, una locura. Que lo hagas... ya no sé que decir. Esto es una barbaridad. Es casi imposible hacerlo. y si se hubiese planteado hace solo unos años, nadie lo hubiese creído.
    Estas cosas, empujan los límites, más allá de lo que cualquiera podría pensar, y resulta impresionante.
    Estar ahí en Otoño para subir, es ya de por sí, un reto muy grande.
    Le deseo que siga teniendo éxito y suerte, pero q no olvide que retos como éste, no se pueden hacer muchos en una vida, y seguir vivo.
    Gran report sin ninguna duda. :+:

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    • Gracias!
  • #10
    Fecha comentario:
    09/03/2026 20:19
    #10
    Buenas tardes gracias por el articulo y por tu tiempo. A mí no me cuadra que suba con un plumas muy fino , cuando los sherpas suben más abrigados? Algo no cuentan, el mérito lo tiene ser el primero en bajar desde la cima. Pero algo no cuenta, gracias y buenas hiellas

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    • Gracias!
  • #11
    Fecha comentario:
    09/03/2026 22:43
    #11
    #10 Dudas de la gesta?. No te crees lo que hizo? Si, la verdad, no va muy abrigado, pero lo achaco que no haría mucho frío ese día.
    Las imágenes de la cima del Everest son claras, ahí están, es una montaña muy reconocida.
    IA?? Tengo curiosidad que piensas, que dudas tienes.
    Un saludo.

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    • Gracias!
  • #12
    Fecha comentario:
    10/03/2026 07:08
    #12
    Buenos días , no dudo de que esté en la cima, dudo de lo poco abrigado que va siempre, un europeo dudo que tenga más aguante al frío que un lugareño, y a 8000 m , algo no cuenta red bull , y es el primero en bajar de la cima con los esquís puestos,

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    • Gracias!
  • #13
    Fecha comentario:
    10/03/2026 09:46
    #13
    #12 llevará un chaleco y otrad prendas calefactables!!).
    Y no es coña...
    Yo no le daría más vueltas al tema, será un deportista duro y con buen aguante al frío.
    Que crees que no nos cuenta??

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    • Gracias!
  • #14
    Fecha comentario:
    10/03/2026 09:47
    #14
    #12 llevará un chaleco y otras prendas calefactables!!).
    Y no es coña...
    Yo no le daría más vueltas al tema, será un deportista duro y con buen aguante al frío.
    Que crees que no nos cuentan??

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    • Gracias!
  • #15
    Fecha comentario:
    10/03/2026 11:10
    #15
    Que alguien le sube todo le da te caliente , pastillitas para andar en altura , vamos que si no están los lugareños con el ,se muere, por muy duro que sea. Red bull te lo tiene que poner bucólico pastoril , la realidad será otra , pero en esta vida los que ponen la pasta , son los que deciden , y bajar lo a bajado que es a lo que Iván ! Buenas huellas

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    • Gracias!

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