
Paraisos de Nieve - El Blog

Javier Jiménez » Reportajes, esqui, alpes, tignes, verano, glaciar » Publicado el 29/8/2010
No se me ha ocurrido mejor forma de combatir el calor del verano que ir a esquiar a un glaciar. He podido disfrutar de unos días de nieve en el glaciar de Tignes, estación muy conocida en la temporada de invierno y que también en verano abre sus puertas para dejarnos esquiar en su parte más elevada.

Esquiar allí en verano no está nada mal, y con ganas, se le puede sacar mucho partido a la estación que se encuentra al norte de los Alpes franceses (entre 2100 – 3456 m. de altitud). El dominio esquiable no es muy grande (20 Km. de pistas) y las condiciones de la nieve no son las mejores del año, pero…. es nieve. La mejor manera de exprimirla al máximo es hacer algún curso o entrenar: pasando palos, en el snowpark o en el circuito de fondo. Además no viene nada mal seguir entrenado para no perder la forma ni la técnica.
La ventaja de ir en estas fechas es que” aseguras” el buen tiempo, no te topas con mucha gente en los remontes, estás a una temperatura muy agradable y puedes combinar el esquí con otras actividades. Además es temporada baja y se agradece tener que pagar un poco menos.

Al glaciar se accede mediante un tren subterráneo que tarda 7 minutos. Atraviesa la montaña desde el pueblo y te deja a pie de pistas. A primera hora, la nieve suele estar bastante dura, sobretodo en la parte superior. Debido al calor transforma rápido y a partir de las 11:00 tienes nieve papa por todos lados. Se nota mucho la diferencia de nieve de la parte superior a la inferior del glaciar, esto es una ventaja ya que puedes ir desplazando a buscar la nieve buena por la estación y una desventaja si te toca bajar por alguna razón imprevista.

Las pistas abren a las 7:15, con el primer “metro”, y cierran a la 1:00, debido a las condiciones de la nieve. Esto no supone mucho problema, ya que después de esquiar, Tignes ofrece muchas opciones para no aburrirte y si todavía te quedan fuerzas de la mañana de esquí, es casi obligatorio hacer alguna o varias de ellas. Hay montones de actividades, que gracias a una tarjeta que te dan con el alojamiento, puedes disfrutar gratis un determinado número de veces (depende de la duración de la estancia). Pero que por más que te empeñes en gastar todos los tickets, es muy difícil conseguirlo.

Puedes desde darte un paseo y disfrutar de la montaña de una forma tranquila, hasta hacer descenso en bici (el forfait incluye los remontes para el bikepark), pasando por entretenerte con camas elásticas, tiro con arco, saltos al lago, futbol playa, tenis, minigolf, canoas en el lago….etc.

El pueblo está dividido en dos zonas: Val Claret, que es de donde parte el tren hacia el glaciar y Le Lac, allí se encuentran gran parte de edificios y la mayoría de las instalaciones deportivas. El lago separa estas dos zonas, que quedan unidas por un autobús gratuito, aunque es recomendable darse el agradable paseo (10 minutos) que recorre parte del contorno del lago. Muchos de los edificios son como bunkers que chafan la belleza de valle. Se ve que se han puesto las pilas y los nuevos edificios, así como en el mobiliario urbano (vallas de madera, contenedores soterrados...) están mucho más acorde con el sitio donde se encuentran.

Sin lugar a dudas una estación muy entretenida en verano, pero que me ha dejado con ganas de ir a conocerla llena de nieve. A ver si llega pronto la nieve y podemos disfrutarla vestida de blanco.

Texto de Javi Jiménez (K2 Snowboarding).
