Caballero, las botas...

Caballero, las botas...

El Barón Ashler  El Barón Ashler » Varios, Remonteros, Amabilidad, Clientes » Publicado el 7/1/2009
-Caballero, lleva vd. las botas sueltas. -Lo sé, gracias, arriba me las aprieto. (...)





-Caballero, lleva vd. las botas sueltas...

-Lo sé, gracias, arriba me las aprieto.


Esta intrascendente conversación tuvo lugar el pasado domingo en la base del TK Pinilla, con uno de los remonteros que allí estaban. Es la segunda vez que me ocurre con esa misma persona. ¿Que por qué saco a colación esto? Pues porque lamentablemente en La Pini estas deferencias han brillado por su ausencia durante demasiado tiempo, y creo de justicia hacer público que algo está cambiando para bien. Caras largas, malos modos... en definitiva, desprecio hacia el cliente, tienen visos de pertenecer pronto al saco del pasado. La verdad es que aún sigo dando un respingo cuando oigo "¡Buenos días!" al pasar los tornos, pero ¡bendito respingo!. Y también creo de justicia agradecer, al menos como padre, que ralenticen un poco las sillas para que los peques (que también son clientes) puedan acceder a ellas con mayor comodidad.

Personalmente -como supongo que a todo el mundo- me gusta que me traten bien; pero procuro aplicarme el cuento y tratar bien a quienes me atienden; me explico: pisteros, remonteros, taquilleros... son trabajadores, no siervos. Y esta es una relación bilateral, sinalagmática (me encanta el palabro «sinalagmática», da categoría ), y no es en absoluto de recibo considerar que «yo pago, yo abuso», o «para eso cobran», como lamentablemente opina más de uno. Una sonrisa abre más puertas que cualquier llave. Además es gratis.

Seguro que saltan voces replicando "pues a mí el otro día..." tratando de echar por tierra mis argumentos: de todo hay en la viña del Señor, no cabe duda, pero algo está cambiando; savia nueva que tiene ganas de trabajar, de mejorar... Y efectivamente queda muuuuucho camino por recorrer, pero como el movimiento se demuestra andando, el primer paso -aunque sea pequeño- ya se ha dado y creo que merece nuestro aplauso y nuestro reconocimiento.

Desconozco el nombre del remontero en cuestión, pero quien debe saberlo ya está al corriente. Se lo hice saber hace unos días, cuando tuve la oportunidad de charlar con él, porque creo de justicia poner en conocimiento del jefe las actitudes positivas y satisfactorias de los trabajadores; no sólo de quejas debería vivir el cliente. Quiero a La Pinilla, y deseo fervientemente que cada día sea mejor. La nieve, por desgracia, escapa en gran medida a nuestro control; por ello se hace casi más importante reforzar el «valor añadido» que puede ofrecer la estación frente a su competencia directa a través del trabajo y la mejora en el trato con el cliente. Todos los empleados son relaciones públicas, y la imagen de una empresa es tan buena como la que da el peor de sus empleados.


Ashler.


(Parece mentira lo que puede dar de sí un par de botas desabrochadas...)