Estaciones de esquí establecen cuotas para rusos

Estaciones de esquí establecen cuotas para rusos

Ivan M  Ivan M » Internacional » Publicado el 30/12/2007
Han comprado clubes de fútbol, fantásticas mansiones, se han hecho con flotillas de super-yates, y también han tomado al asalto los tradicionales destinos de invierno, hasta el punto de que algunas de las mejores estaciones de los Alpes, han decidido poner unas cuotas a la cantidad de rusos que pueden acoger por hotel.





Borraxcho rusoEn un principio empezaron tomando las estaciones de Courchevel en Francia, y la de St Moritz en Suiza, pero poco a poco los ostentosos abrigos de pieles tan apreciados por los rusos, han ido esparciéndose como una mancha de aceite por el resto de estaciones alpinas con algo de caché. Al mismo tiempo, los precios en estas estaciones de esquí han ido subiendo, y la oferta se ha ampliado a mas allá de las fiestas de Navidad, ya que la religión ortodoxa las celebra trece días después que las nuestras. Pero los turistas rusos se han ganado una reputación de groseros y extravagentes, a menudo envueltos en casos de prostitución de lujo, como el que hace unos meses alcanzó a uno de los hombres mas ricos de Rusia en Courchevel.

Así, algunos hoteles ya han empezado a poner cuotas en cuanto a la cantidad de rusos a admitir, como el que ya ha impuesto el Kempinski Grand Hotel des Bains en St Moritz, donde la suite de lujo puede alcanzar los 5.400€ por noche, se niegan a tomar reservas de grandes grupos de rusos, con el fin de garantizar la buena estancia de sus clientes. Aunque no niegan reservas, tratan de guardar un equilibrio entre el viejo dinero de su clientela tradicional, con las divisas de nuevo cuño procedentes de Rusia.

Los hoteleros de Kitbuhel, están tan preocupados por la situación, que han empezado a establecer una cuota de rusos... para toda la estación de esquí!.
Zermatt, Verbier o Chamonix, son estaciones donde han visto crecer el número de clientes rusos durante las dos primeras semanas de enero, tradicionalmente bajas para estas pistas de esquí, pero que coinciden con la Navidad ortodoxa, que se celebra el 7 de enero (el calendario de la Iglesia Ortodoxa rusa es diferente al del resto de países occidentales). Esto hace que los precios se mantengan altos durante 12 días mas que antes, lo que impide la reserva a otros clientes. Por ejemplo, el Grand Hotel Des Alpes en Chamonix, está enteramente reservado a clientela rusa durante las dos primeras semanas de enero, a 500€/noche, por lo que ya se han impreso carteles en ruso, y se ha contratado personal que domine esta lengua.

No solo los hoteles han subido. Un chalet ya cuesta algo mas de 67.000€ a la semana, y han empezado a aparecer clubes de esos donde hay señoritas que fuman y cobran por dar besos, donde un 'cocktail' te sale a 6.000€. Por no decir las tiendas de Prada y Gucci que han brotado a mas de 1.000 metros de altura.

El pasado enero, Mikhail Prokhorov magnate del metal, fue detenido en Courchevel acusado de varios escándalos de prostitución, mientras Prokhorov, socio de Abramovih, fue soltado unos días después por la policía.
Pero lo que podría parecer un maná para estos establecimientos, se está convirtiendo en un quebradero de cabeza. Los rusos, según afirman desde estos hoteles, cambian de opinión muy a menudo, mientras que los británicos y alemanes, principales clientes hasta ahora, saben lo que quieren y se atienen a las normas establecidas. También han desarrollado una reputación de groseros e intolerantes con los demás huéspedes. Sus extravagancias además tratan de intimidar al resto de esquiadores, y personajes como Roman Abramovich van diciendo que quieren comprar parte de Courchevel.

Entre todas este pesimismo, se levanta una voz de optimismo: la de Vanessa Fisher, portavoz del Ski Club of Great Britain, que afirma que si se obliga a repartir mas la clientela rusa, estos se verán obligados a ir a esquiar a otras estaciones, y por tanto repartir mas los ingresos de estos esquiadores, que pueden ayudar a otras estaciones a desarrollarse en un momento de fuerte competencia.