Hace años que las denominadas botas de freeride -o all mountain- están consolidadas como la mejor opción para el esquí fuera de pista. Tres son las principales particularidades que las definen: las suelas preparadas para caminar, el desbloqueo de la caña y los inserts compatibles con fijaciones de travesía. Estas características, junto con un peso inferior al de las botas alpinas convencionales, permiten efectuar ascensos con pieles en busca de las mejores bajadas.
Son botas muy equilibradas y funcionales, con un buen compromiso entre prestaciones y comodidad. Una excelente opción para la mayoría de esquiadores, incluso si hacemos un uso preferentemente pistero. Sin embargo, para los que buscan el máximo rendimiento en los descensos o en el park, su transmisión no es la misma que con una bota de competición.
Para los que quieren esquiar fuera-pista con la precisión de un corredor de esquí alpino, Atomic ha desarrollado la Remedy 130.
Aymar Navarro
El mejor freerider que ha tenido nuestro país no necesita presentación. Su historia con la Remedy es muy interesante, ya que ha estado involucrado en su creación y desarrollo.
“Los atletas de Atomic competíamos en el Freeride World Tour con la Redster de alpino, que cada uno se adaptaba un poco a su gusto. En mi caso, le modificaba las suelas, le ponía un strap más progresivo y alguna cosa más. La marca vio lo que hacíamos y nos propusieron desarrollar una bota específica, a partir del modelo de competición alpina.
Por un lado, planteamos la necesidad de tener una suela que nos diera seguridad en la montaña, caminando sobre nieve o rocas o al asomarnos para inspeccionar una línea. Por otro lado, pedimos una respuesta más progresiva. No más blanda, sino menos seca en su reacción, algo que se agradece en la recepción de saltos y baches.

La Remedy tiene una transmisión en curva que no te puede dar una bota de freeride convencional. Para esquiar fuerte es ‘la bota’. Tiene lo que le faltaba a la Redster para ser una auténtica bota de freeride, conservando la precisión que sólo te da una bota de competición”.
Freeride de alto rendimiento
La Remedy es, básicamente, una bota de competición alpina adaptada a las necesidades del fuera-pista y el freeski. Está diseñada a partir de la nueva Redster TX, una bota race de bajo volumen y horma estrecha (96 mm), con la que comparte la sólida y firme carcasa de flex 130, la arquitectura de cuatro ganchos y el poderoso strap Professional Dual, de 55 mm de anchura y doble cincha.
No dispone de mecanismo de desbloqueo: la caña se fija mediante tornillos en la parte posterior, lo que proporciona la máxima transmisión en los apoyos. Viene de origen con un tornillo y se le puede añadir otro, que sube la dureza a 140 y le da más reactividad. Asimismo, la inclinación de la caña se puede cambiar de 16º a 18º.
Axel Dedieu
Este joven rider aranés (18 años) es una de las promesas del freeride hispano. Esta temporada consiguió un top 10 en el mundial junior de freeride de Kappl (Austria) y ha participado en pruebas del Freeride World Qualifier.

“Hasta ahora competía con la Redster 130 de esquí alpino y tengo que decir que las Remedy son mucho más adecuadas para freeride. La suela GripWalk aporta mucha comodidad cuando tenemos que movernos sin esquís. Por otro lado, se nota que tiene mucha mejor absorción en la recepción de los saltos.
En cuanto a dureza, aguanta muchísimo, tanto como la Redster. Es una bota de GS adaptada para hacer freeride”.
Los cambios respecto de la Redster están, por un lado, en las suelas GripWalk, de goma y con un taqueado que ofrece mucho más agarre. La otra gran diferencia está en el interior, en la plantilla sobre la que se apoya el botín. Mientras que la de la Redster es rígida, la plantilla ShockStopper de la Remedy está fabricada con un material absorbente que amortigua las irregularidades del terreno y los impactos en las recepciones de los saltos.
También el botín Competition Elite tiene un punto más de confort que el World Cup Elite de la Redster.
Aitor Lukas
Aitor es entrenador de freeski en el Club Esquí Val d’Aran. Practica freeride y también freestyle, disciplina en la que compitió durante años, de manera que su opinión sobre la Remedy va más allá del fuera-pista.
“Es mi bota de diario, la uso para todo: pista, freeride y park. Lo que más noto es, sobre todo, su capacidad de absorción en las recepciones de los saltos. Por otro lado, es muy precisa y a lo mínimo que aprietas, reacciona. Es algo que echaba de menos en otros modelos, una transmisión más directa. Muchas botas de freestyle son anchas y blandas; la Remedy aguanta mejor, el pie va más sujeto y en las planchadas te permite controlar mejor la posición. En este sentido también me gusta mucho su strap, que recoge muy bien la pierna. Respecto de la Redster de alpino tiene un punto menos de agresividad, se nota sobre todo si recepcionas un poco retrasado, que no te tira de la tibia”.
Evidentemente, la falta de desbloqueo en la caña y la ausencia de inserts para fijación pin acota la Remedy a los descensos. Pero es que, como hemos dicho, se trata de una bota de competición específica para freeride y park.
La Remedy ha tenido tan buena acogida que desde Atomic nos han avanzado que, para la próxima temporada se amplía la gama con una versión de flex 110 y una junior, de dureza 90.
