
El año pasado estuve trabajando los fines de semana en el Club de Esquí Virgen de las Nieves, donde arrancamos un programa de entrenamiento para adultos que, aunque sin pretensiones competitivas, tuvo bastante éxito... Si nos fijamos en el resto de Europa o en Norteamérica, los programas MASTER suelen tener casi tantos (a veces más) integrantes como los de infantiles o juveniles; no estaría de más añadir este producto a la oferta de los clubes y, por parte de los aficionados mayores de 30 años, plantearse el tomar parte de uno de estos grupos que entrenan y se divierten cada fin de semana bajo un plan de instrucción.
Reconozco que yo soy el primero que las usa, pero cada vez que leo un artículo de esquí lleno de palabrejas en el pérfido “inglé” (rider, teaser, snow y cosas así) me acuerdo de las películas de Alfredo Landa, en los tiempos de Franco, chapurreándole a las guiris en Torremolinos palabras en franchute, que era lo que se llevaba entonces, mientras hacía un ridículo tremendo queriendo parecer lo que no era. También me acuerdo de la gente de mi pueblo cuando volvía de Madrid hablando en plan fino, con muchas eses, intentando hacerse los elegantes, cuando lo único que conseguían así era hacerse los pedantes. Que no os engañen tíos, renegar de los orígenes de uno, de su cultura, de la lengua de sus padres, solo puede esconder complejos, estupidez o ignorancia. O las tres cosas.
Queridos lectores, llega la Navidad, así que lo típico, flipen ustedes mucho, gasten cuidao por esas pistas de Dios y, por supuesto, tengan unas felices fiestas y un próspero año nuevo. Yo no les voy a vender nada, juas, juas, pero no dejen de hacer caso a tos los que quieran colocarles algún regalito, que siempre es bueno acordarse de los seres queridos y, ya saben, todo lo que den les será devuelto. Por lo menos eso creo yo. ¡Felicidades y muy buenas huellas!

Hemos tenido el privilegio de poder entrevistar a Jaime Puigdengoles, esquiador catalán que representa toda una generación de personas que han tomado el deporte como pasión, diversión, amistad y, en fin, como parte de una experiencia vital, y que han ido adquiriendo en su periplo un gran respeto internacional allá donde han dejado sus huellas en una ladera o en un snowpark ¡Gracias Jaime!
Ayer hice una visita relámpago a Nivalia, en esa maravillosa ciudad que es Barcelona a la que, desgraciadamente, nunca tengo la ocasión de ir con el tiempo suficiente. Creo que es la primera vez que vengo a una feria aquí. No por pequeña me pareció menos interesante, aunque echase en falta la presencia de algunas marcas importantes.

