Era la última ronda, del último día, del camp de freestyle que organiza Freexki cada verano. Mucho cansancio acumulado y el momento perfecto para cerrar con un buen recuerdo. Se me ocurrió que podíamos hacer el clásico salto en grupo, todos muy juntitos y sin hacer ningún truco, ni nada arriesgado, como mucho saludar a una cámara estática a mitad del vuelo.
De hecho, esa toma es justo el final del vídeo que os dejo aquí debajo.
Me parecía la forma perfecta de cerrar, y me di cuenta de que una propuesta divertida y tonta tenía una extraña recepción entre algunos de los asistentes. Algunos no entendían del todo la diversión de hacer una chorrada en grupo, de saltar a la vez por un salto. No se trataba de forzar a sacar el mejor truco, o el más vistoso, no, era simplemente hacer algo por diversión.
Y me he dado cuenta que este camp tiene unos profesores muy buenos, que te hacen progresar casi sin darte cuenta. De hecho en mi caso, a veces me proponen un truco que no he hecho, y me sale casi a la primera. Señal de que ven perfectamente que estoy preparado y que solo necesito un pequeño empujón.
Pero son tan buenos que para algunos asistentes todo se centra en progresar y sacar trucos o módulos nuevos y se olvida un poco la diversión. El freestyle tiene que ser divertido ante todo. De repente me di cuenta de que entre los debutantes, todos intentaban sacar su primer 180 pero nadie se molestaba en probar a hacer un spread eagle, un daffy o unos shiftys. Son trucos old school, fáciles y que no puntuarían en el freestyle moderno, pero divertidos.
Yo tengo muy claro que en el momento en el que deje de divertirme, dejaré de esquiar.
Igual que hacer una bajada en switch es desafiante, hacer una bajada en wedeln sin separar las rodillas ni un centímetro también. Y las dos para mí son divertidas. Está claro que el día que me pongo serio e intento sacar un truco nuevo (o sacar mejor puntuación en Carv) estoy concentrado. Pero sé que ese esfuerzo tiene recompensa y luego podré esquiar mejor y tirar trucos sin pensarlo y por pura diversión.
Creo que a veces tenemos miedo a compartir cosas por comparación. Yo no bajaré las mismas palas que Abel Moga, o haré los trucos de Henrik Harlaut, pero voy a celebrar y compartir cada truco nuevo que haga o cada giro en polvo pegando gritos de placer. Y lo pienso subir a las redes.
Porque creo que compartir con otros lo que te hace feliz siempre es positivo, ya sea con miles de followers, con tus amigos o con tu familia.
