
Esquiador: Wilson Castet
Fotos: Edu Álvaro
Nivel: Iniciación / ✔ Medio / ✔ Experto
A menudo, el primer descenso del día viene acompañado de ansia e impaciencia por empezar a hacer virajes. Pero debemos hacer las cosas bien. Hay que afrontar la primera bajada de manera segura y correcta, ya que condiciona el resto de la jornada.
Es muy importante realizar un calentamiento que nos active físicamente, pero más importante si cabe, sensorialmente, ayudando a adaptarnos de manera paulatina al material, a la pendiente, al estado de la nieve, a la creciente velocidad e inclinación y a la transición gradual de la toma de cantos.
Os proponemos una bajada de calentamiento, divertida y continua, utilizando los cinco elementos básicos del esquí: la cuña -descenso directo y giros-, el viraje fundamental, el paralelo elemental y el paralelo perfeccionado. Una forma diferente y original de activarnos sin tener la sensación de que el tiempo en pistas se nos escapa…
Sin apenas darnos cuenta, estaremos activos y preparados para la acción.
Descenso directo en cuña
Después de ajustar las botas y de cerciorarnos que todo está en su sitio, nos colocaremos en cuña directa. Es recomendable que la pendiente sea suave y regular, para conseguir un reparto de presión de 50%-50% en ambas piernas antes de iniciar el chequeo sensorial:

- La planta del pie: buscaremos un apoyo uniforme en toda ella.
- Las tibias: deben apoyarse en la caña de la bota, pero sin excesiva presión para no perder centralidad.
- A continuación, buscaremos la triple flexión -tobillos, rodillas, cadera-, cerciorándonos de que la resultante mantiene el reparto de presión en la planta del pie.
- Luego nos fijaremos en la pelvis: debe de estar perfectamente alineada y en retroversión.
- Sólo nos quedará colocar y alinear simétricos los brazos y buscar profundidad con la mirada.
Estamos listos para el siguiente elemento.
Giros en cuña
Una vez bien colocados sobre nuestros esquís, empezaremos a realizar giros en cuña. Independientemente del nivel que tengamos, mi consejo es que realicemos el ejercicio mediante la denominada cuña forma 2, buscando presión mediante la extensión de la pierna exterior a la vez que lanzamos la pelvis al interior de la curva. De esta manera, nuestro esquí interior se mantendrá más plano y el canto del esquí exterior entrará con buen ángulo en la nieve, proyectándonos lateralmente. Encontraremos así una transferencia mucho más directa con el paralelo perfeccionado (o carving).

Todavía estamos con los dos cantos interiores, lo cual facilita entender el reparto de presiones entre uno y otro pie y sus variaciones en cada una de las partes del giro.
Dediquemos el tiempo necesario para ejecutar los giros correctamente, antes de ir a por paralelo en el siguiente elemento: el viraje fundamental, del cual Dani Maza os habló detalladamente en un anterior artículo.
Viraje fundamental
Nuestra siguiente estación es el viraje fundamental, un elemento utilizado desde la iniciación hasta el nivel experto. El viraje fundamental ayuda enormemente a diferenciar la entrada en curva -que realizaremos en cuña-, de la fase de conducción -en la que buscaremos la tendencia natural del esquí a reunirse al paralelo-.

En la fase de desencadenamiento (el inicio del viraje) nos podemos centrar en aspectos como la orientación, dando protagonismo a la mirada, dirigiéndola al lugar hacia el que nos desplazamos, y a la extensión de la pierna exterior buscando presión, ángulo de canteo y dirección del esquí exterior.
En la fase de conducción buscaremos una flexión progresiva, que nos focalice en el reparto de presión en la planta del pie.
Hay que ejecutarlo todo de forma muy gradual y con una posición correcta.
Paralelo elemental
Vamos a por el cuarto elemento de nuestra bajada de calentamiento: el paralelo elemental. El principal cambio está en su desencadenamiento, pues sustituimos la entrada del giro en cuña por una entrada en paralelo.
Un matiz importante en la progresión técnica, ya que en la fase inicial de cualquier viraje se dan las acciones técnicamente más complejas.

En el cambio de un viraje a otro pasaremos por una fase de desequilibrio hacia la pendiente, fundamental para ejecutar correctamente la entrada en curva; hemos sustituido la cuña, más simple, por el paralelo, alcanzando el siguiente nivel de dificultad.
Es el momento de introducir el clavado de bastón, recordando siempre hacerlo en el momento de máxima flexión para no ir tarde coordinativamente.
En el paralelo elemental los virajes serán muy progresivos, buscando una transferencia directa que nos llevará de forma ordenada al siguiente y definitivo nivel: el viraje paralelo perfeccionado.
Paralelo perfeccionado
Nuestra ansiedad baja y la adrenalina sube. El viraje conducido sobre los cantos es el estadio al que todo esquiador quiere llegar, para mostrar nuestra mejor versión. Es importante que sigamos siendo progresivos, no dar el máximo hasta el final de la bajada.

Busquemos velocidad poco a poco, trabajando la inclinación y angulación de forma paulatina. No olvidemos que es la primera bajada del día, nuestro particular calentamiento físico y técnico. No debemos descuidar un buen trabajo de curva, buscando arcos cerrados que hagan que saquemos el máximo de nosotros mismos.
MI CONSEJO
Esta propuesta pretende dar conciencia de la importancia del calentamiento. Y hacerlo de forma amena y divertida, sin tener la sensación de perder una bajada.
Tómate esta parte de tu día como la más importante. Nos activa a muchos niveles y te ayudará a evitar lesiones.
Realiza todos los elementos a partir de una buena posición, esquiando tranquilamente, priorizando la ejecución correcta. Un inicio en mala posición hará que arrastres el error hasta el final…
¡Feliz día a todos!

