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Ivan M » Internacional » Publicado el 30/6/2009
Un esquiador que estaba esquiando en el glaciar suizo de Matterhorn, cayó a una grieta de unos 210 metros de caída quedando atascado entre dos bloques de hielo gracias a un par de míseros centímetros, los que mide el grosor de la Blackberry que llevaba en el pecho y con el que quedó atrapado como el tapón de corcho una botella.
Al parecer debió ceder algún puente de hielo que cedió bajo sus esquís a su paso, y así quedó atrapado durante un par de horas, hasta que los servicios de rescate lograron sacarlo horadando en el hielo. No obstante se golpeó violentamente la cara y las piernas antes de detenerse en ese 'cuello de botella'. "Estaba atrapado como el tapón de corcho de una botella" afirmó Fitzherbert, pero afortunadamente los centímetros de espesor de mi blackberry que llevaba en el bolsillo de la chaqueta me salvaron de seguir bajando".