Barraquismo de lujo en la Vall d'Aran

Ivan M » Catalunya, Bordes » Publicado el 29/9/2007
Aran proyecta dos nuevas zonas residenciales de 1.000 pisos. La urbanización de Ruda, ya en obras, y la de La Tuca, vinculan el ladrillo al esquí. Viejas bordas de ganado son utilizadas como casas de campo en Bagergue.
La construcción de segundas residencias empieza a echar el freno en algunos valles del Pirineo, aunque otros siguen sin inmutarse y, ajenos a la crisis, continúan con sus grandes proyectos. La urbanización, ya en obras, de Ruda y el proyecto residencial de La Tuca (ambas en el Vall d'Aran), que en conjunto supondrán casi 1.000 nuevos apartamentos, son una muestra de que el producto asociado a la nieve sigue teniendo estrechos lazos con el ladrillo.
 | | | Borda en el Pirineo |
La proliferación de segundas residencias es un mal endémico en el Vall d'Aran, al que quiere poner límites el nuevo equipo de gobierno del Conselh Generau, formado por los socialistas de Unitat d'Aran (UA) y el Partit Renovador Arties-Garòs (PRAG). El crecimiento de algunos pueblos ha elevado el precio del metro cuadrado a cifras astronómicas, comparables a las que se pagan en el paseo de Gràcia barcelonés.
Sin ningún control
Pese a que es el propio Conselh el que dirige (desde noviembre de 2005 y a través de una comisión paritaria creada con la Generalitat) el ordenamiento urbanístico del valle, las construcciones sin control siguen apareciendo. Junto al cauce del río Varradós, a pocos kilómetros de Bagergue, han aparecido nuevas casas allí donde antes había solo viejas cabañas de ganado, las ancestrales bordas del Pirineo. Son construcciones de plantas bajas, de poco más de 30 m2 y culminadas con una chimenea sobre el tejado de pizarra, que se levantan en un terreno rústico a escasos kilómetros de Bagergue.
De momento, aseguran los vecinos, no tienen ni suministro eléctrico ni agua corriente y solo se utilizan para celebraciones familiares o fiestas con amigos. "Para hacer costilladas", comentan. A la larga, confiesan, no saben cómo acabará la cosa.
Imagen de una borda en el Pirineo catalán, situada en la comarca del Pallars Sobirà
Son un ejemplo más del barraquismo de lujo que, durante años, ha escapado al control de las administraciones y que, vistos los precedentes, tienen muchos números para acabar convirtiéndose en segundas residencias, pese a que han sido tramitadas como bordas rehabilitadas. Además, a nadie se le escapa en el valle que este es también uno de los parajes varias veces estudiado por la estación de Baqueira-Beret para una posible ampliación de las pistas.
Desde la Generalitat, los planes territoriales ya aprobados (el del Alt Pirineu i l'Aran lo está desde julio del 2006) marcan el camino a seguir por los ayuntamientos, que después deciden sus propias normas urbanísticas. Precisamente uno de los asuntos que recomienda el plan, recuerda el secretario de Planificació Territorial, Oriol Nel.lo, es que los municipios favorezcan la construcción de pequeños hoteles y casas rurales, en vez de promover más inmuebles que no ocuparán los oriundos.