Este artículo es la crónica de una deliciosa jornada en la que Heliski Cervinia, la empresa de helicópteros del valle de Aosta (Italia), nos transportó en uno de sus aparatos hasta el collado de Breuil (3.331 m.), justo donde comienza la vertiginosa arista Furggen del Cervino, desde donde pudimos gozar de uno de los descensos míticos de los Alpes.
Este artículo es la crónica de una deliciosa jornada en la que Heliski Cervinia, la empresa de helicópteros del valle de Aosta (Italia), nos transportó en uno de sus aparatos hasta el collado de Breuil (3.331 m.), justo donde comienza la vertiginosa arista Furggen del Cervino, desde donde pudimos gozar de uno de los descensos míticos de los Alpes.
El ´pajaro`en el collado de Breuil (3332 m.)(foto: E. Ribas).
El sábado 19 de abril de 2008 las cumbres del valle de Aosta se encontraban cargadas de nieve reciente que se había acumulado después de un largo temporal que llegó a dejar cerca de 20 centímetros de capa nueva a 2.000 metros y casi un metro por encima de los 3.000. Con un tiempo tan adverso, se iban desvaneciendo las expectativas de volar en helicóptero para disfrutar de alguno de los descensos más espectaculares de las Alpes. Contra todo pronóstico, el viernes recibimos entusiasmados la noticia de que se esperaba una ventana de buen tiempo en la mañana del día siguiente.
El sábado 19, estábamos en la puerta de las oficinas de Heliski Cervinia a las 8,15 de la mañana, con una sensación de incertidumbre y ansiosos por ver el azul del cielo que garantizaría unas condiciones favorables para el vuelo y el posterior descenso que, desde la base de la vertiente sureste del Cervino, baja a través del glaciar superior y luego continua por unas empinadas palas de nieve hasta llegar a las pistas de la estación.
Subiendo al helicóptero (foto: Mariano Frutos).
Las condiciones en las zonas altas eran óptimas en cuanto a la calidad de la nieve, pero un tanto preocupantes por el riesgo moderado de avalanchas. Confiando en la maestría de nuestro guía Gianlucca Hipólito y pertrechados de ARVA, pala, sonda y muchas ganas de romper el ?paquetón` recién caído, nos dirigimos al cercano helipuerto de la estación para esperar que llegase la corta racha de buen tiempo.
Despegando con el primer grupo de esquiadores (foto: Mariano Frutos).Hacia las 9,15, nos confirman que el helicóptero ha partido que en menos de cinco minutos nos recogería a nosotros y a otro grupo de esquiadores entre los que se encontraba nada menos que el
cinco veces ganador de la Copa del Mundo de Alpino Marc Girardelli. Con tan notable compañía recibimos las instrucciones para
cumplir con el protocolo de seguridad obligatorio en cualquier vuelo, aterrizaje y descarga de helicóptero; confirmamos la emisión y recepción de nuestros ARVA, ajustamos nuestros arneses y atamos en gavillas los esquís y bastones que se cargarían en la cesta exterior del aparato.
Puntualmente comenzamos a escuchar el zumbido de los rotores y apareció el ?pájaro` al que subimos por grupos y que, con unas maniobras sorprendentemente rápidas, nos traslado en tres vuelos consecutivos hasta el collado de Breuil sobrevolando el pueblo, la estación y las cimas menores de 3.200 metros.
Vista del Cervino a través de la ventana superior del aparato (foto: Luis Pantoja).En menos de diez minutos habíamos pasado de las cercanías del pueblo, a una
fina arista de nieve y roca en el collado fronterizo entre Suiza e Italia bajo la resplandeciente cara Este y la afilada arista Furggen del Cervino. Cuando el aparato se alejó y el silencio de la alta montaña volvió a llenar el espacio, tomamos conciencia de donde estábamos y comenzamos a descubrir las colosales dimensiones de lo que nos rodeaba y el lejano y mínimo paisaje del valle al que íbamos a bajar navegando en nieve profunda e impoluta. Al terminar la jornada, más de uno reconoció que en ese momento le asomaron las lágrimas debajo de las gafas de ventisca.
El helicóptero abandonando el collado de Breuil... (foto: Luis Pantoja).
...tras depositar a los esquiadores (foto: E. Ribas).Si queréis saber más de cómo fue el descenso desde la arista Furggen, por el glaciar de la Forca hasta la parte superior de la estación de Breuil- Cervinia, no dejéis de ver el artículo de
Paraísos de Nieve en donde
a través de 38 páginas y 42 fotografías se cuenta cómo, cuándo y dónde visitar Cervinia y hacer heliesquí en esta estación a precios nada prohibitivos teniendo en cuanta la actividad de que se trata. Como ejemplo: traslado en helicóptero y descenso de 2000 metros de desnivel con guía y material incluido, desde 120 euros por persona.
Desde donde nos dejó el helicóptero hay que avanzar por una arista a caballo entre Italia y Suiza que da acceso al glaciar de la Forca donde empieza el descenso ´de verdad` (foto: E. Ribas).
Luis Pantoja bajando fuerte en la primera parte del descenso (foto: Mariano Frutos).
Luis y Quique pensándoselo un poco antes de afrontar una parte complicadilla (foto: Mariano Frutos).
Mariano muy pequeño frente a tanta roca (foto: Luis Pantoja).
Mariano a tope (foto: Luis Pantoja).
Una imagen para recordar la colosal arista Furggen (foto: E, Ribas).
Y después del helicóptero a Luis todavía le quedaron ganas de jugar entre las ruinas de Breuil (foto: E, Ribas).
Mapa de situación (infografía Juan Lozano).