Ha llegado el verano y con este, el
calor. Empezamos a planear las vacaciones y una idea sobrevuela nuestras cabezas…
¿Y si probamos algo diferente? ¿Por qué no esquiar en verano?
Para los amantes del esquí y el snowboard los meses de verano se hacen inacabables, demasiadas veces nos asalta ese ‘mono’ de deslizarnos sobre la nieve y de redescubrir esas
sensaciones que nos mantienen enganchados a un deporte que aún en determinados círculos se considera elitista.
Por esta razón hoy nos hemos decidido a hablar de una alternativa que muchas veces nos pasa por alto,
¿por qué no cambiar nuestras vacaciones de siempre en un sitio de playa por unas vacaciones de esquí en verano?
Las opciones son básicamente dos:
desplazarse al hemisferio sur y disfrutar del invierno de las antípodas o
desplazarse a un glaciar y disfrutar de las nieves eternas en las cumbres más altas de los Alpes.
Si disponemos de tiempo y dinero suficiente un viaje a Argentina, Chile o Nueva Zelanda es una opción segura, podremos disfrutar de nieve polvo en cantidad y de la mejor calidad. Volveremos a encontrarnos en el frío invierno y por tanto podremos disfrutar de las estaciones de esquí en su máximo apogeo: grandes dominios esquiables, kilómetros y kilómetros de pistas, temperaturas bajas y powder en cantidad.
Un 'verano' en Argentina o Chile disfrutando del invierno del
hemisferio sur es sin duda una experiencia que todo amante del esquí debería vivir almenos una vez en su vida.
La segunda opción es quizá mas adecuada para un viaje más corto (y considerablemente más barato también), en un glaciar en los Alpes podremos quitarnos el 'mono' de esquí y disfrutar de nuestro deporte favorito en un marco nuevo.
Los glaciares suelen abrir de las 7 de la mañana a la 1-2 del mediodia para la práctica del
esquí y durante las tardes nos ofreceran una amplia gama de
actividades para la practica deportiva al aire libre aprovechando la calidez de las temperaturas en las cotas bajas de las estaciones. Algunos ejemplos de actividades típicas que nos ofrecen podrían ser: montar en bicicleta, caminar por la montaña, disfrutar parques infantiles, bike parks, skate parks, ir a la piscina, deportes de aventura, golf, Spa…
Si optamos por viajar a un glaciar debemos tener en cuenta que no es comparable a esquiar en cualquiera de esas estaciones de esquí en invierno, el número de pistas (y por tanto de kilometros esquiables) es reducido, ya que se limita a la parte mas alta de las estaciones invernales (normalmente por encima de los 3000-3100 metros de altura).
En cualquier caso un viaje a la nieve en verano nos supondrá una
desconexión total de nuestra rutina habitual, si a esto sumamos el poder practicar nuestro deporte favorito, el hecho de estar en el extranjero y poder huir de las altas temperaturas así como del agobio de las multitudes el resultado es increible. Es como viajar a años luz de casa, del trabajo y las preocupaciones...
Si os apasiona este deporte no lo dudeis, informaos sobre precios (que seguramente os sorprenderán satisfactoriamente), fechas y estado de las pistas...
¡huid del verano convencional!
Hasta pronto,
Escuela de Esqui de Grandvalira.