La mitad de las estaciones privadas están en Catalunya

Ivan M » Catalunya » Publicado el 29/11/2009
Una semana después de lo previsto, las estaciones del Pirineo de Lleida prevén estrenar una temporada, en el puente de la Purísima, marcada por la crisis económica y la del ladrillo, un sector tradicionalmente ligado la apertura de las estaciones. La patronal catalana apuesta, en esta tesitura, para quitarse la boina y abrirse al resto de Europa para incrementar el volumen de clientes.
Tras dos años afectado por la sequía, el sector de la nieve vivió la temporada pasada bajo la euforia de poder abrir durante 170 días consecutivos y la cerró, avanzada la primavera, tras venderla a pesar de la crisis económica-1.331.700 días de esquí y de facturar 121 millones de euros. "La verdadera crisis es la falta de nieve", afirman las estaciones, pero la verdad es que la cifra del año pasado es similar a la de principios de la década, aunque desde entonces se han estrenado varias nuevas pistas (por ejemplo, las de Baqueira en el Pallars), así como hoteles cerca de los dominios esquiables (este año hay 83 establecimientos más en toda la provincia).
A esta estabilización de la demanda se une ahora la crisis del sector inmobiliario, asociado tradicionalmente a la apertura de las estaciones. Por ejemplo, es por esta recesión que el proyecto de Vallfosca no encuentra una salida, que el propietario de Boí Taüll necesitó un aval de la Generalitat para abrir este invierno y, quizás, que la ampliación de Baqueira en el Pallars se ha frenado. ¿Hay negocio en el esquí aparte del ladrillo? Según el director de la patronal catalana ACEM, Joaquim Alsina, "el esquí es un negocio difícil. Y la prueba es que cinco estaciones catalanas ya son públicas: Port-Ainé, Espot Esquí, La Molina y Vall de Núria, a manos de la Generalitat después del infortunio de sucesivas empresas, y Tavascan, que como los dominios de esquí alpino, está en manos de ayuntamientos.
Pero hay cinco privadas y esto es más de lo que ocurre en el resto del Estado".
Recuerda Alsina que además de Baqueira Beret, Boí Taüll y Port del Comte (en Lleida), y Masella y Vallter 2000 (Girona), sólo Valdesquí (Madrid) y las aragonesas Candanchú y Astún están en manos de empresas privadas (además de Siera de Bejar-La Covatilla y Puerto de Navacerrada). El resto han sido impulsadas desde el sector público o bien la Administración ha adquirido los complejos, en el caso de Lleida, para saldar la deuda de los que habían sido los propietarios.
Sin embargo, empresarios y Generalitat coinciden en que el modelo catalán del esquí no puede depender del sector público, como ocurre en Aragón o en Andorra. El secretario general de Planificación, Oriol Nel.lo, afirma que la Administración debe apoyar a las empresas del esquí
"sin suplantar la foto. Como motor económico de las comarcas de montaña, se merecen el apoyo público."
En este sentido, esta semana se aprobarán ayudas por 2,2 millones de euros al esquí alpino y de 700.000 más en el nórdico. Mantiene Nel.lo no obstante que,
"De todas maneras, el esquí es o puede ser negocio por sí mismo. En los últimos años, un desarrollo inmobiliario excesivo ha puesto en duda la misma base de este negocio, que es la oferta de un entorno de calidad".
Por este motivo, el Gobierno confía en que (tarde o temprano) las estaciones que ahora gestiona a través de Gran Pallars vuelvan a manos privadas y que también la iniciativa privada saque a la superficie el proyecto del Pallars Jussà (Vall Fosca).
Aureli Bisbe, director general de Baqueira y presidente de ATUDEM, la patronal del esquí en España, opina que las estaciones son
"empresas de remontes y el negocio es lo que es. La imagen del proyecto de esquí ligado a la promoción inmobiliaria no es real. Como empresa privada, buscamos la rentabilidad.
Por ello, la gestión de Baqueira se sitúa más próxima al modelo americano de la nieve que al europeo.
Pero vista la evolución de la mayoría de las estaciones, por Joaquim Alsina el futuro del esquí pasa por conseguir más cota de competitividad.
"La asignatura pendiente es quitarse la boina y buscar clientes fuera. El esquí en España es más amable que en el resto de Europa por la climatología, por lo que Lleida juega con ventaja. Sólo hay un problema claro: las comunicaciones".
Por todo ello, las estaciones aplauden la apertura del aeropuerto de Alguaire (que no utilizarán hasta el 2010), aunque reclaman una mejora de las carreteras.