Empiezan a sonar las alarmas. La ocupación turística en el Pirineo
decrece en muchos valles y en los más afortunados se estanca. Parece ser que la fórmula del
“pelotazo urbanístico” como medio necesario para
financiar las ampliaciones de estaciones esquí, o simplemente las recalificaciones para
hacer ricos a cuatro tipejos, sólo consiguen urbanizaciones y bloques de apartamentos que, además de afear el paisaje, principal activo de esas tierras,
obligan a los ayuntamientos a ingentes inversiones para
dotar de servicios a las nuevas zonas.
Y no acaba ahí todo. Hay más, porque la
especulación, está consiguiendo efectos perversos:
1.-
No genera empleo, al contrario que hoteles, restaurantes y casas rurales. Los ocupantes de los nuevos apartamentos o adosados, a lo sumo utilizan sus viviendas en periodos
muy concretos y espaciados, y cuando lo hacen, son demandantes menores de servicios de la industria turística.
2.- La periodicidad del visitante, que cuenta con su propio alojamiento, hace el turismo
más estacional de lo que ya es en nuestro Pirineo, y eso obliga a los servicios turísticos a
incrementar sus precios para compensar los periodos de muy baja ocupación.
Por otra parte, los sobreprecios de la especulación del suelo, derivados de las recalificaciones, repercuten en los precios de las viviendas y de todos los elementos económicos que se mueven alrededor del mundo de la construcción, tanto en salarios, servicios, materiales etc, con lo que este efecto, acaba tarde o temprano
trasladándose a los precios de los servicios turísticos, encareciéndolos, y haciendo la oferta poco competitiva y por ende menos atractiva.
3.- Por último, muchas de las barbaridades urbanísticas comentadas, sólo consiguen
afear el paisaje, espantar al turismo de calidad y destruir el mejor activo con que cuenta nuestra industria turística. de lo que ya es en nuestro Pirineo, y eso obliga a los servicios turísticos a incrementar sus precios para compensar los periodos de muy baja ocupación.
Y luego, cuando la estación tenga pérdidas y cierre, la casa por la que habrán pagado una pasta no valdrá un duro.
Eso se llama robar.
No es exactamente así, no todo es blanco o negro, los ayuntamientos necesitan financiarse y por eso facilitan la construcción, o sino con que dinero creeis que el ayuntamiento de Jaca está construyendo la nueva pista de hielo.
La gente que se compra apartamento genera negocio en otros sectores, como los hipermercados, mercados, servicios generales para vivienda, consume en establecimientos de todo tipo y genera impuestos en el municipio.
Es cierto que baja la ocupación hotelera, pero la culpa no la tiene que se construyan 200 viviendas, la gente no va a dejar de ir a un hotel por eso, hay que buscar el problema en otro sitio.
Además la gente que tiene casa allí, va todo el año, no solo cuando hay nieve y consume en el municipio todo el año.
Y que conste que ni tengo casa allí, ni soy constructor, pero he estado una semana en Jaca en agosto y estaba lleno de gente, he hablado con alguno que tenía casa allí y con gente de Jaca con comercios que ven muy bien el incremento de la población.
Saludos.
Y si la culpa de la menor ocupacion hotelera la tienen otros factores como los economicos? los sueldos suben menos que el IPC,y la subida de las hipotecas? y la costante promocion en la tele del turismo de playa. Conclusion creo que además de los motivos señalados en la noticia hay muchos más.
Estáis mezclando la velocidad con el tocino, sin que eso sea impedimento, para que lo que decis, todos en general, tenga su punto de razón.
Ricardete, en general, has expuesto bastante bien el tema de una manera simple con la que yo me identifico.
QUE EL TURISMO SE HA ESTANCADO... no sólo en Aragón. Vamos a ver. Salvo en las zonas costeras (y no todas) en las que es turismo se ha mantenido o crecido levemente debido a LOS EXTRAJEROS, en las zonas de interior, en todas -salvo raras excepciones- el turismo ha descendido éste verano. Por tanto, hay que valorar todo en su intregridad y no parcialmente. Si no se hace así, la información es sesgada, claramente dirigida a intereses propios y sin ningún fundamento que no sea palabrería fácil.