
Paraisos de Nieve - El Blog

Quique R » Reportajes, Navacerrada, remontes, abandonados, peligros, artificiales » Publicado el 16/2/2009
La singular situación legal y administrativa de algunas estaciones invernales españolas puede hacer que algunas infraestructuras anticuadas, sin licencia de explotación, obsoletas o fuera de funcionamiento por la causa que sea, queden en estado de abandono, sin que el ciudadano pueda saber quién es el responsable de su negligente estado. Lo que sí es fácil de comprobar es que construcciones ruinosas, pilonas y cables abandonados y sin señalización son un atentado a la vista y un grave peligro para cualquiera que pase por ahí, más si lo hace sobre esquís o tabla.
La singular situación legal y administrativa de algunas estaciones invernales españolas puede hacer que algunas infraestructuras anticuadas, sin licencia de explotación, obsoletas o fuera de funcionamiento por la causa que sea, queden en estado de abandono, sin que el ciudadano pueda saber quién es el responsable de su negligente estado. Lo que sí es fácil de comprobar es que construcciones ruinosas, pilonas y cables abandonados y sin señalización son un atentado a la vista y un grave peligro para cualquiera que pase por ahí, más si lo hace sobre esquís o tabla.

El pasado 7 de febrero después del último temporal y con una considerable cantidad de nieve acumulada, estuvimos en las cercanías del Puerto de Navacerrada haciendo un poco de travesía y disfrutando de una nieve bastante buena aunque las condiciones de viento y visibilidad eran pésimas.

Precisamente, elegimos la vertiente norte de la Bola del Mundo, entre los tubos de Arroyo Frío y la Pala de Montañeros por su fácil acceso desde la carretera de Navacerrada a Cotos y porque, aunque haga muy malo, siempre se puede ascender hasta la estación superior del telesilla de Guarramillas y desde allí buscar algún descenso interesante por los tubos. Incluso, si el día es infernal, como lo fue esa mañana, siempre cabe la posibilidad de esquiar por la antigua pista de Montañeros ya que las pilonas abandonadas y algunas vallas para acumular nieve hacen que la orientación sea relativamente fácil.



Hace algunos meses un amigo me comentó que en las cercanías de Guarramillas había unos remontes abandonados cuyos cables combaban hasta tocar el suelo constituyendo un peligro para los esquiadores o snowboarders de travesía. En enero fotografié los cables y una pilona del antiguo telesquí de Arroyo Frío, viendo que era verdad lo que decía mi amigo. Pero en aquella ocasión y a pesar de la niebla, tanto la pilona como los cables eran más o menos visibles ya que algo oscuro sobre el fondo blanco de la nieve o la niebla puede reconocerse.



El 7 de febrero, todo lo que sobresalía de la nieve. árboles, rocas, pilonas, cables... estaba recubierto de una capa de cencellada y nieve de un palmo de espesor. Es decir, el camuflaje perfecto para que cualquier obstáculo no sea percibido si hay poca visibilidad representando un serio peligro, más aún si consideramos que cualquier fin de semana esta zona es de las más frecuentadas de la sierra segoviano-madrileña.

A lo mejor soy un poco torpe, pero lo cierto es que entre la niebla intenté buscar una de esas pilonas para sacarle una foto y, a duras penas, atisbé donde estaba, me dirigí a ella esquiando despacio y, de repente, noté un impacto entre el pecho y el cuello y, para mi sorpresa, pude comprobar que me había chocado contra el cable de un remonte abandonado. El incidente no pasó de la sorpresa y posterior caída, pero os aviso a todos de estos ´peligros artificiales` en esta zona de Gadarrama, que antes o después darán un disgusto y entonces seguro que se buscan responsabilidades o algún espabilado dirá aquello de “quién le mandaría estar allí”.



Actualmente la empresa gestora y explotadora de la estación invernal del Puerto de Navacerrada es la constructora Sacyr Vallehermoso, aunque la propiedad es de la Comunidad de Madrid, pero, para complicar más el asunto, estos remontes están en terreno segoviano, es decir, perteneciente a Castilla León. Habría que ver de quién es la responsabilidad de esas instalaciones abandonadas y sin licencia de uso (caducada): si de la entidad propietaria, la entidad usufructuaria o de aquella a la que pertenece el suelo en que se asientan. Ahora bien, sea el propietario, el usufructuario o un tercero, está claro que lo mismo que cualquiera tiene obligación de mantener sus propiedades de manera que no puedan causar daños a terceros esa obligación también debería ser imperativa para estaciones invernales públicas, privadas o de cualquier otro pelaje. Cuando algo ocurra -ojalá que no- veremos como unos y otros se intentarán quitar el ´marrón` de encima.

