Islas Lofoten: esquí en los fiordos
Unas montañas blancas y brillantes, que surgen de un profundo mar azul que un día quiso tragárselas. Una naturaleza solitaria y agreste, que tras dormir durante la noche polar amanece resplandeciente para ofrecernos nieve polvo hasta la misma orilla de sus fiordos. Esto son las islas Lofoten en invierno.

Mientras las altas temperaturas de abril aniquilaban la nieve de nuestras montañas, la península escandinava seguía disfrutando de unas excelentes condiciones invernales. Y en estas condiciones hemos vuelto a visitar Noruega, un destino mucho más próximo y atractivo de lo que imaginamos. Esta vez hemos cruzado el círculo polar ártico para llegar a las Islas Lofoten. Aquí os mostramos un avance del artículo sobre estas montañas del próximo número de nuestra revista.

Situado frente a la costa del norte de Noruega, un poco más allá del Círculo Polar Ártico, este archipiélago está constituido por una cadena montañosa de aspecto muy alpino, que alcanza los 1146 metros de altitud sobre el nivel del mar (nunca mejor dicho) del pico Higravtindan. Se encuentra conectado a la península escandinava por una serpenteante carretera jalonada de puentes y túneles pero el modo habitual de llegar allí es volando hasta su ciudad más importante: Svolvaerd.

Svolvaerd es una pequeña ciudad marinera dedicada a la pesca y al turismo. Su pescado es exquisito y os recomendamos que visitéis alguna de sus típicas tabernas marineras y probéis el bacalao fresco, o el arenque cuyos secaderos salpican el puerto. Además ofrecen una gran variedad de productos del mar, incluida la carne de ballena (que cada cual decida si debe o no probarla). El turismo es otro de los sectores fundamentales de estas islas, pero no sólo el de nieve. Actividades como el kayak de mar, la bici de montaña, la escalada o el trekking son otros de los muchos atractivos de este archipiélago. Tiene un pequeño remonte para esquiar, el único en Lofoten.


Pero, indiscutiblemente, lo que hace de Lofoten un lugar especial es el esquí de montaña en su más pura esencia. Las montañas que surgen de este mar son agrestes, alpinas, blancas y brillantes, con estrechos corredores o amplias y fáciles laderas. Nos sorprendieron sus paredes de roca forradas de cencellada y hielo, que hacen volar la imaginación y en las que quizás alguien, algún día, consiga trazar una soberbia línea. También podemos recrearnos en travesías que atravesando las montañas nos llevarán desde la orilla de un fiordo hasta la de otro.


Tenemos dos formas de movernos por las islas: hospedados en tierra y moviéndonos en coche; o alojándonos en un barco que nos llevará de un fiordo a otro (un boat-trip). Esta segunda opción es sin duda la más interesante (y cara) y nos llevará a rincones poco frecuentados y salvajes, pudiendo dejarnos en un sitio y recogiéndonos al final del día en otro diferente. También podemos combinar la estancia en tierra con alguna jornada de barco que nos lleve a algún fiordo al que no se llega por carretera. Los hoteles son escasos y caros y la opción de alquilar una cabaña puede salirnos a cuenta si vamos en grupo.

Nosotros nos hospedamos en Kavelbag, un pequeño pueblo de pescadores, tranquilo pero con buen ambiente joven y muchas actividades culturales. Allí coincidimos con el “Lofoten Freeride” que se ha celebrado al comienzo de la primavera (www.lofotenfreeride.no), en el que se dieron cita la mayoría de las figuras nacionales de esta disciplina. Unos días con gran ambiente de fiesta y esquí. En este lugar encontramos algunas cabañas de pescadores que nos alquilarán a buen precio. Desde aquí y gracias al coche de nuestro guía Mike Bromberg (www.mikebromberg.com) pudimos desplazarnos a las zonas elegidas.

La primera zona que visitamos parte del pueblo de Laupstad en donde dejamos el coche a la misma orilla del fiordo. Tras atravesar un pequeño bosque de raquíticos abedules, ascendimos, siempre con el fiordo de fondo, hasta el pico Savinden de 700 m de altitud. El descenso con la nieve polvo salpicándonos la cara y el mar azul enmarcando la pendiente, ha sido uno de esos momentos inolvidables de esquí que uno recuerda para siempre. Tras el éxtasis, vuelta a subir, esta vez al vecino pico de Kvittinden de 696 m. Este segundo descenso fue sosegando nuestras ansias de nieve polvo y pudimos saborear, aún más si cabe, este entorno tan espectacular.





Desde las mismas calles de Svolvaerd salimos con los esquís puestos hacia el pico Blatinden de 621 m. Esta excursión es muy frecuentada por los habitantes locales que cuando terminan su jornada laboral, se lanzan monte arriba. Esta naturaleza dura y salvaje ha modelado a sus habitantes y los ha hecho fuertes y austeros. Gentes poco derrochadoras, muy apegadas a la naturaleza y muy respetuosas con el medio. No tienen remontes de esquí y no los quieren. Prefieren ese esquí auténtico en el que un buen descenso pone la guinda a una ascensión esforzada. Para ellos, la conservación de su naturaleza y sus montañas está por encima de todo.

La cordillera de las Islas Lofoten es lo primero que se encuentran los vientos y las borrascas que proceden del Atlántico norte. Estas montañas son azotadas con violencia por los fuertes vientos cargados de humedad del océano, y trasforman muy rápidamente las condiciones de la nieve. Cuando visitas estas islas debes tener presente que es normal quedarte encerrado en el hotel durante estos días de mal tiempo. Nosotros, cumpliendo con las estadísticas, capeamos el temporal leyendo y visitando los bares del pueblo y menos mal que el festival que acompañaba al “Lofoten Freeride” daba gran ambiente al lugar.

Aunque con peor nieve, la última jornada nos concedió unos paisajes espectaculares gracias a las cambiantes luces de un tiempo en el que a ratos llovía, a ratos nevaba y a ratos salía es sol. Saliendo hacia el oeste de Kavelbag, remontamos junto a unos lagos espectaculares hasta el pico Smatindan de 662 m. La nieve húmeda dio paso cerca de la cima a unas placas de nieve dura que nos obligó a descalzarnos los esquís en mi caso, y la splitboard en el caso de Javi, para poder alcanzar la cima. Con el azul de los fiordos a nuestros pies, tanto por una vertiente como por la otra, comenzamos este último descenso tratando de impregnarnos con todos los elementos de este paisaje de nieve y mar, que a nuestros cerebros desarrollados en la Meseta Castellana tanto nos han impresionado.




Montañas, mar, nieve y sol. Esta combinación de elementos hace de las Lofoten uno de esos lugares imprescindibles para los amantes del esquí y la montaña. ¡No dejéis de ir!
Texto y Fotos (salvo mención expresa): Luis Pantoja

ADVERTENCIA: los deportes de nieve entrañan riesgos, la montaña es un entorno cambiante y a veces peligroso. Paraísos de Nieve advierte de la necesidad de practicar estos deportes con experiencia sobrada, conocimientos técnicos, material adecuado, técnica suficiente y acompañados de guías UIAGM o monitores de esquí/snowboard titulados.

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14 Comentarios Escribe tu comentario
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la envidia que me habéis dado sólo es comparable a las ganas que tengo de ir para allá
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Que hay que hacer para ir con vosotros........ vaya envidia...
Preciosas imagenes -
Pfff, increíble. Hacer esto en Junio no tiene perdón...
Gracias por compartirlo, Luis! -
Hola "Dandomiedo"
El reportaje lo hicieron en marzo o abril y se ha publicado hoy. Si encima lo hacen ahora, voy y le meto con la muleta al tío Luis
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...Y a Javi el surfero, of course
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Si, fue a mediados de abril, pero seguro que si vas ahora, todavía haces unas cuantas buenas bajadas. Kike, ya sabes que hay que ir ahorrando para el marzo que viene. ¡Tenemos que ir!
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Muy bueno como siempre!!!, en que fechas fuisteis??.un saludoo
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Joder la de nieve que tiene haber por alli en esos meses!
Y los palones que se ven son bastante majos
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Hola Quique, ya me imaginaba que no sería en estas fechas, pero colgarlo ahora con estos calores...
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Yo voy a Noruega a mediados de Agosto, tenemos intención de ir a Stryn, y llegaremos sobre el 20 o así, no se si la estación estará abierta para esas fechas, pero si que me gustaría esquiar por allí si se puede.
Impresionante report. -
Qué impresionantez!
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Luis, Quique: avisarme cuando vayais, porque ¡si hay que ir, se va!... (y es que el tema tiene una pinta ssstupenda)
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brutal
Vaya paisajes y vaya pedazo de fotos.
Un privilegio poder disfrutarlo
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noruega muy bonito pero muy caro, no esta muy lejos pero es un pais carisimo
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