Adios, Parador de Sierra Nevada

Adios, Parador de Sierra Nevada

Javi C.  Javi C. » Flash Sierra Nevada, Parador, Turismo » Publicado el 29/7/2006
Os invito a leer esta carta publicada hoy día 29 de julio por el periodico Ideal de Granada en la seccion de opinión. Su autor es Félix Borrallo Vázquez, de Ayamonte, Huelva, y antiguo trabajador del Parador.He creido oportuno publicarla en nuestro blog por lo que denuncia en ella y por su emotividad y cariño hacia el que fue el Parador Nacional de Sierra Nevada


Sr. Director de IDEAL:

Acabo de recibir la noticia por correo electrónico, me han enviado el reportaje del periódico IDEAL del fuego la madrugada, el domingo en el Parador de Sierra Nevada. Algo se me encoge en la garganta.





Os invito a leer esta carta publicada hoy día 29 de julio por el periodico Ideal de Granada en la seccion de opinión. Su autor es Félix Borrallo Vázquez, de Ayamonte, Huelva, y antiguo trabajador del Parador. He creido oportuno publicarla en nuestro blog por lo que denuncia en ella y por su emotividad y cariño hacia el que fue el Parador Nacional de Sierra Nevada


Sr. Director de IDEAL:

Acabo de recibir la noticia por correo electrónico, me han enviado el reportaje del periódico IDEAL del fuego la madrugada, el domingo en el Parador de Sierra Nevada. Algo se me encoge en la garganta.

Llegué a él por primer vez con 6 años y con 19 empecé a trabajar en él y si no lo hubiesen cerrado nunca me hubiera marchado de él. Tengo un montón inmenso de recuerdos de él. Fui de la mano de mi padre que también trabajaba allí, conocí a la que hoy es mi esposa, marché al servicio militar, volví y me casé. Tuve mi primer hijo, también disfrutó de Sierra Nevada y se lo presenté a la Virgen de las Nieves. Lamento que ya no podré hacer lo mismo con mi hija, pero ironías del destino, cuando Sierra Nevada comenzaba a ser la gallina de los huevos de oro, decidieron cerrarlo, en el año 1993.

Un grupo de compañeros solicitamos quedarnos con él, cómo ya hicieron otros antes con el Parador de Bailén, pero el entonces secretario de Estado de Turismo, a la sazón D. Femando Panizo, nos contestó que saldría a pública subasta y que podríamos optar a su explotación si era aceptada nuestra puja, cosa que no sucedió nunca.

Si se sirve tirar de hemeroteca, de todos modos les adjunto fotocopia, verá cómo el 3 de octubre de 1992 en su periódico tuvieron a bien publicarme una misiva en la sección Cartas al Director, con motivo del anuncio en prensa por parte del entonces presidente de paradores, D. Ignacio Fuejo, el 18 de septiembre de 1992, del cierre, inminente del Parador de Sierra Nevada, le escribí mostrándole mi total disconformidad con dicha medida, y con posterioridad otra de despedida de dicho Parador.

Dicha publicación me valió una carta del entonces presidente de Paradores, con fecha 21 de octubre de 1992 de disculpas por no haber subido a Sierra Nevada a comunicamos su cierre para que la hiciera extensiva a mis compañeros.

Recuerdo que los que trabajamos allí éramos de una pasta especial. Durante cinco días y cinco noches aquello era nuestra casa y éramos una familia, tanto era así que nuestro comedor era el comedor de familia, no el de personal, 'el de familia'. Trabajar en el Parador era muy duro pero merecía la pena, teníamos el privilegio de vivir en un entorno donde algunos sólo podían estar unos días y de vacaciones.

Durante la negociación de aquel cierre nos querían hacer ver que aquello no era nuestra casa y no éramos una familia. Recuerdo que a quien representaba a la empresa en esa negociación le hice ver que sí éramos una familia, que cuando cerraba la puerta de mi habitación, me acostaba con mi mujer, si madrugaba desayunaría con mi padre y al salir a la calle a ver si nevaba ese día me saludaría mi perra. Creo yo que si no era una familia, tal y como están ahora las estructuras familiares se aproxima mucho. Supongo que cuando él lea esta carta lo recordará sin acritud.

Desde estas líneas pretendo rendir un pequeño homenaje a todos los que pasamos por aquel Parador de Sierra Nevada, compañeros entrañables y de los que nunca me podré olvidar. Algunos ya no están con nosotros y otros continuamos en la misma empresa dispersos por la geografía española, y sobre todo al Parador de Sierra Nevada, del cual no paso un sólo día sin acordarme de él, desde mi marcha y a pesar de seguir teniendo mi casa en Granada y de ir en verano y en Navidades no he vuelto a subir a Sierra Nevada, y creo que después de ver sus fotos del fuego no podré subir nunca, en el murió una parte de mí.

Mantendré el recuerdo las muchas fotos que tengo de él y cuando al subir esta noche a dormir pase por delante de la foto que de él tengo en las escaleras de mi casa, cubierto de nieve, esplendoroso, hermoso e imponente, asomará una lágrima a mis ojos. Aún soy capaz a pesar del tiempo transcurrido, de cerrar los ojos y recrear en mi mente todas y cada unas de sus dependencias, y esta noche como homenaje póstumo daré un paseo imaginario por ti y te recordaré hermoso y cubierto de nieve.

La desidia, el abandono y algún que otro interés no muy claro han sido durante estos últimos doce años, que hace que se cerró, los que han servido de combustible para que finalmente en una hermosa noche de Sierra Nevada, de esas que tanto añoro, por fin han doblegado lo que ni los temporales, el hielo y la ventisca fueron capaces de hacer mella en ti.

Me gustaría verte resurgir algún día de tus cenizas, pero tal y como está el patio, creo que si en doce años no se han puesto de acuerdo en qué uso darte, dudo que ahora lo hagan, pero si lo hiciesen y los años me lo permiten subiría a verte, como aún conservo el 600D que durante tantos años me llevo a ti. Para ese día lo pondré a punto y daré vida a esa parte de mi ser que murió allí.

Soñar no cuesta nada y además es tan bonito.

Mi más rendido homenaje al parador de Sierra Nevada. Nunca te olvidaré.