Pepe Peinado no fundó Nevasport para cambiar el sector, ni siquiera para crear un medio de referencia. Lo hizo por curiosidad, por aprendizaje, y por amor al esquí.
Sin embargo, 25 años después, su proyecto se ha convertido en el punto de encuentro de miles de personas que sienten la montaña y la nieve como parte de su vida. Profesor de esquí, autodidacta digital, inconformista, y profundamente humano, Pepe ha construido algo que no se puede medir en visitas o cifras: una auténtica familia.
En 2026 Nevasport cumplirá 25 años… ¿Cómo surgió este proyecto y cómo fueron sus inicios?
25 años se cumplen el 1 de noviembre de 2026. Recuerdo que lancé la web y no entraba nadie, aquello fue desesperante durante semanas.
El proyecto surgió producto de mi interés por conocer este mundo de la web que se abría a todos a finales de siglo pasado ya con la banda ancha extendiéndose en los domicilios y con la primera crisis de las .com recién acabada.
Yo era por entonces un profesor de esquí retirado (y desengañado). Por las noches y en mis ratos libres comencé a aprender PHP y MySQL. Utilicé el esquí como un proyecto en el que practicar con bases de datos web, nunca pensé que aquello se convertiría en lo que es hoy.
Si pudieras volver atrás, ¿qué cambiarías, o realizarías de manera diferente?
Pues a nivel técnico, pasamos muy malos ratos por mi amateurismo en temas de hosting y servidores, habría externalizado esa gestión antes.
A nivel humano, también podría haber gestionado mejor algunas situaciones en la comunidad y con el equipo.
¿Qué te ha aportado Nevasport?
Nevasport me ha aportado todo, un lugar donde me siento parte de algo más grande, de una familia de esquiadores, he conocido a gente que hoy son la red sobre la que se basa mi vida, tanto en lo laboral como en lo personal. Ha sido un verdadero regalo. Soy un hombre afortunado gracias a Nevasport.

Pepe Peinado y Carolo.
¿Y qué es lo que más te enorgullece de lo que ha logrado Nevasport?
Hemos colocado al esquiador, al consumidor de nieve, en el centro del sector. Le hemos permitido estar más informado y comunicado, con más capacidad para elegir.
Le hemos quitado mucha caspa y mucho ego al esquí. Hemos construido un esquiador que disfruta y socializa sin complejos de su actividad favorita.
Hemos cambiado el concepto de lo que es un buen esquiador, ahora el mejor esquiador es el que mejor lo pasa y el que más comparte. Lo demás es realmente secundario.
¿Con qué barreras has tenido que lidiar?
El esquí es un sector pequeño y cerrado y, en ocasiones, muy clasista. No veníamos de ninguna estirpe de renombre y nadie nos ha hecho caso hasta que la gente, nuestros visitantes, nuestra comunidad, nuestro foro, nos han colocado delante. Nos ha costado mucho ser reconocidos por nuestro trabajo.
Nevasport ha crecido hasta convertirse en la comunidad de esquí más importante de habla hispana. ¿A qué crees que se debe ese éxito?
Pues hemos aparecido en el momento adecuado, hemos trabajado más que nadie, nos hemos mantenido pequeños, con mucha ilusión, con un buen equipo, hemos escuchado a nuestros usuarios, y hemos tenido mucha suerte. No hay más.

Ponencia en el Senado, 2006.
Desde tu punto de vista, ¿cómo ha cambiado el mundo de la nieve en todos estos años?
El esquí ha dejado de ser un deporte exclusivo para convertirse en un deporte accesible para la clase media. Para mí, ese ha sido el mayor de los cambios de las últimas décadas.
Esto ha permitido llevar el esquí a mucha gente aunque también ha deteriorado la calidad de la experiencia, que solía ser más íntima, exclusiva y familiar, más “montañera”.
¿Qué tendencias crees que están marcando el desarrollo del sector?
Las estaciones de esquí están pasando a ser centros de ocio generalistas. El esquí está cada vez más arrinconado con la obsesión por la diversificación, si a esto le unimos la percepción que tienen algunos colectivos sobre la decadencia de nuestro sector con el cambio climático y el impacto del turismo de nieve en el medio ambiente, pues tenemos muchos retos a los que enfrentarnos como esquiadores.

Sierra Nevada, 2012.
¿Cómo ves el futuro de las estaciones de esquí en España?
Pues con cierta incertidumbre, como hablamos antes. El clima, la optimización de los recursos y la opinión pública complican las cosas. Afortunadamente el esquí es un sector muy resiliente, acostumbrado a sufrir y con un aficionado muy apasionado, necesitamos un par de tempordas con buenas nevadas.
Si pudieras mejorar algo en la industria del esquí española, ¿qué sería?
Las estaciones se están convirtiendo en centros de ocio sin personalidad y necesitan recuperar ese ambiente del siglo pasado donde los visitantes y los trabajadores conviven en la estación y se retroalimentan en todos los sentidos. Es importante que la estación recupere esa sensación acogedora, familiar, montañera, con población local interactuando con los turistas. Las estaciones de esquí deben ser pueblos de montaña.

Candanchú, 1995.
Una anécdota que no olvidarás jamás.
Liderando a un grupo de usuarios del foro en una bajada con antorchas, me salí de pista por equivocación y casi acabamos todos despeñados por un barranco. Menudo susto, ¡y menudas risas!
¿Qué estación de esquí española te emociona especialmente, y por qué?
Cerler. Primera quedada y última quedada pre pandemia.
¿Cuál es tu après ski ideal?
La mejor experiencia de après ski que he tenido jamás ha sido en la Sierra de Béjar, en un local llamado la Osera (creo que ya no existe). Un bar cochambroso, en mitad del pueblo, con botellines de cerveza a 1 € y un montón de nevasportianos disfrutando de la compañía. Porque esto del esquí y del après ski va de compartir, nada más y nada menos.

Sierra Nevada, 2009.
Mirando hacia delante, ¿qué nuevos proyectos o ideas tienes?
Mis planes de futuro son esquiar más con los foreros de Nevasport y compartir más bajadas y cervezas con ellos, con eso ya soy feliz.
¿Con qué sueña Pepe Peinado?
Con esquí, a todas horas. No es un tópico, es real, por alguna razón cada noche sueño que estoy en una estación de esquí, subiendo en un telecabina, perdiendo un bastón, encontrando acceso a una pista que nunca ha existido en Sierra Nevada, dando saltos enormes en las pistas en los que vuelo durante un buen rato. A veces son sueños, a veces pesadillas, pero cada noche sueño con el esquí.

Sierra Nevada, 1978. Pepe es el único que lleva los esquís puestos.
