Si hago números, este año he corrido 7,5 días por cada jornada que he pisado la nieve. Y la cifra me choca. Me paso media vida creando contenido de esquí, hablando de material, tengo la casa llena de esquís, botas, mochilas, bastones, pero la realidad de mi calendario me dice otra cosa. ¿Sigo siendo esquiador? ¿O soy un corredor que se pone tablas cuatro fines de semana al año?
Lo que nació como la típica excusa de "mantener la forma" durante el verano se me ha ido completamente de las manos. Llevo tres maratones, un puñado de medias que ya ni cuento, y la mirada puesta en mi primera carrera de trail running en Asturias. Y ojo, lo digo sin épica: soy un auténtico matao en esto. Subo despacio porque el motor da para lo que da, y bajo con el freno de mano puesto por miedo a despeñarme por los caminos.
Creo que esa necesidad de entender qué leches hago acumulando tantos kilómetros a pie, es la que me ha llevado a adentrarme en el tema de la carrera por montaña.
El disfrute que me llevo de un día de travesía es muy similar al que tengo cuando hago una ruta de trail. Con el tiempo me di cuenta de que la diversión está no solo en la bajada esquiando por nieve perfecta, si no en completar la actividad sano y salvo, midiendo las fuerzas en subida y quizás alargando la bajada un poquito más de lo necesario para sacar alguna foto, o disfrutar el paisaje. Saboreando el momento.
Ahí entra el Picu Pienzu, una montaña de 1162m que está a menos de 5Km en línea recta del mar y que corona la Sierra del Sueve. Por cierto, es una cumbre esquiable algunos inviernos, como bien pudo documentar Alberto de Nevanorte.
Llevo viendo esa montaña toda la vida, y aunque ya había subido alguna vez, nunca lo había hecho desde Colunga, saliendo de la puerta de casa. Unos 1500m de desnivel total en solo 21Km de ida y vuelta.
La excusa era probarme físicamente y estrenar las zapatillas que voy a usar en la próxima carrera. M+ Store me envió sus nuevas zapatillas Vercors para largas distancias, Me resulta gracioso ir vestido de Rossignol de arriba a abajo, pero en verano. Estar totalmente fuera de mi elemento me dió algo de claridad. Lo mío no es el running, o el esquí ni siquiera el esquí de travesía, creo que lo que me gusta de verdad son las montañas.
Bueno, las montañas y hacer vídeos, que por supuesto, es algo a lo que no renuncio. Sé de sobra que mis vídeos que no son de esquí tienen un alcance ridículo, pero me sigue gustando documentar mis "hazañas" para el futuro. En este caso, me vino bien la excusa para probar un pequeño dron de DJI, el Neo2, que da unos resultados impresionantes para lo fácil que es de usar, no necesita mando, ni móvil ni nada.
Así que respondiendo a la pregunta inicial... sí, creo que sigo siendo Esquiador. Pero creo que también soy Montañero.
Como siempre, os dejo el vídeo que ha provocado toda esta reflexión y una pregunta. ¿Vosotros, qué sois?
