Una empresa radicada en los Alpes franceses, se encarga de reciclar las miles de toneladas de esquís y tablas de snowboard que la industria del deporte de invierno desecha cada temporada.
Para muchas tiendas les es difícil
deshacerse de los esquís y tablas que se han quedado antiguos o en un estado imposible para poder alquilar de nuevo. En los Alpes, miles de tiendas tienen este problema cada temporada, así que cada temporada,
1.500 toneladas entre esquís, tablas, cascos, trineos y bastones, se tiran cada año. Hasta hace poco, sencillamente se
tiraban en los vertederos para ser triturados, con el alto coste económico para los municipios, por no decir del
tremendo daño ambiental que provocan los materiales con los que están fabricados.
Ahora, una empresa de Albertville,
Tri-Vallées ha ideado una nueva manera para reciclar todo este material. Ensayó un nuevo método en
La Plagne durante 2006, y para esta temporada ha llegado a un acuerdo con
Skiset, la mayor empresa de alquiler de esquís de Europa, para deshacerse de los
mas de 30.000 pares de esquís y 25.000 pares de botas que descarta cada temporada procedentes de todas sus tiendas de Europa. De momento reciclarán el 80%, pero para la temporada que viene esperan tener la capacidad para
reciclar el 100% del material de esta empresa.
Para valorar
que esquís deben ser descartados y cuales no, según Julien Gauthier, encargado del
Area de Compras de Skiset, los esquís se analizan mediante una gráfica de uso, aunque todos los esquís
se renuevan cada tres años estén como estén, y ninguno de ellos se revende. Por ello, Tri-Valles ha tomado el compromiso de reciclarlos, separando el metal del resto del material, para a continuación
triturarlo en finas partículas (como se ve en la imagen), que luego se convierten en
combustible para una fábrica de cemento de Isére.
Hasta ahora, el mejor uso que se le habían dado a unos esquís viejos es
convertirlos en muebles, vallas de jardín, o decoración de viviendas. De todas maneras, la industria del esquí se ha mostrado muy sensible al impacto ambiental, y ya está empezando a diseñar esquís y
tablas a partir de bambú.
Esta también podría es una manera de hacer un uso alternativo y reciclar esquís!!
Vaya, que pasada!!!! Buena manera de reciclar el material de esquí y convertirlos en muebles, estaría genial que en las estaciones de esquí las mesas, sillas y demás material que hay fueran así, me gusta un montón!!!!
No estoy de acuerdo con la utilización de los esquis para la construcción de vallas de jardín. En todos los municipios existen unas normas urbanísticas que deben cumplirse, y no es capricho del Ayuntamiento, sino de una normativa urbanística que tiene como fin que los pueblos, ciudades, etc. presenten un aspecto ordenado y decoroso. Emplear los esquis para la construcción de vallas no contribuye a conseguir esos objetivos. Sí estoy totalmente de acuerdo en que se reciclen para otros fines, como por ejemplo el de las fábricas cementeras.