La decisión de la Diputación de León de paralizar los proyectos de ocio deja a medias el desarrollo de la gran actuación urbanística ya en ejecución.
Iba a ser la
Marbella blanca del Norte. La Diputación de León y la iniciativa privada se habían puesto de acuerdo para ejecutar un ambicioso proyecto de
expansión turística y residencial, al objeto de confirmar San Isidro como la principal estación de esquí del norte de España y colocarla entre los
grandes complejos invernales del país. Sin embargo, casi cuatro años después de que se iniciasen los trámites, con algunos edificios ya construidos, la Administración provincial
da marcha atrás y deja parte del proyecto en el aire.
Curiosamente, la idea de relanzar San Isidro con un gran plan residencial y de ocio partió de la Diputación. Decidida a
mejorar y desestacionalizar la oferta turística del complejo, impulsó un proyecto para la construcción de un centro deportivo -que incluiría una pista de hielo y un spa- y un campo de golf de nueve hoyos. La operación se financiaría con el dinero obtenido por la venta de una serie de solares aptos para la construcción de apartamentos e instalaciones hoteleras.
Ski Golf Resort, una empresa participada por capital asturiano y por la conocida saga de esquiadores de los Fernández Ochoa, se hizo con los terrenos, tras subasta pública, en septiembre de 2004.
Por su parte, la Administración central se comprometía a destinar todo el montante económico de la operación a
ejecutar los equipamientos deportivos que, de acuerdo a las recomendaciones incluidas en el denominado
«Plan director para la zona de Salencias para el desarrollo invierno-verano del puerto de San Isidro», aprobado por unanimidad en la Comisión de Turismo de la Diputación en junio de 2004, deberían ser un complejo deportivo cubierto y un campo de golf.
Poco después, la Diputación de León colocaba unos
grandes cartelones en las parcelas. De forma paralela, Ski Golf Resort completaba los proyectos urbanísticos para dar comienzo a las obras, incluyendo una
intensa campaña de publicidad a la que ponía cara el tristemente desaparecido Paquito Fernández Ochoa.
San Isidro despegaba así hacia una nueva dimensión.
El proyecto de la promotora para el complejo es
sumamente ambicioso. Incluye tres edificios de apartamentos, una urbanización para 93 adosados y 29 solares calificados como suelo urbanizable de 800 a 1.150 metros cuadrados, para 19 cabañas de madera, con una superficie de 55 metros cuadrados, más 30 terrazas. Todo ello se completa con un
centro comercial y un
complejo hotelero de gran lujo. Tendrá cuatrocientas plazas y precisará una inversión de quince millones de euros. En concreto, el proyecto compartido por Ski Golf Resort y Contratas Iglesias incluye un
hotel de cinco estrellas, que se ubicará en la zona de Salencias y, entre otros equipamientos, dispondrá de un spa, salas para convenciones y un restaurante de alta calidad.
Mientras la promotora desarrollaba sus planes urbanísticos, la Diputación emprendía los
trámites de los equipamientos de ocio. Así, el 15 de septiembre de 2006 encargaba a la empresa San José, por un importe de 2,8 millones de euros, las obras de construcción de un complejo deportivo dotado de gimnasio, cancha de usos múltiples, spa, piscina y 600 metros de pista para patinaje sobre hielo. Sin embargo, la adjudicación está
suspendida cautelarmente desde mayo del año pasado, debido a que el terreno en el que estaba previsto ubicar las instalaciones está catalogado como suelo social-hotelero y no como suelo deportivo. Además, la Administración provincial aprobó, el 1 de junio de 2004, la elaboración del anteproyecto de campo de golf, para cuya construcción destinó una primera partida de un millón de euros en sus presupuestos de 2006.
Cuando todo parecía lanzado, aunque con retrasos, la presidenta de la Diputación, la popular Isabel Carrasco, vertió un jarro de agua fría sobre las expectativas de desarrollo de San Isidro. En su última visita a la estación, aseguró que su Administración
renuncia a seguir adelante con los equipamientos deportivos y que, en caso de estar interesada, deberá ser la
iniciativa privada la que se encargue de construirlos y gestionarlos. Carrasco añadió que la Diputación considera prioritario solventar el problema de la conducción eléctrica y el suministro del agua en la zona, comprometiéndose, al tiempo, a realizar inversiones en la estación de esquí.
El anuncio de Carrasco ha descolocado a
Ski Golf Resort. Llega cuando la promotora ha completado parte de la urbanización de apartamentos, muchos de los cuales ya están vendidos, y cuando está en marcha la comercialización de los adosados, de las cabañas de madera y de las parcelas de libre disposición. Además, los proyectos para el complejo comercial y el núcleo hotelero están en fase de redacción. Su consejero delegado, el asturiano Manuel Menéndez, no descarta acudir a los tribunales, al entender que la Diputación incumple de manera flagrante el pliego de condiciones de la subasta de los terrenos:
«El compromiso era que la Administración invertiría todo el dinero obtenido de la operación en la zona deportiva, ya que, de no ser así, muy posiblemente no nos hubiéramos interesado por esta zona». Eso sí, Menéndez advierte de que la promotora seguirá adelante con sus planes para
San Isidro, a pesar del cambio de postura de la Diputación y de que la
Marbella blanca del Norte se funde como la nieve.