¿Va a nevar este invierno?

¿Va a nevar este invierno?

Luis Pantoja  Luis Pantoja » Temas, nevadas, pirineo, sistema, central, meteo, prediccion, nivologia » Publicado el 22/10/2009

La nieve ha cubierto ya las cimas de nuestras montañas, incluso de forma abundante en algunas partes del Pirineo como nos muestra Ricardo Montoro con sus fotos de ayer, 21 de octubre. En el Sistema Central también han amanecido cubiertas de nieve las cimas más altas, aunque aquí será de forma efímera. Pero ¿nevará este invierno como lo hizo el pasado año?





Valle de Tena el 21 de octubre. Foto: Ricardo Montoro (http://ricardomontoro.blogspot.com/)

Somos muy propensos ha realizar predicciones. En las zonas rurales es normal hacer cábalas sobre el tiempo observando los acontecimientos naturales como la escasez o abundancia de abejas en los panales, o la llegada pronta o tardía de las palomas, o los calores de principios de agosto … En las ciudades no se tiene ese contacto con la naturaleza por lo que se habla de los ciclos de emisión de radiación del Sol, o las alteraciones en la corriente de El Niño, o la abundancia de nieve en el hemisferio sur...

La Bola en la Sierra de Guadarrama con las primeras nieves el día 21 de octubre. Foto: Luis Pantoja

Cada uno de nosotros tenemos nuestras propias teorías al respecto, pero ¿qué puede haber de verdad en estas previsiones? La predicción meteorológica se basa en dos tipos de modelos: el conceptual y el numérico.

- El modelo conceptual determina qué sucesos ocurrirán en el futuro si en el presente tenemos una determinada situación, en base a una amplia experiencia previa. Son modelos poco concretos y se refieren a fenómenos con una duración de horas (hasta unas 36 h.) y en una extensión limitada (hasta unos 200 km.). A modo de ejemplo: una tormenta es un fenómeno meteorológico breve e intenso, que viene acompañado de fuertes precipitaciones, vientos, descargas eléctricas, etc.

- El modelo numérico está basado en el empleo de complejos cálculos matemáticos en los que intervienen una gran cantidad de variables y que imitan situaciones reales para obtener una aproximación futura de lo que ocurrirá. Para ello, los servicios meteorológicos utilizan los ordenadores más potentes del mundo. Cuantas más variables se contemplen, más parecido será a la realidad. Se refieren a fenómenos que pueden durar varios días (hasta unos 9 días) y ocupar grandes extensiones (hasta 2000 km.). Por ejemplo: el ordenador prevé que una borrasca situada al oeste de Galicia atraviese la península situándose dentro de 2 días en el litoral mediterráneo.

Peña Telera desde Tramacastilla el 21 de octubre. Foto: Ricardo Montoro

Se han hecho grandes esfuerzos por parte de los servicios meteorológicos para mejorar dichos modelos, pero cuanto más lejano en el tiempo sea la predicción, más inexacta será. Los pronósticos a 24 o 48 horas suelen tener un índice de acierto muy alto, pero para los realizados a 3 ó 4 días la probabilidad de que se cumplan disminuye notablemente. Los pronósticos a más días son más generales y poco concretos, y su índice de acierto, bajo. Teniendo en cuenta que con la más avanzada tecnología, las previsiones incluso a 24 horas a veces fallan, ¿qué podemos esperar de las que se hacen a meses vista?

Desde Tramacastilla el 21 de octubre. Foto: Ricardo Montoro

Las previsiones climáticas con meses de antelación están basadas en modelos numéricos todavía más complejos, en los que las variables son tan difíciles de predecir como la radiación solar que recibiremos, las alteraciones en las corrientes oceánicas, etc. Sus conclusiones se refieren a grandes regiones terrestres y generalizando para un periodo de tiempo amplio, y aún así no siempre se cumplen dichas predicciones. Además, pequeñas variaciones en las situaciones previstas pueden desencadenar temporadas de nieve excelentes o nefastas. Por ejemplo: una borrasca que preveíamos iba a dejar en diciembre 50 cm. de nieve e iba a venir seguida de un frío anticiclón que la conservara en enero, ha dado paso ha una borrasca que se desliza ligeramente más al norte de la cordillera, con sólo 10 cm. de precipitación que se han derretido en enero al instalarse un anticiclón no tan frío. Lo que podría haber sido un buen comienzo de temporada, se ha convertido en todo lo contrario.

Enterrados en Astún la primavera pasada. Foto: Luis Pantoja

Dependemos de mínimas variaciones en tal cantidad de variables que ¿quién puede saber cuánta nieve caerá, por ejemplo en el Circo de Gredos durante el próximo enero? No obstante, aunque no nos podamos fiar demasiado de las predicciones, no sería inteligente desdeñar la sabiduría popular de años de experiencias, los avances tecnológicos en el campo de meteorología, los esfuerzos de multitud de científicos tras años de estudios, etc. Hay síntomas que debemos tener en cuenta:

- La temporada en el Hemisferio Sur ha sido buena, y muchas veces le siguen inviernos también buenos en el Hemisferio Norte.

- Los efectos de El Niño están afectando a algunos países sudamericanos, y parece que tienden a intensificarse.

- Estamos inmersos en un periodo de mínimo en el número relativo de Manchas Solares, lo que para algunos investigadores se traducirá en temperaturas más frías.

- El verano ha sido muy cálido y seco en la Península Ibérica, y los modelos climatológicos apuntan a un invierno en la misma línea.

Peleando con la nieve profunda en Peñalara el invierno pasado. Foto: Alberto

Resumiendo: todas las predicciones que estamos escuchando, no son más que eso, predicciones. Incluso las que tienen un mayor fundamento científico, pueden equivocarse. Y a pesar de la evidencia del Calentamiento Global, hay que ser optimistas frente a la ya inminente temporada que viene, y espero que se parezca a la pasada. Yo, ya estoy afilando los cantos.

Buceando en la nieve del Pirineo el invierno pasado. Foto: Luis Pantoja