Alta busca la fórmula para renovar su sistema anti-aludes

Alta busca la fórmula para renovar su sistema anti-aludes

Ivan M  Ivan M » Internacional » Publicado el 23/3/2009
Desde hace mas de 60 años, en Alta se combate a los aludes a base de cañonazos, pero en el más estricto sentido de la palabra: con munición de la guerra de Corea. El crecimiento de la población, el aumento de carreteras y nuevos proyectos de ampliación de estaciones, unido a que esa munición se acaba, ha iniciado un debate en el Estado sobre el futuro de la lucha contra las avalanchas.





Desde hace unas 6 décadas, los días que amanecen despejados tras una buena nevada, un rotundo sonido de artillería comienza a sonar en las montañas. Es como si de repente se hubiera desatado una guerra. Armamento de artillería de 105 milímetros es lanzado a cañonazos hasta el corazón de las placas mas peligrosas en convertirse en mortales aludes que puedan caer sobre Little Cottonwood Canyon, la población donde se sitúa la estación de esquí de Alta. Cada 'bala' de estas puede llegar a los 3.300 metros de altura.

Anti-avalanchas en Alta
Preparando el cañón en Alta
Pero ahora el uso de este tipo de artillería parece llegar a su fin. Se está acabando. La gran mayoría del armamento llega de depósitos sobrantes de la guerra de Corea de principios de la década de los '50. Además el crecimiento de la población y sus infraestructuras, está colocando mas peligros en el curso de esta munición ya muy vieja, lo que despierta el nerviosismo del ejército que es quien vigila este programa anti-aludes.

Así que ahora se necesita casi con urgencia buscar alternativas. Y esto se le está pidiendo a una estación que no ha hecho cambios en los casi 70 años desde que se fundó. Sus gestores dicen que los cambios son peligrosos... es una de las tres estaciones en todo Estados Unidos que todavía no admiten a snowboarders en sus pistas y su Lodge sigue en manos de la familia que lo compró en 1959, en la época de los esquís de madera, las casacas nórdicas, y el uso de armas para combatir los aludes. Este sistema requiere disparar 500 proyectiles cada temporada.

El uso de artillería para controlar las avalanchas es usado también en otras estaciones del Oeste del país, como Mammoth Mountain (California), Jackson Hole (Wyoming) y Taos, (Nuevo México). Pero aquí la práctica lo realiza un veterano de la Segunda Guerra Mundial, que se ocupaba de la artillería de precisión encargada de prevenir los aludes en los Alpes, lo que acrecienta más el debate de si sigue siendo buena idea lanzar esos 'petardos' por zonas donde pasan carreteras, hay casas, etc...

Onno Wieringa
Onno Wieringa, Gerente de Alta, se encarga desde
1972 de pegar petardazos a las montañas. Sigue al
frente porque afirma que es un componente clave
para la economía de la estación y... porque es
divertido!. Al menos es consciente de que hay
que cambiar.
Lo curioso del caso es que Little Cottonwood es la meca del control de avalanchas, tal como afirman desde el Centro Nacional de Avalanchas del Servicio Forestal de los Estados Unidos, que añaden que esta población fue el punto de origen para el programa de control de avalanchas de Estados Unidos.

De momento las alternativas a los actuales proyectiles no convencen a las autoridades de la población turística. El armamento actual del ejercito necesita mas distancia para ser lanzado, lo que aumenta la posibilidad de errores en el tiro, y construir túneles y viseras para proteger las carreteras podrían ser muy caros, y el uso de redes o mallas para evitar la nieve se ve como algo anti-estético y que atenta al medio ambiente.

Por si nuevas carreteras y más población no era suficiente, Alta tiene un proyecto para instalar un telesilla que acerque a los esquiadores hasta la zona llamada como Flagstaff Mountain. Por una parte los profesionales podrían usar este remonte para llevar las cargas explosivas y colocarlas manualmente en el lugar preciso, tal como se hace en la mayoría de estaciones de esquí y además se compactaría la nieve para el uso de los esquiadores, lo que reduciría el riesgo de aludes.

Pero llevar gente hasta Flagstaff conlleva otro problema, y es que se acerca a los aficionados hasta zonas vírgenes fuera del control de la estación y sus Ski Patrols, que pueden provocar avalanchas. La práctica del esquí fuera de pistas y de motos de nieve son unas de las modalidades con las que mas gente ha fallecido en los últimos años atrapados por avalanchas. La temporada pasada fueron 36 en todo Estados Unidos, la cifra más elevada desde 1950, y esta temporada ya llevamos 24 fallecidos por la misma causa. Y de momento no se sabe como abordar la problemática que representa que estas personas se adentren en zonas peligrosas.

Alta es un lugar muy propensa a los aludes. De hecho se afirma que esa mentalidad conservadora que se mantiene desde su fundación, viene en parte por el peligro que tienen sus montañas y su especial geografía que favorece las avalanchas. En los 6,5 kilómetros de carretera que conduce a través del cañón que da acceso a Alta, se tienen controlados 33 puntos donde pueden haber avalanchas. Tal es el peligro de quedarse incomunicados fácilmente, que la población no crece y en los Juegos Olímpicos de Salt Lake City, Alta y Snowbird (las dos estaciones están separadas por un cordel) se quedaron al margen por esta razón.

Otro tipo de armamento, usar técnicas manuales accediendo a través de remontes, dejar que las avalanchas hagan su curso protegiendo carreteras con viseras y falsos túneles o cualquier otra técnica, pero las autoridades de Alta parece que comienzan a comprender que a cañonazos como los que usan actualmente, no pueden seguir.

Anti-Avalanchas en Utah
Onno Wieringa continua controlando el sistema anti-aludes de Alta