Llevaba tiempo sin escribir porque tenía la sensación de no tener ya gran cosa que decir, pero unas conversaciones en los foros me animan a aparecer de nuevo. El título del artículo surge de vuelta de los Alpes en la furgo del compañero Nes, que dice con agudeza justo lo que se lee: una cosa es la técnica de base y otra la básica.
Resumiendo, la de base es esa que contiene los movimientos clave que hacemos al esquiar, ejecutada pausada y ordenadamente. Es el tronco, digamos, del que nacen el resto de las técnicas. La básica es parecida, es hija suya, pero está adaptada a las personas que todavía no saben esquiar. Puede parecer una división semántica caprichosa, pero va a resultar útil para lo que queremos explicar.
En el foro decía que hay que tener cuidado con los vídeos didácticos en los que aparecen corredores o gente de mucho nivel, incluso cuando muestran ejercicios de técnica de base. La razón es sencilla como ya he explicado en media docena de artículos: unos buscan el control en entornos abiertos, las pistas, y otros buscan la velocidad en un entorno cerrado, los trazados de competición. Por tanto, aunque los gestos puedan ser similares, el momento en el que se aplican y los resultados son distintos, lo que suele confundir, y bastante, no solo a aficionados, sino también a los que nos dedicamos a enseñar.
Y aquí viene la aclaración. La técnica básica, de control, enseñada a los principiantes, es conservadora. Tiene rangos de movimiento vertical mayores para que “se vea” y es, por así decir, más tosca. Como explico en los artículos que enlazo, buscando el control, la presión suele aumentar paulatinamente desde la mitad hasta el fina de la curva, es decir, hasta que la persona se siente segura. Por el contrario, la técnica de base puede ser conservadora o deportiva. Enseñando control puedo también hacer una cuña con presión al final de la curva, o puedo enseñarla con presión temprana al inicio del giro. Dejarla así que corra a partir del vértice, acelerando, si ese es el objetivo que persigo para que, por ejemplo, un atleta entienda una geometría de arco concreta. Si somos observadores, veremos infinidad de videos de corredores haciendo cuñas, virajes fundamentales y paralelos básicos despacito, pero dejando que el esquí deslice y corra relativamente en la fase final de la curva. Es justo lo contrario de lo que buscaría un principiante.
Tengamos cuidado, en fin, al elegir videos para aprender a esquiar porque, también, a veces los entrenadores y profesores olvidan que enseñan esquí de control, conservador, o lo contrario, y emplean una técnica de base impecable, totalmente correcta, pero no adaptada a los objetivos de alumnos principiantes o intermedios. Buscas control, presión al final, buscas dinamismo, presión temprana. Seguramente, la amplitud del movimiento que hemos citado u otros gestos como el clavado de bastón o el uso del esquí interior, por ejemplo, también cambiarán levemente para coordinarse con esos fines.
Como apostilla, y sin estar completamente seguro de lo que digo, creo que esta confusión es una de las razones de esa, seguramente bienintencionada, pero completamente anticientífica distinción entre carga y presión que se ha enseñado en España durante años. Son magnitudes relacionadas, ya que la presión es la carga dividida por la superficie, pero en esquí se ha intentado convencer de que son términos distintos e incluso técnicas diferentes. Creo, sencillamente, tras tres décadas intentando que alguien me explique esa diferencia de manera racional y no subjetiva, que sus inventores, llevados por sus sensaciones personales, querían distinguir entre curvas conservadoras y deportivas sin más, entre si percibían la presión que generaban al inicio o al final de la curva. Puede ser, todavía no me he enterado, y me temo que me retiraré del esquí sin saberlo, probablemente porque el cabezón sea yo, juas, juas.
Y esto es todo por hoy. Al margen de la anotación final, que es prescindible, espero que este articulo (y los que enlazo) sirva a mis lectores para afinar sus objetivos cuando busquen videos en internet.
¡Buenas huellas!
Carolo, febrero de 2026
