Yo no soy un montañero experimentado, más bien me considero un esquiador aventurero.
A mí me gusta esquiar con mucha nieve, frío que mantenga bien la nieve y un cielo azul radiante.
Pero no siempre se dan esas condiciones.
He leído cientos de historias sobre la importancia de darse la vuelta a tiempo y tristemente también he leído demasiadas noticias de personas que se desorientan y se pierden en la montaña.
Y aún así, hoy entiendo un poco mejor por qué pasan estas cosas.
Hace unos días me encontraba en la cima de Hermana Menor en la Sierra de Guadarrama con una ventisca importante, -15ºC de sensación térmica y visibilidad de unos 5-10 metros por momentos.
El plan era seguir subiendo hasta Peñalara, unos 150m más de altura y poco más de 2km de distancia. 20 minutos a lo sumo.
Y me costó abortar la misión.
Tengo que reconocer que noté ese "orgullo" de subir con condiciones difíciles solo por decir que lo había hecho.
Es absurdo. No tiene ningún mérito e incluso otra gente más preparada que yo hizo cima ese día. No es ningún logro, ni dan ninguna medalla.
Pero por suerte, yo no lo vi claro (literalmente). Pensé en lo estúpido que me sentiría si acababa en una más de esas noticias de montañeros perdidos y atendidos por emergencias.
Me puse a recoger el material y prepararme para el descenso por el camino de subida.
Y cuando ya estaba con los esquís puestos, volví a sentir esa punzada de orgullo en el cuello.
Estaba en frente de una canal que ya había bajado otras veces.
Parecía que había más visibilidad por momentos. Podría enlazar al menos 2 giros en la parte que podía ver.
Estuve más de 1 minuto parado intentando ver a través de la niebla y pensando que siempre podría bajar porteando el material entre piornos y piedras si la cosa se ponía complicada.
Volví a pensar en las noticias.
Y decidí bajar por donde había venido.
Al llegar al coche pensé que perfectamente podía haberla liado dos veces el mismo día si hubiera hecho caso a mi orgullo, a la experiencia de conocer la zona, a mis capacidades físicas y a la posibilidad de grabar y poder documentar mi "hazaña".
Creo que elegí bien.
------
Sé que este report es un poco diferente a mis habituales. Ese esquema telegráfico se asemeja un poco a cómo mi cabeza funciona en la montaña. Voy subiendo y de vez en cuando pienso en cosas, pero otros ratos largos no pienso en nada. Si voy subiendo, me centro en el entorno y en hacer las cosas bien. Si voy bajando, pensando en todos los posibles peligros y problemas que pueden surgir sin despistarme de lo importante. Disfrutar.
Aquí tenéis el vídeo, que no tiene tanta profundidad como lo escrito. Estas reflexiones me surgen después, cuando ya he editado el vídeo y lo veo pensando en como me sentí ese día.
