El centro invernal La Parva busca transformar la experiencia de sus usuarios mediante la instalación de un telecabina a un costo de US$4 millones. El proyecto, impulsado por el operador estadounidense Mountain Capital Partners, fue ingresado ante el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) dado que La Parva se encuentra dentro del Santuario de la Naturaleza Yerba Loca
¿En qué consiste el proyecto?
La propuesta técnica contempla una red de telecabinas cerradas con capacidad para ocho pasajeros, diseñadas para soportar las condiciones extremas de la alta cordillera, incluyendo fuertes vientos y bajas temperaturas. La idea es optimizar el flujo de personas, reduciendo los tiempos de traslado en los momentos de mayor afluencia, uniendo dos puntos neurálgicos dentro del dominio esquiable.
Conectividad: Una línea de 1.440 metros unirá el sector de Parva Chica con el área conocida como "3100".
Despliegue técnico: Se levantarán 14 torres metálicas con bases de hormigón armado, apoyadas por dos estaciones terminales de 15 X 30 metros cada una. Estas estaciones integrarán plataformas de embarque, salas eléctricas y áreas de mantenimiento.
Usuarios: El sistema no solo está pensado para esquiadores, sino también para el traslado eficiente de peatones y personal operativo. El telecabina disminuirá ostensiblemente los tiempos de traslado.
El proyecto se emplaza dentro del Santuario de la Naturaleza Yerba Loca, lo que ha llevado a la empresa a ingresar una "consulta de pertinencia" al SEA. El argumento central de La Parva es que esta intervención no implica una expansión masiva del centro de esquí, sino que se trata de una mejora puntual y necesaria en sectores que ya cuentan con un uso intensivo e histórico para actividades invernales. Con este trámite, la compañía busca que la autoridad determine si el proyecto requiere una evaluación ambiental completa o si puede avanzar bajo este formato de consulta, dado que se mantiene dentro de los límites operativos ya existentes.
Al estar en un área protegida, el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) debe verificar bajo la ley N°19.300 si esta obra requiere un proceso de evaluación riguroso o puede tramitarse solo con consulta de pertinencia.
La Parva argumenta que la construcción no afectará zonas vírgenes, ya que se concentrará en áreas que históricamente han sido utilizadas para el deporte y el turismo invernal. La intención es clara: evitar cualquier intervención en sectores ambientalmente sensibles fuera de su actual dominio operativo.

La Parva tendrá su primer telecabina, foto ilustrativa
Un detalle que la autoridad mirará con lupa es la presencia de "vegas de montaña" cerca del trazado. Estos ecosistemas son de alta fragilidad y podrían convertirse en el principal foco de atención durante la revisión técnica, obligando a la empresa a demostrar que su operación no pondrá en riesgo este patrimonio natural.
La Parva, que opera desde 1962, no tiene Resolución de Calificación Ambiental, pues inició su funcionamiento muchos años antes de que se creara el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. Por esto el centro tramita sus mejoras e inversiones mediante "consultas de pertinencia” .
El operador estadounidense busca posicionar a Chile en el circuito global de ski, apuntando especialmente a turistas de Brasil, Argentina y Norteamérica.



