
Fotos: colortriggerphotograpy
Con la colaboración de Eri Sakamoto y del Gimnasio de Naut Aran de Gessa
El esquí alpino es un deporte exigente. Demanda un cuerpo ágil y preparado para afrontar los desafíos que encontraremos en la montaña. La flexibilidad y la movilidad son pilares fundamentales para mejorar el rendimiento, prevenir lesiones y prolongar nuestra vida deportiva útil.
Un programa de estiramientos específico, adaptado a las exigencias del esquí, aumenta la amplitud de movimiento de las articulaciones, mejora la propiocepción y reduce la tensión muscular.
En definitiva, los estiramientos son una inversión en salud y bienestar que todo esquiador debería considerar.
¿Por qué hay que estirar?
Más allá de la fuerza muscular, la flexibilidad y la movilidad juegan un papel crucial en el rendimiento y la longevidad de los esquiadores.
Mejora del rendimiento
- Mayor amplitud de movimiento: al aumentar la flexibilidad, podemos movernos de manera más amplia y con una mayor fluidez, mejorando nuestra técnica y control.
- Reducción de la fatiga muscular: músculos más elásticos se fatigan menos, permitiendo disfrutar de jornadas más largas en la nieve.
- Aumento de la potencia: una buena movilidad articular, así como una musculatura que se mueva de manera más fluida, permite generar más fuerza y con mayor rango de movimiento.
Prevención de lesiones
- Reducción del riesgo de esguinces y distensiones: músculos y tendones flexibles son menos propensos a sufrir lesiones por sobrecarga.
- Mejora de la propiocepción: un mayor conocimiento de la posición del cuerpo en el espacio reduce el riesgo de caídas y torceduras.
- Protección de las articulaciones: una buena movilidad articular distribuye mejor las fuerzas, disminuyendo el desgaste y el riesgo de artrosis.
Alarga la vida útil del esquiador
- Prevención de lesiones crónicas: al prevenir lesiones agudas y reducir el desgaste articular, podremos disfrutar del esquí durante más tiempo.
- Mejor calidad de vida: una adecuada movilidad y flexibilidad son fundamentales para mantener una buena calidad de vida más allá del esquí.
Cuándo y cómo estirar
La eficacia de los estiramientos y la movilidad depende en gran medida de cuándo y cómo los incorporemos a nuestra rutina.
Antes de esquiar
- Calentamiento dinámico: antes de iniciar la jornada, es fundamental realizar un calentamiento dinámico. Lo veremos en artículos futuros. Consiste en efectuar movimientos suaves y controlados, que preparan los músculos y articulaciones para el esfuerzo físico. Incluye rotaciones de cabeza, brazos, tronco y piernas, así como algunos ejercicios de activación muscular como sentadillas ligeras y zancadas.
- Estiramientos suaves: algunos estiramientos pueden ser beneficiosos antes de esquiar, pero deben ser suaves; hay que evitar los estiramientos estáticos prolongados, ya que pueden disminuir la fuerza muscular temporalmente.
Después de esquiar
- Estiramientos estáticos: una vez finalizada la actividad física, es el momento ideal para realizar estiramientos estáticos. Mantén cada estiramiento durante 40-50 segundos, sintiendo una tensión suave pero no dolorosa. Céntrate en los músculos que más has trabajado, como cuádriceps, isquiotibiales, gemelos, aductores y espalda.
¿Con qué frecuencia debo realizar estos ejercicios?
- Idealmente todos los días: te aconsejamos que incorpores una rutina de estiramientos y movilidad a tu vida diaria, incluso en los días que no esquías.
- Antes y después de cada jornada en la nieve: como hemos comentado, realiza un calentamiento dinámico antes de esquiar y añade una pequeña sesión de movilidad y estiramientos estáticos después.
En el siguiente artículo os plantearemos ejercicios concretos de estiramientos para después de esquiar.

