Hace años unos colegas austriacos vinieron a esquiar a Sierra Nevada en primavera. Uno se decía, ya ves, estos tíos acostumbrados a nieves en polvo fabulosas y estaciones por cada esquina de sus innumerables montañas, van a pensar que mi pueblo es un parquecito de nieve pobretona y escasa, dura por la mañana y pastosa por la tarde en la que apenas se puede esquiar. Nada más lejos de mis temores. Mis colegas austriacos bregados en los Alpes, Argentina, Nueva Zelanda y otras muchas estaciones repartidas por aquí y por allá, coincidían en su impresión: Sierra Nevada tiene una de las mejores nieves primavera que habían esquiado.
Seguimos hablando del esquí interior, aunque no sin recordar que lo importante es el exterior, ja, ja… en fin, no se me enfaden, pero nunca lo repetiremos lo suficiente: sin una buen a técnica de base y, sobretodo, sin una buena posición, es inútil preocuparse de lo que pasa con el esquí del monte; es más, probablemente, cuando solucionemos nuestros problemas de base, lo más seguro es que el esquí interior también funcione bien, y de manera inconsciente y natural. Pero vayamos a lo nuestro:
Bueno, terminamos hoy con nuestra serie de articulillos sobre el uso del esquí interior. Hemos insistido mucho en que sus problemas acostumbran a desaparecer con una buena técnica de base y que el origen de los errores en el esquí interior suele estar, principalmente, en una mala posición o en un exceso de inclinación. Sin embargo hay ocasiones en los que, efectivamente, el esquí interior se utiliza mal. Veámoslas hoy.
Decía la semana pasada que no hay que preocuparse mucho por el esquí interior. Más bien al contrario, ya que éste funcionará correctamente como consecuencia de utilizar bien el exterior, que sigue siendo el importante. No obstante, ya que el interior “también existe”, je, je, y puede perjudicarnos, enumeraba una serie de problemas o de síntomas que podían delatar un mal uso de los mismos. Veamos hoy uno de estos problemas, las piernas en X o en A. Ésta es la típica postura de rodillas más juntas que los pies y que puede deberse a distintas causas.
Puede que el esquí sea difícil de aprender; es posible, pero también es verdad que la mayoría de las dificultades nos las imponen los mitos, las falacias y los prejuicios que tenemos o que nos han contado sobre lo que cuesta hacer tal o cual cosa. Dos casos muy típicos son el hielo y la nieve virgen ¡maaaaaádre mía! con lo fácil que resultaría si nadie nos dijera que no se puede…. Les contaré dos anécdotas:

Siempre es bien recibido un nuevo trabajo sobre esquí. Nuestro amigo Robert Puente acaba de sacar una auténtica enciclopedia sobre nuestro querido deporte. Conociendo su trayectoria y su arraigo en el mundo de la montaña, este libro debe de ser imprescindible en nuestras estanterías ¡Enhorabuena por el parto machote, y mucha suerte!
En los últimos años la formación de profesores en España ha sufrido grandes cambios, y la mayoría de ellos para bien. Con todo, todo se puede mejorar; así que haciendo uso de este lugar privilegiado, donde puedo decir - de momento - lo que me da la gana, voy a disertar un poco acerca de lo que me gustaría ver en la formación de los profesores, y sobre lo que yo creo que los clientes - quienes nos dan de comer - van a demandar en el futuro.
El domingo 22 saldremos para Sölden, como contaba hace unos meses, a entrenar; pero no asistiremos a un ski-camp cualquiera. El glaciar no estará abierto al público, sólo para los equipos nacionales que participarán en la primera prueba de esta temporada para la Copa del Mundo (los días 28 y 29) y, sí, lo han adivinado, para los que estaremos entrenando con Johannes en su Jo-Schi ski-camps.
Tanto cuando trabajaba en Estados Unidos, como cuando lo hacía en Austria, se me conocía bien por emplear profusamente la técnica pedagógica llamada "el método del bastón" (pole treatment, en inglés, o stöcke methode en alemán). Ésta es una técnica que se fundamenta en el conocido principio del reflejo condicionado, y que presenta una enorme efectividad en la mayoría de los casos.
Lorenzo Cruz, excepcional maestro y uno de los esquiadores más elegantes y, a la vez, eficaces que he conocido, me hizo en una ocasión una observación muy interesante: en las nieves malas, el bastón puede servir para impulsarnos inconscientemente y vencer el exceso de fricción que podemos haber encontrado al final de la vuelta.
El otro día contaba que en los baches de competición, la forma de clavar el bastón tiene sus peculiaridades. Tradicionalmente se ha enseñado a efectuar una clavada de bloqueo y, efectivamente, así se hace cuando la velocidad es moderada. Pero una clavada de bloqueo frena e incluso puede desestabilizarnos, así que para bajar con verdadera rapidez tendremos que adaptar un poco nuestra técnica de bastón.

