Puesta a la venta desde hace ocho meses, el grupo de empresas Rossignol ha sido vendido a Chartreuse & Mont Blanc, un consorcio de empresas capitaneados por la compañía australiana Macquarie, y dirigida por el antiguo Director General de Rossignol, Bruno Cercley.
Según ha anunciado este miércoles el grupo norteamericano Quicksilver, la venta se ha hecho efectiva por un total de
100 millones de euros, 75 de ellos en efectivo y el resto en acciones. Esta es una cantidad muy inferior a los
245 millones de euros que pagó Quicksilver por las marcas de Rossignol Skis hace tan solo tres años.
Si la venta se ha hecho a
Chartreuse & Mont Blanc, una empresa creada especialmente para hacerse cargo de los activos de Rossignol,
la financiación es prácticamente extranjera. En primer lugar la empresa australiana
Macquarie, conocida por sus inversiones en el sector de la infraestuctura. Esta empresa ha sido apoyada por
accionistas minoritarios y por el grupo norteamericano
Jarden Corporation, que no tendrán derecho a voto.
La entidad, que seguirá unida a
Skis Dynastar, fijaciones Look y botas Lange, será dirigida por
Bruno Cercley, que entrará por la puerta grande en Rossignol, ya que antes de su venta en 2005, ocupaba el cargo de
Director ejecutivo y Presidente de la Junta Directiva. Mientras tanto ha estado dirigiendo la empresa
Coleman, una empresa de outdoor con mercados en Africa, Europa y Oriente Medio, y la abandonó recientemente para dedicarse en pleno a la adquisición de Rossignol.
El nuevo Director tiene intención de
fortalecer la empresa y volver a situarla en el lugar que estaba antes de la crisis, a pesar de un entorno actual de crisis, reforzando lo que es su
negocio tradicional: la fabricación de esquís, tablas de snowboard, botas y fijaciones, a los que apoyará una linea de textiles.
Durante todo el invierno han sido dos nombres los que han circulado para dirigir esta nueva aventura,
el de Bruno Cercley y el de Laurent Boix-Vives, familiar de los fundadores de la empresa. Un tercer nombre aunque con menos fuerza ha sido el de
Bernard Mariette, presidente de Quicksilver hasta febrero e impulsor de la compra de Rossignol.
Ahora a ver que hacen con Artés ...
Pues me alegro un montón. Es mi marca de toda la vida y seguirá siendolo. Este año otros 9S como es natural.
Por fin llego,esperemos que lo antes posible hagan a muchos trabajadores el contrato que desea.Grcias Bruno!