
Fotos/vídeo: Gorka Martínez
Con la colaboración de Copos Skicenter y Atomic
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Cada vez son más los esquiadores conscientes de la importancia de mantener las suelas y los cantos en buen estado. El comportamiento de un esquí bien puesto a punto no tiene nada que ver con la errática e insegura respuesta de otro con la base deteriorada. Con el uso, los cantos pierden agarre y la suela se estropea, por lo que se hace necesario un repaso que los devuelva a su estado original. Y el mejor acabado se obtiene con una máquina robotizada, cuyos rodillos de mineral y discos cerámicos consiguen un resultado que alcanza la excelencia.

La firma austríaca Wintersteiger, líder mundial en máquinas de mantenimiento de esquís, ha dado un paso más, desarrollando una innovadora tecnología que permite aplicar diferentes ángulos a lo largo del canto.
V-Edge, cantos con ángulos variables
Los cantos de los esquís se afilan con total precisión a unos ángulos muy concretos, que aseguran el mejor agarre y maniobrabilidad. En la alta competición la puesta a punto se lleva al extremo de emplear ángulos variables, especialmente en los largos esquís de las disciplinas de velocidad. Es decir, el ángulo es más agudo en la zona del patín (para asegurar el agarre) y más abierto en los extremos (con lo que se mejora la maniobrabilidad). Un trabajo que sólo especialistas muy cualificados han sido capaces de hacer… hasta ahora.
El V-Edge acerca esta tecnología a todos los esquiadores, desde el debutante hasta el profesional, mediante un proceso robotizado que asegura un estándar de precisión absoluto. Aunque es posible programar una configuración personalizada, Wintersteiger ofrece tres opciones por defecto con las que se cubren la práctica totalidad de las necesidades de cualquier esquiador.
El acabado Comfort es el que tiene los ángulos más abiertos, mientras que el Race es el más agresivo. En un término medio está el acabado Sport. En los tres casos el afilado varía entre la espátula, el patín y la cola, tanto en sus ángulos como en la longitud de cada tramo.
Para todos los esquiadores
A finales de la temporada pasada llevamos a cabo un test del V-Edge con la colaboración de Copos Skicenter del valle de Arán, cuyo taller dispone de una revolucionaria Wintersteiger Jupiter con esta tecnología. Para la prueba, Atomic nos cedió cuatro unidades idénticas del nuevo Redster X9S Revoshock S, un excelente esquí de gama alta, que preparamos con cada una de las tres configuraciones del V-Edge, más uno con acabado convencional, de ángulos constantes.
Una vez más, la pista Dera Reina, en Beret, fue el escenario donde nuestros probadores evaluaron la respuesta de los cuatro esquís.
Respecto del acabado de cantos con ángulo constante, en todos los casos el V-Edge mejora significativamente la facilidad de manejo y el control. Donde más se nota es en la transición entre virajes; el esquí es más tolerante y el inicio de curva requiere menos esfuerzo técnico, sin que ello implique una pérdida de efectividad. Con el acabado convencional, el canto actúa siempre en su totalidad, lo que requiere una mayor atención en el inicio y en el final de la conducción.
El acabado Comfort es tremendamente permisivo, el esquí es muy fácil de controlar y de pivotar. El agarre es algo inferior al que tenemos con los otros acabados, pero es correcto y fiable en todo momento. Sin duda supone una gran ayuda para los esquiadores de nivel bajo y medio.
El acabado Sport está en el punto de equilibrio. El esquí ofrece un óptimo compromiso, con un excelente agarre y una tolerancia en el manejo que no tenemos con un canto de ángulo constante. Una opción idónea para la mayoría de esquiadores.
Por último, el acabado Race es claramente el más prestacional. No obstante, muestra una doble cara: si lo esquiamos a ritmo medio, su permisividad es sorprendente, apta incluso para esquiadores de niveles medios. Pero si aumentamos la intensidad y buscamos la conducción, su agarre es máximo y el esquí desliza sobre los cantos con total precisión. El nivel de exigencia aumenta, pero también el de eficacia, manteniendo igualmente esa importante mejoría que el V-Edge aporta en el momento de finalizar una curva e iniciar la siguiente.
Un grado más de perfección
La preparación de un esquí con V-Edge es tan sencilla como con cualquier otra máquina. Una vez que el técnico ha configurado los parámetros, el proceso se lleva a cabo de manera completamente automatizada. De hecho, si el esquí tiene colocada la etiqueta con su código QR, bastará identificarlo con el lector para que se le aplique el acabado correspondiente: Comfort, Sport o Race.
¿Vale la pena la preparación V-Edge? Sin duda. Supone un grado más de perfección al ya de por sí excelente acabado que ofrecen en la actualidad las máquinas robotizadas.
Puedes consultar los talleres Wintersteiger en España en este enlace.
