Cinco Lobitos

<B>Cinco Lobitos</B>

torpe  torpe » Varios » Publicado el 16/10/2007
Los deditos de los diminutos tienen una tendencia natural a quedarse helados a la mínima, y unas manos congeladas pueden llevar al traste lo que se consideraba una magnífica jornada en la nieve. Para solucionar este problema es imprescindible comprarles unos buenos guantes (o manoplas)





Los deditos de los diminutos tienen una tendencia natural a quedarse helados a la mínima, y unas manos congeladas pueden llevar al traste lo que se consideraba una magnífica jornada en la nieve. Para solucionar este problema es imprescindible comprarles unos buenos guantes (o manoplas).
Parece ser que una de las opiniones generalizadas, es que con las manoplas se llevan las manos más calentitas que con los guantes, pero yo que he usado las dos modalidades reconozco que cada niño es un mundo y va más cómodo con unos o con otros. Niños que con los guantes tenían frío, no les pasaba con las manoplas y al revés.

Aquí cada persona tendrá una opinión sobre que es lo mejor para los niños más pequeños, pero cuando son muy pequeños el problema mayor de los guantes es meter cada dedo en su cubículo correspondiente. Lo que en casa, en los ensayos, salía la mar de bien, en las pistas, mientras nevaba de manera descontrolada, se empezaba a convertir en una misión imposible.
Al final optamos por comprar unos guantes que van abiertos por la parte superior de la mano y que ayudan bastante a que el proceso “mete cada dedo en su sitio” se simplifique bastante.


Las manoplas evitan ese problema ya que solo te tienes que preocuparte de dos aberturas: la del gordo y la de todos los demás.
Cuando hace mucho frío, por precaución, siempre solemos llevar una especie de calentadores de gel que funcionan muy bien para que sus deditos vuelvan a estar calientes, pero de todas maneras llevar en el bolsillo unos pequeños guantes de forro polar o de seda para ponérselos debajo de los otros, nunca esta de más.
Hay unos guantes (y también manoplas) que tienen una especie de válvula por donde al soplar introduces aire caliente en la mano. Yo los he utilizado para mi y reconozco que no me han servido de nada y que de la mano caliente “nanai”. Pero sin embargo los pequeñajos están encantados con ellos, no se si es que les calientan de verdad, o es que el efecto placebo ya funciona desde edades muy tempranas.


Si queremos que los guantes les duren un poco, es inevitable que los “aseguremos”. Hay algunos que llevan una especie de goma elástica que va sujeta a la muñeca, pero mi experiencia es que en vez de un día duraron dos, pero se perdieron igualmente.
La manera más efectiva es coser un cordón de guante a guante bastante largo y luego pasarlo por dentro de la cazadora. De esta manera aunque se quiten los guantes, les quedaran colgando pero no los perderán, a no ser que se descosa el cordón.


Otra opción es grapar los guantes a la cazadora, pero es bastante incomodo para ponerlo, y además las grapas raspan.
Y un consejo, de guantes llevaros unos cuantos por que por mas que los ajustéis o que se los metáis por la goma del mono o de la cazadora siempre terminaran llenos de nieve, mojados, y con la consiguiente heladera de manos.