Estrenando la temporada en kvitfjell (Noruega)

Estrenando la temporada en kvitfjell (Noruega)

Quique R  Quique R » Reportajes revista, kvitfjell, Noruega, telemark » Publicado el 26/11/2009

Entre el 18 y el 22 de noviembre tuvimos la suerte de estrenar la temporada de esquí nada menos que en Kvitfjell, una de las estaciones más modernas de Noruega entre los cientos de pequeñas estaciones de este país escandinavo, cuna del esquí como deporte y donde éste, tanto nórdico como alpino junto a la vela, son los deportes nacionales.





Kvitfjell, que se pronuncia algo así como “cuitfel”, es una estación de última generación construida para los Juegos Olímpicos de Invierno de Lillehammer 94. Es un moderno centro invernal conectado con la capital, Oslo, por carretera (220 km.) y por un confortable y muy frecuente tren rápido que, en poco menos de dos horas, nos lleva desde el aeropuerto o desde el centro de Oslo hasta la base de los remontes, a unos 50 kilómetros al norte de Lillehammer

El telemark en Noruega se practica casi tanto como el alpino. La esquiadora Wenche Hammond nos acompañó en Kvitfjell. (FOTOS: E. Ribas).

Un sitio especialmente recomendable para comenzar o terminar la temporada para aquellos que no soportan esperar hasta diciembre o que no se resignan a acabar en marzo o abril. Kvitfjell está por encima del paralelo 60 y a pesar de estar a poca altitud (200 - 1032 m. sobre el nivel del mar) suele tener nieve abundante y fría desde noviembre hasta mayo todos los años.

Nada que ver con las estaciones peninsulares o alpinas, es pequeña si consideramos sus 30 kilómetros balizados, pero las pistas largas, anchas, variadas y excelentemente pisadas, sus fuera de pistas inmensos y el paisaje variado y desacostumbrado para los ibéricos, hace que sea un lugar que no nos cansará. Sólo la parte más alta está por encima del límite del bosque, el resto de los casi mil metros de desnivel discurre en un bosque inmenso de abetos, hayas y abedules y, desde media montaña, encontraremos cabañas y pequeñas granjas junto a las pistas o perdidas en mitad del bosque algo exclusivo del esquí en estas latitudes.

Mapa de pistas de Kvitfjell.

A través de las imágenes intentaremos contaros lo mejor posible cómo es Kvitfjell y su esquí, así como el viaje hasta Oslo, ciudad que bien merece un par de jornadas de visita para que unos días de esquí en Noruega resulten redondos.

En Kvitfjell nos alojamos en el hotel GudbrandsGard, a unos 700 m. de altitud en la zona media. Un alojamiento muy aconsejable...

...que ha cuidado la construcción tradicional con cubiertas de tierra y hierba.

Nuestro guía en Kvitfjell fue Nacho García.Un madrileño afincado en Noruega desde hace dos años y medio que es director de un centro de competición (www.skiracingcenter.com) y responsable de las competiciones y eventos en Kvitfjell, después de haberlo sido durante seis años en Canadá, donde también trabajo como ´musher` (trineo con perros)y realizó tareas científicas en Yelowknife("cosas veredes...").

Nacho nos enseñó la estación que cuenta con pistas anchas, largas (hasta 900 metros de desnivel), perfectamente pisadas y de relieve variado...

...con algunos rasantes en la Olímpica que son muy muy empinados...

...La luz y el paisaje de bosques que llegan hasta donde alcanza la vista y de montañas redondeadas, nos recuerda que estamos cerca del Círculo Polar Ártico...

...eso sí, cuando la visibilidad no es buena, con tan poca luz, hay que acordarse de llevar gafas de ventisca (googles) de esas amarillas que casi ya no se usan en nuestras latitudes. En la foto, en la cota superior a 1032 m.

Otra buena opción cuando se estropea el tiempo es hacer una parada en Koia, una cabaña del siglo XVI, traida desde el valle y reconstruida en este lugar junto a las pistas...

...una cabaña donde Lars, su dueño, nos atenderá a las mil maravillas y nos contará la leyenda de la casa con asesinatos y fantasma incluidos...

...Lars va y viene a su cabaña en este curioso coche oruga.

Esta foto fue sacada hacia las 2 de la tarde aunque parezca última hora. Lo cierto es que el el sol levanta poco por estas latitudes y la sensación de constante atardecer resulta extraña. Es el peaje de esquiar tan al norte, a cambio de nieve asegurada...

... Pero no hay que desanimarse, las pistas abren de 9 a 15,30 con luz natural y luego vuelven a abrir entre las 17,30 hasta las 20,30 con luz artificial. La noche, la niebla y los focos crean este ambiente donde no se sabe bien si quien esquía en la foto es Nacho o el fantasma de la casa de Lars...

...y entre bajada y bajada a ´pelar la pava` con Jannicke, esta guapa remontera que estaba un tanto aburrida con tan poco ´cliente`. La verdad es que en más de dos horas sólo esquiamos un grupo de cinco o seis chavales y nosotros dos.

Comienza un nuevo día y hoy, en vez de esquiar con Nacho lo hago con estos dos magníficos ´telemarkeros`...

...Wenche Hammond, a la izquierda y Rune Nerhagen me enseñaron los mejores sitios...

... a veces paseando algo, cosa muy cómoda con los esquís de telemark...

...hasta encontrar dónde ´darle caña`...

...y disfrutar con el estilo de Wenche...

...o con el de Rune, bastante más agresivo...

...Una gozada ver a los ´telemarkeros`en la cuna del telemark, entre bosques...

...o entre cabañas, donde también nos podemos alojar si no queremos hotel.

Disfrutamos mucho y nos reímos mucho, sobre todo cuando Wenche se pegó una buena rebozada...

... momento en que decidimos tomar un descanso y acercarnos a la cabaña Tyrí Hans, ...

... donde se puede comer (magnífica cocina local), cenar o incluso tomar una copa en un establo convertido en bar que hay junto al restaurante y donde su encargado, Knut, atiende a la ´parroquia` con mucha simpatía y verborrea...

...Un detalle curioso es que la mayoría de cabañas tienen una candela encendida, como estas en la puerta del Tiry Hans...

...y en los grupos de cabañas o edificios aislados, siempre hay pequeños campanarios que replican de vez en cuando. Era una costumbre para avisar en la niebla o en la noche dónde había un lugar habitado.

Tras el descanso, de nuevo a esquiar entre casas...

... y entre árboles.

Estos son los preciosos esquís que usan Wenche y Rune, fabricados en Estados Unidos con madera y prestaciones actuales pero decoración a la antigua.

Se acabó nuestra estancia en Kvitfjell. Muy temprano tomamos el tren en Lillehammer (al ser principio de temporada el tren no llegaba hasta la estación de esquí) con destino a Oslo...

...Un viaje para disfrutar del paisaje, como lo hicimos nosotros con este amanecer sobre el lago Mjosa, el más grande de Noruega.

Ya en Oslo nos sorprenderá la animación y la constante presencia de escultura, arte y diseño en la calles y, por supuesto, en los museos...

... diseño en los edificios como este de la Opera...

..y en cualquier rincón de la ciudad...

... que también tiene edificios más clásicos, como este del Ayuntamiento...

... Otra visita ineludible es el parque y museo de escultura al aire libre de Vigeland, en el centro de Oslo...

...Así como el nuevo trampolín Homenkollen Fyr, también en la ciudad,...

... justo en lo alto de la colina que domina el puerto y que es uno de los mejores barrios residenciales con esta vista sobre el fiordo donde está Oslo, que también tuvo el nombre de Kristianía. Nombre que el ´padre`del esquí moderno, Sondre Norheim, dio al viraje kristianía en honor a la ciudad, y que desarrolló después de haber ´descubierto` el viraje en telemark.

... Si queremos saber más de esquí y nieve, hay que visitar el Museo del Esquí, el museo Fram y el museo de los barcos Vikingos, donde encontraremos piezas tan curiosas como este trineo real. Otros lugares que hay que conocer en Oslo son: el museo Edward Münch, imprescindible para los amantes de la pintura y el museo de Historia Natural, aunque el simple paseo por las calles de Oslo ya es una gran experiencia en este hospitalaria y agradable ciudad ...

...con calles que recuerdan a Manhatan...

... y otras fachadas más ´europeas`, como esta vista del puerto deportivo.

Cómo y cuándo ir:Hay muchas agencias que venden el destino noruego, por citar alguna: Evolución Viajes (www.evolucionviajes.com). El precio aproximado: sobre 900-1000 euros una semana. Los hoteles son buenos, pero una posibilidad muy interesante es alquilar una cabaña para familias o grupos, están totalmente acondicionadas y son de lo más confortable. Esta opción permite sentirte en pleno bosque, aislado del mundo y con las pistas al lado para salir esquiando desde ´casa`. Temporada: desde primeros de noviembre hasta mayo, a partir de marzo hay días muy largos, en noviembre y diciembre algo menos de 7 horas de luz. Aunque hay pistas iluminadas. En Noruega hace bastante frío, sin llegar a los extremos de USA o Canadá, ropa adecuada y, muy importante, googles (gafas de máscara) con cristal amarillo potenciador de la luz, al menos entre noviembre y marzo.

Agradecimientos:a la Oficina de Turismo de Noruega y a ala estación de Kvitfjell por su hospitalidad. A Luca Bocci, Nacho García y Eskill Solberg por su atención y compañía. A Wenche Hammond y Rune Nerhagen por su demostración de telemark, a Lars y a Knut-Arne de las cabañas Koia y Tyri Hans por las estupendas cenas y su simpatía y, ¡cómo no!, al fantasma del asesino de la cabaña Koia por ser discreto y no hacer acto de presencia durante nuestra estancia.