¿Porqué España sigue en el tercer mundo?

Ivan M » Competición » Publicado el 8/2/2010
Los números son elocuentes: sólo seis atletas españoles han obtenido la calificación directa para los Juegos Olímpicos de Invierno que comienzan el viernes. El resto, hasta los 18 que compondrán la delegación en Vancouver 2012, han obtenido su pasaporte olímpico por los cupos de universalidad que conceden las federaciones internacionales, que de esta manera garantizan la presencia de más participantes y más países.
Chuan Orús para El mundo. Se mire como se mire, no parece un número acorde con el potencial deportivo de España; la representación será menor, por poner un ejemplo, que la que viajó a Grenoble en 1968 (19 atletas), aunque superará en dos a la de Turín 2006. ¿Qué ocurre para que España siga anclada en el Tercer Mundo de los deportes de invierno?
1.- Falta de referencia en la ‘reina’ de la especialidades
De la frialdad de los números resaltan los datos del esquí alpino, una de las modalidades reinas de los Juegos: ninguno de nuestros cinco representantes ha obtenido la calificación por puntos e, incluso, en los momentos iniciales se llegó a cuestionar la presencia de María José Rienda en los que serán sus quintos Juegos, todo un récord por otra parte.
2.- Un país, una esperanza sola: Queralt Castellet
Aun siendo muy atrevido hacer pronósticos, no se esperan grandes resultados de los nuestros en Vancouver. La excepción puede venir de Queralt Castellet, nuestra chica en el halfpipe. Queralt lleva un tiempo entrenando con Ben Jolly, su manager, en Estados Unidos. No ha podido usar el medio tubo de La Molina, ya que no está terminado, y en estos momentos sigue su propia programación, algo bien significativo. Una de las seis mejores del mundo en su disciplina, será la abanderada española en la ceremonia inaugural.
3.- Escasa cultura deportiva: ocio en lugar de competición
El esquí, referente de los deportes de invierno, reúne en las estaciones españolas cerca de dos millones de practicantes, un 25% menos que en Austria, pero en lo deportivo media un mundo entre ambos países. La explicación es sencilla: en España, el esquí es considerado un hábito social, no un deporte. Esta circunstancia se evidencia en otros ámbitos. El 25 de febrero de 2008, la nota de prensa oficial del Mundial júnior de esquí, que se celebraba en Formigal, informaba sobre el descenso del día siguiente: «Los esquiadores podrán alcanzar los 300 km/h». Los chicos alcanzarían 60-70 km/h y los mayores, en una pista helada, apenas llegan a los 130. La nota sirvió para que algún corresponsal extranjero demostrase a la concurrencia patria sus dotes para el humor.
4.- Formación costosa y, en parte, a cuenta de papá
El primer eslabón en la preparación del futuro esquiador es el club. Si los resultados acompañan saltan a los centros de tecnificación (dos en Cataluña, uno en Andalucía y otro en Aragón), donde compaginan formación académica y deportiva. Pero con un coste. Lo cuenta Gracia Iribarren, cuyo hijo se prepara en el Cetdi de Jaca: «El centro subvenciona la formación deportiva, no la académica. Los padres nos hacemos cargo del alojamiento y manutención, lo cual supone un esfuerzo importante pues no sólo permanecen en la temporada de invierno, sino durante todo el curso escolar. El Cetdi sólo les proporciona el uniforme, pero el material deportivo –esquís, botas y bastones– corre a nuestro cargo».
5.- Centro de tecnificación en números rojos
Algún centro, como el de Jaca, ha sufrido grandes desfases financieros que amenazaron hace un par de temporadas la estancia estival en los glaciares alpinos y propiciaron años antes la dimisión de su director. El Gobierno de Aragón se retrasaba tanto en la aportación de la subvención anual que los profesores solicitaron una cuenta de crédito para cobrar sus nóminas, corriendo el centro con los gastos financieros. Esta situación contrasta con los proyectos inversores que el Ayuntamiento de Zaragoza y el ejecutivo regional han anunciado con motivo de la candidatura olímpica de Jaca-Zaragoza.
6.- Entre la escasez y la carencia de infraestructuras
Para las disciplinas que dependen de la Federación de hielo no hay centro de tecnificación, aunque lleva en proyecto seis años. Durante los Juegos de Turín, en 2006, el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, anunció su creación y su ubicación en Jaca. Nada se sabe desde entonces. Otra muestra de la escasez de infraestructuras es la peripecia de Ander Mirambell. Nuestro representante en skeleton se muestra orgulloso con la plaza olímpica conseguida por puntos. Tiene motivos, empezando porque su pista de entrenamiento se encuentra a un día de viaje de su casa. Los esquiadores de pruebas de velocidad, por su parte, hacen el grueso de su preparación sobre pista en los Alpes, por ausencia de circuitos homologados y cerrados para entrenamiento en España, y Queralt Castellet lleva tres años esperando a que se construya el halfpipe de La Molina.
7.- El ‘síndrome de Peter Pan’, en versión española
«Técnicamente, los esquiadores infantiles y juveniles españoles están un paso por detrás en comparación con los alpinos», confiesan los técnicos Davide Spatti y Mauro Pini, que han trabajado en distinta época con la Federación Española de Deportes de Invierno. «Pero esto no es lo realmente importante. El problema es que no tienen mentalidad de deportistas. No están acostumbrados a competir a un alto nivel en el extranjero. Salen a Europa y rinden por debajo de sus posibilidades. Se empequeñecen. No asumen que están en la élite, y al final o no pasan de juveniles o se retiran a los 20 años».
8.- Deficiencias en la programación deportiva
El director técnico de la Federación catalana de esquí, Quim Carreras, desvela la otra cara del síndrome de Peter Pan: el temor a crecer para no ser excluido, y lo enlaza con otra de las causas (ésta de tipo interna) del no despegue del esquí en España: la ausencia de una sólida estructura en la Federación española. «Están exprimiendo a los chicos. No tienen paciencia. Se les piden resultados y resultados, y si a los 21 años no los han conseguido se les echa del equipo nacional y que se busquen la vida. No hay programación ni planificación coherente desde la base; no se respeta el trabajo de los entrenadores de aquí y se pone a los jóvenes en manos de gente de fuera que vienen a lo que vienen. Es imposible hacer las cosas bien hechas con la ausencia de estructura técnica y federativa que existe hoy en día».
9.- Pocas competiciones internacionales
Hasta hace dos años sólo Sierra Nevada figuraba en el circuito de copas y campeonatos del mundo. Ahora se ha sumado con fuerza La Molina y, con algo más de timidez, Formigal. Confiesa Joan Anton Font, director de La Molina, que «Este asunto es capital para nuestro despegue como deporte, Si vienen pruebas, los pequeños conocerán a esquiadores, y los tendrán como ídolos a quienes imitar. Así se crea masa crítica».
10. Un futuro inseguro, el precedente de Leyre
La situación personal descrita por Carreras es por la que pasan Leyre Morlans, Mireia Clemente o Claudia Carreras. Leyre, olímpica y hasta hace unos meses corredora de la Copa del Mundo, lo dejó todo por la alta competición. No ha sido elegida para Vancouver, y ve difícil seguir en el equipo nacional (finalmente ha dejado la competición). Con 22 años no sabe qué hacer con su vida. Mal ejemplo para una cantera tan necesaria.