
Una de las clásicas discusiones del foro de técnica trataba de esclarecer las razones por las que un esquí puede comportarse de manera inestable. Varias de las respuestas sugerían que podría tratarse de una mala alineación de las botas y los esquís con las extremidades inferiores, lo que suele tener unas consecuencias muy negativas sobre el rendimiento. Hoy vamos a tratar de analizar un poco este problema.

