Ella es Vonn, Lindsey Vonn
La reina de la velocidad, la esquiadora mejor pagada, la bella americana que se barrunta como estrella en Vancouver 2010, se anotó ayer su cuarto descenso del año. Guapa, simpática, sexy, propietaria de la bola de cristal en los dos últimos años, Lindsey Vonn era la punta de lanza del marketing de Rossignol.
La crisis económica en la firma francesa de esquÃes le llevó a solicitar a sus esquiadores una reducción del 50% de ingresos por patrocinio. Aceptaron casi todos menos esta rubia que tiene su propio equipo al margen del de EEUU. Casi sin tiempo para empezar la temporada, probó en dos semanas 65 modelos de esquÃs de Head, su nueva marca, hasta dar con lo que ella buscaba. Ayer ganó en Haus im Ennstal (Austria) el cuarto descenso de la temporada, lleva cuatro de cuatro. Es la reina de la velocidad y del esquà alpino, la gran estrella de los Juegos de Vancouver para los que falta menos de un mes.
Es menos conocida en su Minnesota natal, o en Park City (Utah), donde se ha comprado una casa, que en Austria o Suiza, donde pasa largas temporadas en invierno, de estación en estación, de prueba en prueba, hasta lograr ganar en 2008 la primera Copa del Mundo para una esquiadora de EEUU desde 1983. Se llama Vonn, Lindsey Vonn (de soltera Kildow), y es un fenómeno mediático.
Su esbelta silueta no le impide ser una de las más potentes esquiadoras del circuito a sus 24 años. A los 2 ya se calzó sus primeros esquÃs de la mano de su padre Alan Kildow, antiguo esquiador profesional. Pronto dejó las llanuras de Minesotta para vivir en Vail (Colorado) y dedicarse de lleno al esquÃ. Desde muy joven se distinguió por buscar la lÃnea más recta entre el punto más alto y el más bajo de las laderas. Cuando, con con nueve años, la entonces estrella americana del esquà Picabo Street, le dedicó un autógrafo y una foto, supo a dónde querÃa llegar.
Quizá por eso, las lesiones (fue operada de la rodilla hace tres años) y las caÃdas han menudeado. La más terrible la sufrió poco antes de los Juegos OlÃmpicos de TurÃn 2006, en el entrenamiento de un descenso. Fue hospitalizada, se creÃa que se habÃa roto la espalda. Dos dÃas después se fue del hospital (casi se escapó) y compitió en tres pruebas en los Juegos quedándose muy cerca de unas medallas que le faltan y que perseguirá de nuevo en Vancouver el próximo mes. La hazaña le valió el Olympic Spirit Award de EEUU, un premio votado por los propios deportistas. Su simpatÃa le hizo ganar el año pasado el premio que otorga la asociación de internacional de periodistas de esquÃ.
Se casó con su marido Thomas Vonn (antiguo miembro del equipo americano de esquÃ) cuando solo tenÃa 21 años y desde entonces su meteórica carrera en las pistas ha ido acompañada de una estructura propia de equipo (dos skiman, médico, dos fisioterapeturas, auxiliares...) sufragado por unos patrocinadores como Red Bull, Vail o Head que ven en ella un filón, pero que le llenan su cuenta corriente como a ningún otro esquiador del momento. La instalación de Colorado incluso abrió el pasado mes de octubre solo para ella. Por eso la dos veces ganadora de la Copa del Mundo tiene su residencia en Vail y allà está su antiguo club de esquÃ, el Ski and Snowboard Club Vail, que se encargó de sufragar el coste (100.000 euros) de la innivación artificial para que ella pudiera entrenar.
Sabe que si fuera una estrella del tenis o del golf su reconocimiento en EEUU o sus ingresos serÃan mucho mayores, pero no se queja. "Estoy bien con lo que tengo". Y tanto. Mientras otras estrellas del esquà americanas como Bode Miller o Julia Mancuso viajan en autocaravana, ella lo hace en avión privado. Por algo es la mejor pagada.
Es menos conocida en su Minnesota natal, o en Park City (Utah), donde se ha comprado una casa, que en Austria o Suiza, donde pasa largas temporadas en invierno, de estación en estación, de prueba en prueba, hasta lograr ganar en 2008 la primera Copa del Mundo para una esquiadora de EEUU desde 1983. Se llama Vonn, Lindsey Vonn (de soltera Kildow), y es un fenómeno mediático.
Su esbelta silueta no le impide ser una de las más potentes esquiadoras del circuito a sus 24 años. A los 2 ya se calzó sus primeros esquÃs de la mano de su padre Alan Kildow, antiguo esquiador profesional. Pronto dejó las llanuras de Minesotta para vivir en Vail (Colorado) y dedicarse de lleno al esquÃ. Desde muy joven se distinguió por buscar la lÃnea más recta entre el punto más alto y el más bajo de las laderas. Cuando, con con nueve años, la entonces estrella americana del esquà Picabo Street, le dedicó un autógrafo y una foto, supo a dónde querÃa llegar.
Quizá por eso, las lesiones (fue operada de la rodilla hace tres años) y las caÃdas han menudeado. La más terrible la sufrió poco antes de los Juegos OlÃmpicos de TurÃn 2006, en el entrenamiento de un descenso. Fue hospitalizada, se creÃa que se habÃa roto la espalda. Dos dÃas después se fue del hospital (casi se escapó) y compitió en tres pruebas en los Juegos quedándose muy cerca de unas medallas que le faltan y que perseguirá de nuevo en Vancouver el próximo mes. La hazaña le valió el Olympic Spirit Award de EEUU, un premio votado por los propios deportistas. Su simpatÃa le hizo ganar el año pasado el premio que otorga la asociación de internacional de periodistas de esquÃ.
Se casó con su marido Thomas Vonn (antiguo miembro del equipo americano de esquÃ) cuando solo tenÃa 21 años y desde entonces su meteórica carrera en las pistas ha ido acompañada de una estructura propia de equipo (dos skiman, médico, dos fisioterapeturas, auxiliares...) sufragado por unos patrocinadores como Red Bull, Vail o Head que ven en ella un filón, pero que le llenan su cuenta corriente como a ningún otro esquiador del momento. La instalación de Colorado incluso abrió el pasado mes de octubre solo para ella. Por eso la dos veces ganadora de la Copa del Mundo tiene su residencia en Vail y allà está su antiguo club de esquÃ, el Ski and Snowboard Club Vail, que se encargó de sufragar el coste (100.000 euros) de la innivación artificial para que ella pudiera entrenar.
Sabe que si fuera una estrella del tenis o del golf su reconocimiento en EEUU o sus ingresos serÃan mucho mayores, pero no se queja. "Estoy bien con lo que tengo". Y tanto. Mientras otras estrellas del esquà americanas como Bode Miller o Julia Mancuso viajan en autocaravana, ella lo hace en avión privado. Por algo es la mejor pagada.
COMENTARIOS
- 1.- ah, qué buen precio !!!!
: ... - 2.- por cierto tampoco creo q pas grau meto ...
- 3.- creeme q esa zona es poreciosa,muy bonit ...
- 4.- Y con seguro y con la subida del iva se ...
- 5.- Aramón, o como hundir una empresa sin de ...
- 6.- ¡¡Coño otro alarmista!! Sr. Molina: ...
- 7.- Jajajaja. Veo que están entendiendo haci ...
- 8.- No solo eso. Hay una enorme manÃa con el ...
- 9.- buenas observaciones, pero intentar hace ...
- 10.- #7 Pero si pones solo acceso para person ...
- 11.- Igual lo que quieren es impulsar la esta ...
- 12.- #6 si encima lo que quieren hacer no es ...
- 13.- #5 oye, encantado de dejen cantabria y ...
- 14.- y el rio Pas, y la quesada PASiega, que ...
- 15.- #3 No fastidies!
Pues sÃ, acabo ...
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