Caldes de Boí se reformará para dirigirse a los esquiadores

Caldes de Boí se reformará para dirigirse a los esquiadores

Ivan M  Ivan M » Catalunya » Publicado el 18/1/2010
El balneario de Caldes de Boí ha cerrado sus puertas hasta el próximo 15 de marzo, cuando reabrirá con un circuito termal completamente reformado. El complejo ubicado en la Vall de Boí (Alta Ribagorça) tiene previsto reformar toda su zona de aguas para modernizarla y ampliar su uso.





El objetivo es que no esté dirigido sólo a la salud sino también al ocio, y atraer así a un nuevo público de esquiadores, deportistas y senderistas. El director general del complejo, Oriol Alberch, explica que se lanzarán nuevos paquetes comerciales como propuestas que combinen la oferta del balneario con deportes de aventura, rutas de senderismo por la zona, esquí y estética. El balneario tiene una amplia gama de programas estéticos; uno de ellos incluye un tratamiento facial con huevas de esturiones, que proceden de la piscifactoría de esturiones de la Val d’Aran.

Paralelamente a las obras de reforma del balneario, la empresa transformará las antiguas cocheras del hotel en un museo de coches de época. El presupuesto total de las obras, que incluye la reforma del balneario y el museo de coches, asciende hasta los 250.000 euros. Los automóviles procederán, principalmente, de la colección privada de uno de los accionistas mayoritarios del complejo, Walter Ankli, que aportará más de diez automóviles de la marca Pegaso. Se han conseguido otros coches y algunas motos de época, por lo que la muestra podría sumar hasta quince automóviles.

Los coches Pegaso se construyeron a mitades del siglo pasado en Barcelona. Estos automóviles se fabricaron en la misma planta que los Hispano-Suiza, aunque su periodo de producción fue muy corto y se conservan muy pocos ejemplares. Su valor en el mercado supera actualmente los 400.000 euros.

El capital de Caldes de Boí está participado de forma mayoritaria por la familia Ankli y cuenta con el empresario Joaquín Gay de Montellà como accionista minoritario. La empresa tuvo una facturación de 2,7 millones de euros en 2009, un 14% menos que el ejercicio anterior. Durante la temporada alta, en los meses de verano, Caldes de Boí tiene una plantilla de 65 trabajadores. La empresa trabaja para desestacionalizar la actividad e intentar atraer a los esquiadores y a grupos familiares en los meses de invierno. Actualmente, los meses de más frío son los más flojos en la actividad del balneario.

En el entorno del balneario de Caldes de Boí no hay una gran oferta hotelera, indica Alberch. Su competencia más cercana son dos balnearios en la Val d’Aran y una completa planta hotelera en el complejo de Boí Taüll.