Categorias >> Cartas de Jaca
Yo me dije: hace frío, comprobé la temperatura: hacían ya sólo 3 grados en la calle mayor de Jaca, al abrigo de los edificios... Llamé a mi chica para decirle que caía ese nieve de bolitas cuando se me cortó el teléfono. Me volvió a llamar ella. Yo le dije: "ha sido un rayo". Ella entendió que había sido un fallo! jaja. Entonces le conté que estas nevadas tormentosas...
Y siguió años y años esperando y acercándose a la parada del autobús. Raco, nuestro querido Raco, siguió así hasta su muerte. No recuerdo el lugar donde fué destinado, ni enterrado, pero si se que siempre formará parte del terreno de Jaca, aunque ahora sea en forma de flores, o de plantas, o forme parte del aire de las montañas...
Hoy he conocido a una señora encantadora en Candanchú, vital y muy dicharachera que me cuenta orgullosa "que ella va por todos lados", que le encanta esquiar aunque por motivos familiares no pudo hacerlo de joven, y tras la muerte de su madre, cuando ella tenía 50 años, ”decidí vivir apasionadamente de cerca el mundo de la montaña t la nieve”...
Buenos días cariño, lo que me ha pasado es espantoso, sabiendo en las fechas que estamos y que tus padres vendrían a casa a cenar esta noche buena y aun me he ido de travesía esta mañana, pues bien, se me he venido encima un alud y he tenido un grave accidente. Los médicos no han podido hacer nada por mis piernas...
Érase que se era una pequeña gran ciudad rodeada de bellas montañas, montañas cubiertas por un precioso manto blanco...
De más joven en el barrio donde yo vivía mis amiguetes y yo le decíamos a las chicas que estaban de buen ver ”Vaya Jaca”, en fin, una tontería como otra cualquiera, con esto no quiero decir que me haya venido a vivir a Jaca por las "chicas", ni por la famosísima canción que no pocas veces he cantado con los amiguetes estando de fiesta "…galopa y corta el viento…cuando pasa por el puerto…caminiiiiiiiiiiiiiiito de Jerez..."
Pues yo redescubrí Jaca la temporada pasada, hacía muchos años que no iba por allí, y pasé por allí en Marzo y Abril, tres fines de semana, cada uno una experiencia. ”El primero”, donde conocí a Juanjo, yo iba con una amiga, dormimos en el Hostal La Campanilla...
Mis recuerdos de Jaca son añoranzas de una mañana lluviosa de agosto, humedad tierna que calaba en el corazón mientras una pareja paseaba cogida de la mano, y ella le iba explicando aquellos rincones y calles de viejo sabor que él pisaba...