Aberraciones urbanísticas

Javier C. » Artículos de opinión, Sierra, Nevada, Pradollano » Publicado el 1/8/2007
Un verano más, Sierra Nevada vuelve a ser un hervidero de hormigoneras, grúas y andamios.
Es agobiante ver tantísimos edificios juntos, separados por escasos metros, ocupando en muchos casos parcelas que iban destinadas a equipamientos públicos o a zonas verdes y que finalmente han sido recalificadas.
Y lo más gracioso es que, a pesar del incesante aumento del número de viviendas de nueva construcción, no parece haber demanda alguna. Hay cientos de viviendas con el cartel de SE VENDE colgado.
Un verano más, Sierra Nevada vuelve a ser un hervidero de hormigoneras, grúas y andamios.
Es agobiante ver tantísimos edificios juntos, separados por escasos metros, ocupando en muchos casos parcelas que iban destinadas a equipamientos públicos o a zonas verdes y que finalmente han sido recalificadas.
Y lo más gracioso es que, a pesar del incesante aumento del número de viviendas de nueva construcción, no parece haber demanda alguna. Hay cientos de viviendas con el cartel de SE VENDE colgado.
¿Cual es entonces el motivo para seguir construyendo de esta forma?
¿Qué atractivo tiene ya comprar un minipiso, a precio de oro, sin vistas a la montaña y con dificultades para aparcar?
¿Cuándo será posible volver a ver Sierra Nevada tranquila, limpia, verde, y con los suficientes servicios públicos como para hacer agradable vivir en ella?
Muchos ya se han ido. Otros ya estamos pensando en hacerlo. Pero los que se siguen enriqueciendo a costa de machacar la Sierra sin escrúpulo alguno, aún siguen ahí. Y quién sabe hasta cuando...





