La bajada del pico de La Maladeta (3.303 metros) a tumba abierta en snowboard es una experiencia irrepetible. El Pirineo se encuentra en unas condiciones ideales para las actividades invernales.
Javier y su hijo Alberto tenían un reto pendiente con la
Maladeta. Estos aficionados al
esquí alpino y al snowboard retaron la pasada semana Santa Santa a la mole del Valle de Benasque de
3.003 metros. Querían subir andando con crampones y bajar a tumba abierta con la
tabla de snowboard. Pero el tiempo no les echó una mano el día de Jueves Santo y tuvieron que regresar a Zaragoza sin la cima en el bolsillo.
Padre e hijo se embarcaron en una bonita aventura que comenzaron de noche a las 06h de la mañana en el Hospital de Benasque (1.758 metros) y terminó en el mismo lugar después de una exigente excursión a las 16.30 horas.
Hace diez días
volvieron a intentarlo y la montaña les dijo que sí. Las condiciones del Macizo de la Maladeta eran
excelentes. El Pirineo se encuentra con tanta o más nieve que en la época invernal y se puede realizar una buena actividad deportiva de esquí alpino, raquetas, escalada invernal y esquí de montaña. Por eso, la familia Sanmartín estaba de suerte y quisieron aprovechar esta gran oportunidad.
Material
Para realizar esta excursión hace falta tener bastantes
nociones de esquí alpino y del snowboard. Como material técnico llevaron
crampones, la tabla de snow y un piolet. Lo fundamental de la comida era el agua con sales minerales, unos bocadillos, galletas energéticas, membrillo, pasas y frutos secos.
La mañana amaneció con el cielo raso y sin ninguna nube.
"El día era perfecto para descender. En el ascenso la nieve no era muy dura", apuntaba Javier, que se aseguró del tiempo mirando las páginas web de la estación de Cerler y el Instituto Nacional de Meteorología.
La pareja de montañeros empezaron tranquilamente desde el Hospital a los Llanos de la Besurta. Todo el recorrido desde el mismo parking lo realizaron con nieve. Partieron con botas de snowboard.
"Aunque no es lo perfecto, porque con los esquí se va más rápido", explica Javier. En 45 minutos llegaron a la Besurta. Desde aquí vieron como la gente ya había llegado al Portillón Superior (2.908 metros).
"Eso fue desmoralizador para nosotros. Había una fila de gente tremenda subiendo. La mayoría con esquís, los minoritarios andando y con snowboard los inframinoritarios". Desde la Besurta comenzaba la subida a La Renclusa.
La montaña no tenía un riesgo serio de avalanchas. "La ventaja del descenso es que se hace por el mismo sitio que asciendes y se ve la calidad de la nieve cuando subes", afirma Javier.
El primer avituallamiento fue en el refugio ribagorzano.
"Estábamos bajo cero y hacía un frío de narices. Llevábamos una calcetinada elegante y, al pararnos un rato, nos quedamos helados", dice. Después comenzaron el exigente ascenso hasta el Portillón Superior. La nieve era polvo y los montañeros se hundían hasta la rodilla. Se pusieron los crampones desde La Renclusa, pero la mejor decisión hubiera sido llevar raquetas.
El último tramo antes de llegar al Portillón es lo más duro.
Tramo final
Desde el Portillón Superior llegaron a la cima en dos horas y media. "Hay que dosificar en la subida para que te encuentres bien descendiendo. De lo contrario, puedes tener calambres en las piernas bajando", explica Javier.
Del
Portillón Superior a la parte final de la Maladeta se subía en tres escalones de dificultad. El más complicado era el intermedio. Los montañeros subían con dificultad en busca del complicado tramo final que llevaba a la cresta. La parte final era una escalada de piedras heladas de
50 grados de inclinación y su altura es de unos tres pisos. La guinda era una cresta comprometida con una placa de hielo.
El descenso fue meteórico para esta cordada mágica.
"No haces más curvas porque no puedes. Alargamos la bajada al máximo, aunque se podía hacer en diez minutos. Nos costó unos 40 minutos bajar 1.500 metros", afirma. La nieve del descenso estaba ideal.
"Era una nieve polvo perfecta. La calidad de visualización era ideal, mejor imposible. Cuanto más disfrutas bajando, más sufres subiendo", afirma.
La jornada terminó gozosamente en
el pueblo de Cerler. Los esforzados deportistas dieron buena cuenta de un suculento arroz negro y un ternasco asado regados con vinos del país.
Muy bonito, pero no existe ninguna bajada directa desde la Maladeta a Cerler, como da a entender el artículo. Entre los 2, hay otro valle y otra montaña. Además, en esta epoca, se baja por la cara norte y Cerler está al sur. Muy bonita también la bajada desde el Aneto, que está al lado.
yo iba a decir lo mismo,pero despues pense que tambien es una buena publicidad,para el valle, la estacion y demas,muchisima gente lo que quiere es atraer gente y volumen de negocio,yo o otra gente quizas egoistamente nos gusta mas un ocio y turismo mas culto,implicado con los territorios y que a parte del mero hecho de divertirse,practicar deporte o desconectar se hace preguntas,investiga,se funde y se integra con el paisaje,costumbres y gentes,claro que la gente y yo el primero lo que queremos es divertirnos y pasarnoslo bien,pero
a mi me gusta saber de los sitios donde estoy,una carretera,un deposito de gasolina,un menu,unas copas y una descarga de adrenalina esta muy bien,pero muchisima gente
busca ademas de eso mas cosas,vienen a llevarse y a dejar,y no solo a dejar dinero.
Tuca, creo que no dice en ningún sitio que el descenso terminara en Cerler. Dice que la jornada terminí en Cerler, que se parece, pero no es lo mismo ;-)