Santi y yo
Estoy sentado frente a Santi, se queja de sus piernas cansadas, con una cerveza en las manos y el fuego de la chimenea calentando el salón.
Estoy sentado frente a Santi, se queja de sus piernas cansadas, con una cerveza en las manos y el fuego de la chimenea calentando el salón.
Reímos recordando los tiempos de trabajo en la estación de esquí, las aperturas a primera hora de la mañana de las pistas y los fuera pistas, los mensajes por la emisora a la caída de la tarde, señalando que ya nadie quedaba esquiando, y el final descenso para encontrarnos en la pequeña cabaña del valle a respirar el silencio del ajetreado fin de semana.
También nuestros semblantes se tornan serios cuando recordamos el grave accidente de una cría de apenas catorce años a la que tuvimos que sacar de un barranco con las heladas aguas casi cubriéndola, afortunadamente supimos después que nada grave ni secuelas importantes le quedaron, nos acordamos ya con la sonrisa puesta de nuevo de la avalancha provocada por nosotros, por cuestiones de trabajo y que acabo “cazándome” aunque sin peligro porque todo estaba “controlado”.
Santi y yo nos separamos un buen puñado de años, nuestros trabajos de guías nos llevaron por caminos y montañas diferentes, mientras yo permanecí en el valle, el busco trabajo y descensos en lugares alpinos, siempre mantuvimos contacto contándonos nuestras pequeñas historias de montaña, ahora hace un tiempo que ha regresado y hoy cenamos en casa quejándonos de todas las dolencias que ya nuestro malogrado cuerpo acumula con el paso de los años y hablando sin parar de los nuevos proyectos de futuro, esto nos hace particularmente gracia porque ambas motivaciones permanecen intactas en una lucha constante con nuestro cuerpo.
De hecho el acaba de descender una cara norte de mil metros de desnivel y 50º mantenidos y de ahí las quejas sobre sus piernas, pero hostias es que eres un bestia, su risa delata que algo me quiere proponer y mi cara le resuelve dudas, en estos momentos no quiero, puedo……… vale cuando crees que podemos ir, que no sea como lo que acabas de realizar eh!! Le espeto.
Y es que nuestras vidas aunque paralelas, en cierto modo son diferentes, Santi continua siendo el eterno solitario y mi situación es bien distinta, pero siempre guarda en la recamara los argumentos para convencerme de hacer alguna juntos.
Este fin de semana he trabajado duro, mucho fuera de pista, corredores, etc.
Ahora a descansar…….hasta mañana solo.
El salto
Gris
Montañas en invierno
Cielos
Café
Dos figuras
50º
El descanso

Paso entre rocas
Reímos recordando los tiempos de trabajo en la estación de esquí, las aperturas a primera hora de la mañana de las pistas y los fuera pistas, los mensajes por la emisora a la caída de la tarde, señalando que ya nadie quedaba esquiando, y el final descenso para encontrarnos en la pequeña cabaña del valle a respirar el silencio del ajetreado fin de semana.
También nuestros semblantes se tornan serios cuando recordamos el grave accidente de una cría de apenas catorce años a la que tuvimos que sacar de un barranco con las heladas aguas casi cubriéndola, afortunadamente supimos después que nada grave ni secuelas importantes le quedaron, nos acordamos ya con la sonrisa puesta de nuevo de la avalancha provocada por nosotros, por cuestiones de trabajo y que acabo “cazándome” aunque sin peligro porque todo estaba “controlado”.
Santi y yo nos separamos un buen puñado de años, nuestros trabajos de guías nos llevaron por caminos y montañas diferentes, mientras yo permanecí en el valle, el busco trabajo y descensos en lugares alpinos, siempre mantuvimos contacto contándonos nuestras pequeñas historias de montaña, ahora hace un tiempo que ha regresado y hoy cenamos en casa quejándonos de todas las dolencias que ya nuestro malogrado cuerpo acumula con el paso de los años y hablando sin parar de los nuevos proyectos de futuro, esto nos hace particularmente gracia porque ambas motivaciones permanecen intactas en una lucha constante con nuestro cuerpo.
De hecho el acaba de descender una cara norte de mil metros de desnivel y 50º mantenidos y de ahí las quejas sobre sus piernas, pero hostias es que eres un bestia, su risa delata que algo me quiere proponer y mi cara le resuelve dudas, en estos momentos no quiero, puedo……… vale cuando crees que podemos ir, que no sea como lo que acabas de realizar eh!! Le espeto.
Y es que nuestras vidas aunque paralelas, en cierto modo son diferentes, Santi continua siendo el eterno solitario y mi situación es bien distinta, pero siempre guarda en la recamara los argumentos para convencerme de hacer alguna juntos.
Este fin de semana he trabajado duro, mucho fuera de pista, corredores, etc.
Ahora a descansar…….hasta mañana solo.
El salto
Gris
Montañas en invierno
Cielos
Café
Dos figuras
50º
El descanso

Paso entre rocas
8 Comentarios Escribe tu comentario
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Cosas de la montaña...
Un abrazo desde Madrid. -
bonita historia
saludos
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historias de la historia
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Una preciosa historia
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es una historia preciosa
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poético
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gracias
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COMENTARIOS
- 1.- Como siempre Ricardo unas fotos con much ...
- 2.- #13 Thanks
... - 3.- Gracias a todas/os, he pasado un inviern ...
- 4.- Ricardo, da gusto leer tus reportajes y ...
- 5.- Gracias por compartir esos momentos...ma ...
- 6.- Gracias a ti Ricardo por deleitarnos co ...
- 7.- Que guapo el valle blanco en todo su exp ...
- 8.- Lo bello siempre emociona. Me quito e ...
- 9.- Grande papá
... - 10.- Sublime como siempre
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