La Molina y Masella son dos estaciones de esquí tamaño medio (grande para cualquier esquiador de la zona Centro) de 71 y 74Km respectivamente. Ambas tienen su cota máxima en la Tosa d'Alp a 2500m y el dominio conjunto se denomina Alp2500, que con sus 145Km de pistas pasa a ser un destino enorme que podríar rivalizar perfectamente con otros clásicos del Pirineo como Formigal, Baqueira o Grandvalira.
Además, el valle de la Cerdanya es uno de esos paisajes únicos que no ves habitualmente en Pirineos. La amplitud del valle separando dos hileras de montaña te hace sentir en una trinchera natural con pueblos auténticos, en los que se respira ambiente de esquí.
¿Alp2500 no está en los Alpes?
Empecemos por el nombre: Alp 2500. Por mucho que la cota alta sea la Tosa d'Alp y el pueblo se llame Alp, bautizar el dominio así es, cuanto menos, confuso para el que viene de fuera. Es una de estas cosas de marketing que cualquiera señalaría como primer problema, pero para alguien local puede pasar desapercibido. Y no, si alguien tiene alguna duda, Alp2500 no tiene nada que ver con Los Alpes.
Esta primera decisión ya te da una pista de que aquí las cosas se miran con un prisma particular.
En Andorra y Aragón lo tienen más claro
La Molina y Masella parece que nunca han superado su particular "Guerra Fría". En teoría de juegos existe el Dilema del Prisionero: si ambos colaboran, todos ganan; si uno traiciona al otro buscando su beneficio propio, al final ambos acaban perdiendo. Pues bien, aquí parece que han elegido la segunda opción.
Mirad a Grandvalira, curiosamente se fundó después de Alp2500, en 2003. Todos sabemos que hay tensiones internas fuertes entre los sectores de Pas - Grau Roig y Soldeu - El Tarter, pero entendieron hace mucho que la unión les coloca como uno de los grandes dominios del mundo. Separarse sería un suicidio comercial.
En el Pirineo Aragonés tenemos a Astún y Candanchú con su 100K, que normalmente colaboran para promocionar el dominio entero, a pesar de no estar unidos más que por un autobús y un forfait común, al menos a fecha de 2026. Veremos si la unión por telecabina mejora sus números.
Cuando me pidieron colaborar con ellos y les planteé el reto de conocer ambas estaciones en un finde y esquiar 100Km entre las dos, les pareció una idea genial.
En Alp2500 nunca he tenido sensación de que quieran promocionar el dominio unido.
Una anécdota que ilustra el problema
Para que veáis el nivel de absurdo: en una colaboración pasada con una de las dos estaciones (no diré cuál), me pidieron explícitamente que no sacara en el vídeo la pista "Dos Estaciones".
Se trata de una pista que sale de la Tosa y que es, precisamente, una zona compartida. Una de las pistas con mejores vistas y mejor nieve querían que no saliese. Es como si quisieran borrar la existencia de la otra del mapa. Nivel de madurez: preescolar.
El "impuesto" de los 9 euros
Y claro, esta falta de sintonía la acaba pagando el de siempre: el cliente. En nuestra última mini kedada, compramos forfaits de Alp 2500 en La Pía (Masella), incluso para el esquí nocturno. Estuvimos disfrutando sin colas de las primeras bajadas, buena nieve, día soleado, todo perfecto, o eso creíamos. Al cruzar a La Molina e ir a hacer la primera subida: los tornos no se abren.
Un poco rebotados nos acercamos a atención al cliente de La Molina y resulta que no nos habían dado el forfait para Alp2500, solo el de Masella. Es un error humano, puede pasar, y todos nos equivocamos alguna vez. Nosotros tampoco nos dimos cuenta, pagamos 3 forfaits juntos, con nocturno, 2 con seguro, 1 sin él... Sin conocer el precio habitual y con las ganas de esquiar pues no nos paramos a analizar el ticket de compra.
Pero claro, cuando uno ya se enfada es cuando la respuesta de atención al cliente es tirar balones fuera. "Es un error de Masella, búscate la vida. Si queréis podéis comprar el forfait completo de La Molina". Claro, te quedas un poco a cuadros. Puedo entender que no puedan "añadir" el suplemento a la tarjeta, o darme una tarjeta nueva, pero es que ni siquiera tienen una opción de volver con un bus por carretera.
Tras perder una hora de esquí, nos enviaron a las oficinas, la única solución que nos dieron para volver a Masella fue pagar un forfait de retorno de 9 euros para el telecabina. Y claro, tras hacer 600Km sólo para un fin de semana, tampoco te vas a amargar el día entero por algo así, ni perder tiempo extra reclamando, al final acabas pagando el extra y te olvidas.
El esquí lo arregla todo
Es fácil olvidarse de todo cuando ambas estaciones han tenido una de sus mejores temporadas. Prácticamente todo abierto y una calidad excepcional de nieve desde primera hora hasta la noche. Porque sí, no iba a ir hasta Masella y privarme del esquí nocturno. Hay que reconocer que la iluminación de pistas es de las mejores que he podido probar, con luz potente que incluso con una máscara de Categoría 1 (para niebla) permite ver perfectamente.
Es difícil describir la sensación de esquiar esa nieve recién pisada de primera hora de la tarde. Sí, todos hemos esquiado unas ruffles perfectas, pero a esta hora es diferente. Es una alfombra lisa, pero más blandita y con más agarre, lo que la hace más lenta y permite esquiar de forma diferente, más agresiva. Tenéis que probarlo.
En Masella iluminan 13 pistas que suman hasta 10Km de pistas, por lo que la sensación de poder alternar itinerarios y hacer un par de horas de esquí extra antes de cenar es una pasada. Además, al estar la zona de Après-Ski en el Pla hace que cuando llegas a coger la silla siempre escuches la música y te vengas un poco arriba para la siguiente bajada. Aunque no seas nada fiestero, como me pasa a mí.
Por parte de La Molina, creo que lo más destacable es lo bien que pisan y preparan la nieve. Pudimos disfrutar de la pista Barcelona, la negra más larga de España con más de 4Km de longitud y 850m de desnivel. La típica pista larga que no se acaba nunca y que va alternando muros exigentes con zonas más asequibles pero con un trazado que altera poco la montaña y está llena de giros y curvas que la hacen muy disfrutona.
Al final, te vas de la Cerdanya con una sensación agridulce. Por un lado, te llevas el subidón de haber pisteado a fuego y de haber disfrutado de un nocturno que es, posiblemente, el mejor del Pirineo. Por otro, te vas con el regusto amargo de saber que has perdido unas horas de esquí, simplemente porque dos empresas que comparten montaña no se hablan.
Alp 2500 me recuerda a esos matrimonios de las sitcom, que no se soportan pero viven bajo el mismo techo por los hijos (nosotros, los esquiadores).

