Porqué los esquís no se fabrican en China

Ivan M » Material » Publicado el 16/3/2010
Pese a que China es considerada como la fábrica mundial y hoy prácticamente todos los productos se fabrican en el país asiático, el sector del esquí lo ha tenido más complicado. Y es que, aunque evidentemente algún esquí se fabrica allí, la mayoría sigue produciéndose en Europa.
En 30 años el mercado del esquí se ha dividido por cuatro, pasando de los 11 millones de pares fabricados en 1980, a los poco más de 3,5 millones actualmente. Vender un esquí hoy en día a su precio 'normal' es más difícil que nunca por el exceso de oferta frente a una demanda cada vez menor. De todos estos años, dos periodos marcan el principal declive: la crisis japonesa de los años'90, y el auge del alquiler desde 2005. España no ha escapado a esta recesión, y hoy el mercado se cifra en casi 60.000 pares.
Por eso la fabricación de un esquí ha tenido que adaptarse enormemente. Lo primero que se piensa a la hora de rebajar costes es China, pero fabricar allí no es tan sencillo como parece por varios factores. Y es que, producir esquís caros no es complicado, lo verdaderamente difícil es fabricar barato.
Los principales fabricantes de esquís tienen sus fábricas en Europa. Así, Rossignol mantiene su fábrica de Dynastar en Sallanches, Francia, al pie del Montblanc, donde puede fabricar unos 200.000 pares anuales, además de la que tiene en Barcelona. En Francia se han especializado en el sistema Dynapreg, una especia de mix entre sandwich y técnicas de inyección, y de allí salen modelos como el 9S o el Omeglass. En España se fabrica el S7, y en China también tienen una muy pequeña producción, aunque sólo esquís Junior.
Quien sí ha hecho una mayor apuesta por China es el Grupo estadounidense Jarden. La mayor producción de su marca K2 sale del país asiático, mientras que la de su otra marca, Völkl, se ha quedado en Alemania. Los norteamericanos afirman que eligieron China por su capacidad de innovar (de hecho los chinos ya copan muchos de los puestos de ingeniería de Estados Unidos), sus habilidades individuales y su capacidad para encontrar soluciones técnicas. Algunas de las novedades tecnológicas de sus esquís de las últimas temporadas fueron desarrollados por ingenieros chinos. También el hecho de que China sea zona Dólar, favorece las ventas a K2 en Estados Unidos, su principal mercado.
Amer Sports por su parte prefiere quedarse en Europa. Sus marcas principales, Salomon y Atomic, se fabrican entre Bulgaria y Altenmark (Austria). En el primer país se producen unas 100.000 tablas para iniciación, inyección y Junior, y para Austria se deja el resto de gama, unas 250.000 al año. Aún así, unos 10.000 pares de freestyle se fabrican en China.
Quien si está eligiendo China para casi el 100% de su producción son marcas nuevas y muy pequeñas como Black Diamond, Zag, Apo, Dr Ride o Coreupt. Para estos fabricantes la ventaja de fabricar en Asia, es que es zona Dólar, y les es más fácil así, vender en Estados Unidos, un mercado importante para ellos. Por ejemplo, cuando Salomon fabricaba en Rumanía, se encontraban con la desventaja euro-dolar.
Los objetivos hoy en día han cambiado. No se pretende ser el número 1 en ventas, sino ser el primero en rentabilidad. Es mejor ser el cuarto vendedor, pero ser rentable.
Esto no pasaba antes, en un mercado en crecimiento, donde se 'sobreproducía' para buscar la rentabilidad. Lo que no se vendía un año, se vendía al siguiente.
Como se puede ver, si bien es cierto que en China se fabrican esquís, la realidad es que son pocas cantidades respecto al porcentaje total, y de gamas medias-baja o iniciación. En Europa hay fábricas de esquís en España Francia, Suiza, Austria, Italia, Alemania, Bulgaria, Polonia, Ucrania, República Checa y Eslovenia (Elan) principalmente. En Túnez también se hacen procesos finales de esquí, y por supuesto en Estados Unidos, donde K2 Skis sigue teniendo una fábrica, Hart Skis está montando otra, y hemos de contar con las decenas de fabricantes artesanales, sobretodo en California.
La razón de que nadie se atreva a desembarcar definitivamente en Asia, está en los procesos y transportes. China está muy lejos. Eso significa que el material puede pasearse tranquilamente un mes en los contenedores, a temperaturas dentro que pueden llegar a 60ºC con una humedad increíble, para luego hacerlos trabajar a temperaturas de -20ºC en invierno.
Y luego está la flexibilidad industrial. Para entregar el material en las tiendas en Octubre, debe prepararse la producción a finales de Julio como muy tarde, y en Febrero-Marzo los comerciales tienen que tener los pedidos en firme. No hay márgenes. Fechas muy justas para un mercado dependiente de los barcos, cada vez más solicitados, y propensos por tanto a retrasos. Además, como hay tanta demanda, el transporte se ha incrementado entorno a un 10-15%. Si a todo esto le añadimos que el material de fabricación sale de Europa, parece una estupidez llevarlo a China para traerlo de vuelta. Rumanía y Túnez están a una hora de avión y hablan idiomas europeos, mientras que con los chinos sigue constando comunicarse.
